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   Clásico 10 No.10

Prosas profanas Por Rubén Darío Palabras: 3369

Actualizado: 2018-11-14 00:03


Dafne.

¡Dafne, divina Dafne! Buscar quiero la leve

Caña que corresponda a tus labios esquivos;

Haré de ella mi flauta e inventaré motivos

Que extasiarán de amor a los cisnes de nieve.

Al canto mío el tiempo parecerá más breve;

Como Pan en el campo haré danzar los chivos;

Como Orfeo tendré los leones cautivos,

Y moveré el imperio de Amor que todo mueve.

Y todo será, Dafne, por la virtud secreta

Que en la fibra sutil de la caña coloca

Con la pasión del dios el sueño del poeta;

Porque si de la flauta la boca mía toca

El sonoro carrizo, su misterio interpreta

Y la armonía nace del beso de tu boca.

La gitanilla.

A Carolus Durán.

Maravillosamente danzaba. Los diamantes

Negros de sus pupilas vertían su destello;

Era bello su rostro, era un rostro tan bello

Como el de las gitanas de don Miguel Cervantes.

Ornábase con rojos claveles detonantes

La redondez obscura del casco del cabello,

Y la cabeza firme sobre el bronce del cuello

Tenía la patina de las horas errantes.

Las guitarras decían en sus cuerdas sonoras

Las vagas aventuras y las errantes horas,

Volaban los fandangos, daba el clavel fragancia;

La gitana, embriagada de lujuria y cariño,

Sintió cómo caída dentro de su corpino

El bello luis de oro del artista de Francia.

A maestre Gonzalo de Berceo.

Amo tu delicioso alejandrino

Como el de Hugo, espíritu de España;

Este vale una copa de champaña

Como aquél vale «un vaso do bon vino».

Mas a uno y otro pájaro divino

La primitiva cárcel es extraña;

El barrote maltrata, el grillo daña,

Que vu

elo y libertad son su destino,

Así procuro que en la luz resalte

Tu antiguo verso, cuyas alas doro

Y hago brillar con mi moderno esmalte;

Tiene la libertad con el decoro

Y vuelve, como al puño el gerifalte,

Trayendo del azul rimas de oro.

Alma mía.

Alma mía, perdura en tu idea divina;

Todo está bajo el signo de un destino supremo;

Sigue en tu rumbo, sigue hasta el ocaso extremo

Por el camino que hacia la Esfinge te encamina.

Corta la flor al paso, deja la dura espina;

En el río de oro lleva a compás el remo;

Saluda el rudo arado del rudo Triptolemo,

Y sigue como un dios que sus sueños destina…

Y sigue como un dios que la dicha estimula,

Y mientras la retórica del pájaro te adula

Y los astros del cielo te acompañan, y los

Ramos de la Esperanza surgen primaverales,

Atraviesa impertérrita por el bosque de males

Sin temer las serpientes; y sigue, como un dios…

Yo persigo una forma…

Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo,

Botón de pensamiento que busca ser la rosa;

Se anuncia con un beso que en mis labios se posa

Al abrazo imposible de la Venus de Milo.

Adornan verdes palmas el blanco peristilo;

Los asiros me han predicho la visión de la Diosa;

Y en mi alma reposa la luz como reposa

El ave de la luna sobre un lago tranquilo.

Y no hallo sino la palabra que huye,

La iniciación melódica que de la flauta fluye

Y la barca del sueño que en el espacio boga;

Y bajo la ventana de mi Bella-Durmiente,

El sollozo continuo del chorro de la fuente

Y el cuello del gran cisne blanco que me interroga.

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