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   Clásico 4 No.4

El Abencerraje By Antonio de Villegas Palabras: 6282

Updated: 2018-11-14 00:03


Carta de Rodrigo de Nar-

vaez Alcayde de Alora, para el

Rey de Granada.

Muy alto y muy poderoso rey de Granada Rodrigo d'Narvaez, alcayde de Alora tu servidor, beso tus reales manos: y digo assi, Que el Abencerraje Abindarraez el moço, que nascio en Granada, y se crio en Cartama en poder de el Alcayde de ella, se enamoro de la hermosa Xarifa su hija. Despues tu por hazer merced al alcayde, le passaste a coyn. Los enamorados por assegurarse, se desposaron entre si. Y llamado el por ausencia del padre, que contigo tienes, yendo a su fortaleza, yo le encontre en el camino, y en cierta escaramuça que con el tuve, en que se mostro muy valiente, le gane por mi prisionero. Y contandome su caso, apiadandome del le hize libre por dos dias: el se fue a ver con su esposa, de suerte que en la jornada perdio la libertad, y gano el amiga. Viendo ella que el Abencerraje bolvia a mi prision se vino con el y assi estan aora los dos en mi poder. Suplicote que no te ofenda el nombre de Abencerraje, que yo se que este y su padre fueron sin culpa en la conjuracion que contra tu real persona se hizo: y en testimonio dello viven. Suplico a tu real alteza, que el remedio destos tristes se reparta entre ti y mi. Yo les perdonare el rescate, y les soltare graciosamente. solo haras tu que el padre della los perdone y resciba en su gracia. Y en esto cumpliras con tu grandeza, y haras lo que de ella siempre espere.

Escripta la carta, despacho un escudero con ella, que llegado ante el rey, se la dio: el qual sabiendo cuya era, se holgo mucho, que a este solo Christiano amava por su virtud y buenas maneras. Y como la leyo, bolvio el rostro al alcayde de Coyn, que alli estava y llamandole a parte, le dixo. Lee esta carta, que es del alcayde de Alora. Y leyendola, rescibio grande alteracion. El rey le dixo. No te congoxes, aunque tengas porque, sabete que ninguna cosa me pedira el alcayde de Alora que yo no lo haga. Y assi te mando que vayas luego a Alora y te veas con el, y perdones tus hijos, y los lleves a tu casa, que en pago deste servicio a ellos y a ti hare siempre merced. El moro lo sintio en el alma: mas viendo que no podia passar el mandamiento de el Rey, bolvio de buen continente, y dixo, que assi lo haria como su alteza lo mandava. Y luego se partio a Alora donde ya sabian del escudero todo lo que avia passado, y fue de todos rescebido con mucho regozijo y alegria. El Abencerraje y su hija parescieron ante el con harta vergüença, y le besaron las manos. El los rescibio muy bien, y les dixo. No se trate aqui de cosa passada, yo os perdono averos casado sin mi voluntad, que en lo demas, vos hija escogistes mejor marido, que yo os pudiera dar. El alcayde todos aquellos dias les hazia muchas fiestas: y una noche acabando de cenar en un jardin, les dixo. Yo tengo en tanto aver sido parte para que este negocio aya venido a tan buen estado, que ninguna cosa me pudiera hazer mas contento: y assi digo, que sola la honra de averos tenido por mis prisioneros quiero por rescate de la prision. De oy mas vos señor Abindarraez soys libre de mi para hazer de vos lo que quisierdes. Ellos le besaron las

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manos por la merced y bien que les hazia: y otro dia por la mañana partieron de la fortaleza, acompañandolos el Alcayde parte del camino. Estando ya en Coyn gozando sossegada y seguramente el bien que tanto avia desseado. El padre les dixo. Hijos aora que con mi voluntad soys señores de mi hazienda, es justo que mostreys el[6] agradescimiento que a Rodrigo de Narvaez se deve, por la buena obra que os hizo: que no por aver usado con vosotros de tanta gentileza ha de perder su rescate, antes le meresce muy mayor. Yo os quiero dar seys mil doblas zaenes, embiadselas, y tenelde de aqui adelante por amigo, aunque las leyes sean diferentes. Abindarraez le beso las manos y tomandolas con quatro muy hermosos cavallos y quatro lanças con los hierros y cuentos de oro, y otras quatro dargas, las embio al alcayde de Alora, y le escrivio assi.

Carta del Abencerraje Abin-

darráez, al Alcayde de Alora.

Si piensas Rodrigo de Narvaez, que con darme libertad en tu castillo, para venirme al mio, me dexaste libre: engañaste, que quando libertaste mi cuerpo, prendiste mi coraçon (las buenas obras, prisiones son de los nobles coraçones). Y si tu por alcançar honra y fama acostumbras hazer bien a los que podrias destruyr: yo por parescer a aquellos donde vengo, y no degenerar de la alta sangre de los Abencerrajes, antes coger y meter en mis venas toda la que dellos se vertio, estoy obligado a agradescerlo, y servirlo. Rescibiras de esse breve presente la voluntad de quien le embia, que es muy grande y de mi Xarifa: otra tan limpia y leal, que me contento yo de ella. El alcayde tuvo en mucho la grandeza y curiosidad del presente: y rescibiendo del los cavallos ,y lanças, y dargas, escrivio a Xarifa assi

Carta de el Alcayde de

Alora, a la hermosa

Xarifa

Hermosa Xarifa. No ha querido Abindarraez dexarme gozar de el verdadero triumpho de su prision, que consiste en perdonar y hazer bien: y como a mi en esta tierra nunca se me ofrescio empresa tan generosa, ni tan digna de Capitan Español, quisiera gozarla toda y labrar della una estatua para mi posteridad y descendencia. Los cavallos y armas rescibo yo para ayudarle a defender de sus enemigos. Y si en embiarme el oro se mostro cavallero generoso, en rescebirlo yo paresciera cobdicioso mercader: yo os sirvo con ello en pago de la merced que me hezistes en serviros de mi en mi castillo. Y tambien señora yo no acostumbro robar damas, sino servirlas y honrarlas. Y con esto les bolvio a embiar las doblas. Xarifa las rescibio, y dixo. Quien pensare vencer a Rodrigo de Narvaez, de armas, y cortesia, pensara mal.

De esta manera quedaron los unos de los

otros muy satisfechos y contentos, y

travados con tan estrecha amistad,

que les duro toda la

vida.

Impresso en la noble

villa de Medina del Campo,

por Francisco del

Canto

Año. M. D. L. X. V.

[1] En el texto: demas.

[2] En el texto: assi.

[3] En el texto: sino.

[4] Respetamos la forma que aparece en el texto, pero pensamos que debiera decir «con señales de muerte».

[5] Forma contracta de «no os»

[6] En el texto: «el».

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