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   Capítulo 2 Aitana Durán

Hermanos Durán Por Mari Palabras: 6325

Actualizado: 2021-02-10 02:36


—¿Recuerdas cuándo nacieron nuestros pequeños?—. Preguntó Alfonso con nostalgia en su voz, con lo que le había dicho el médico, todos sus recuerdos importantes estaban viniendo a su mente.

—¡Ja y como voy a olvidarlo!, ¿o acaso crees que fue fácil haber dado a luz a cuatro bebés?—. Preguntó Marilyn con sarcasmo.

Marilyn había tenido muchos problemas para quedar embarazada, por lo que la pareja decidió pagar una inseminación artificial, los espermas fueron colocados en el óvulo de Marilyn, no obstante; no contaban con que fueran cuatro, los óvulos fecundados con satisfacción, dando paso a un embarazo de cuatro bebés.

El primero en nacer fue Alexis, el segundo Adrián, la tercera Aitana y por último Abraham, todos los niños nacieron fuertes y sanos, a excepción de Adrián que había nacido con falta de peso, por lo que de pequeño fue un niño que se enfermaba con mucha facilidad.

— Lo sé cariño, tú siempre has sido la mejor, todo me lo has multiplicado, mi felicidad, mi dinero y hasta mis hijos ¡Ja, ja, ja!, te pido que cuándo ya no esté en este mundo, puedas seguir siendo feliz—. Musitó Alfonso.

—Cállate, no quiero escuchar tus tonterías, es hora de ir de vuelta a casa—. Ordenó la mujer furiosa por el último comentario de su esposo, tomó su mano y se lo llevó.

Al llegar a la Villa Durán, se escuchaban varios gritos en la habitación de Aitana: — ¿Señorita pero qué hizo?, ¿por qué hizo eso?—. Gritaban las dos chicas de servicio.

Alfonso y Marilyn subieron rápidamente a ver que sucedía y descifrar el porqué de tanto alboroto, al entrar a la habitación quedaron completamente estupefactos, había cabello tirado por todo el piso y su hija que antes llevaba el cabello por las caderas, ahora lo tenía a la altura de los hombros.

—¿Aitana qué pasó?, ¿por qué te cortaste el cabello?—. Preguntó su madre desconcertada, era verdad que su hija para ser mujer era un poco tosca, pero a pesar de eso, cuidaba mucho su cabello.

— Pregúntale a papá—. Dijo Aitana en tono desafiante.

—¿A mí?—. Preguntó su padre señalándose con el dedo con gran confusión.

— Sí a ti, me comprometiste a asistir a una cena con el hijo del juez Sánchez y lo peor de todo es que no puedo negarme porque me mandaste en nombre de la compañía DU, así que me puse a investigar y descubrí que al hombre solo le gustan las chicas con cabello largo, así que cuando me vea esta noche quedará totalmente decepcionado—. Sonrió Aitana con malicia.

— ¿Pero llegaste a ese extremo solo por eso?—. Preguntó Alfonso incrédulo.

—Sí—. Respondió Aitana levantando los hombros.

Todos sabían que de los 4 hermanos, la chica era la más arriesgada y desafiante, siempre ponía a prueba la paciencia de su padre, pero aún así, lo único que recibía como máximo era un regaño.

Esta vez Alfonso no tenía ni ánimos para regañar a su hija, por lo que suspiró y mientras iba camino a su despacho pensaba '¿Dios me estás castigando por lo que dije hace 27 años verdad?'.

Cuando los cuatrillizos nacieron, Aitana era la única niña de los cuatro y siempre resaltaba, así que lo primero que dijo su padre cuando la vio en la cuna fue: —Eres la princesa Durán, papi no va a dejar jamás que ningú

n chico malo se acerque a ti y ustedes también tienen que cuidarla—. Dijo el padre primerizo señalando a los otro tres hermanos.

Pero ahora, 27 años después, se arrepentía de todo lo que había dicho, ya que su hija se había encargado se correrlos a todos, incluso habían llegado a amenazarlos por daño psicológico ya que su hija había dejado traumatizados a más de uno en las citas.

Era tanto así la fama de Aitana en la alta sociedad, que muchos chicos habían apostado millones de Euros a aquel hombre que ganara su corazón y pudiera domar a la mujer, no obstante; ninguno de ellos había pasado de la primera cita.

Aitana era delgada, con piernas gruesas, de piel clara, cabello negro, cejas gruesas, labios sensuales y ojos café, cualquier hombre que la viera quedaría encantado con su belleza.

Sin embargo; por el hecho de haber crecido con tres hermanos hombres, su comportamiento era algo masculino, era tosca al tratar con las personas, le gustaba vestirse lo más cómoda posible, pantalones, playeras, zapatos de goma, la gran mayoría de sus outfit eran deportivos, muy rara vez usaba falda o vestido.

También le fascinaban los deportes extremos, las artes marciales y todo aquello que conllevara adrenalina, en muchas ocasiones su madre la inscribió en clases de ballet, pintura y hasta de modelaje, pero la niña se escapaba y se iba a parques de diversiones o gimnasios.

Sus hermanos muchas veces bromeaban entre ellos y decían que era un cromosoma confundido, cuerpo de mujer pero Alma de hombre.

Aitana se arregló esa noche para la cena, como iba en nombre de la compañía DU, no le quedó más opción que colocarse un vestido de noche, a pesar de que ahora llevaba el cabello corto, se seguía viendo hermosa.

Lucía un vestido azul rey brillante, con zapatos de tacón alto de color blanco, Aitana odiaba usar tacones, por lo que ya nada más por eso, tenía una cara hosca.

En el momento en que bajó las escaleras, Abraham iba saliendo de la cocina comiéndose un trozo de pan, cuando la vio vestida tan elegantemente preguntó en modo de chiste —¿Y tú quién eres? ¡Ja, ja, ja!—.

Aitana lo miró con su cara de póker, de por sí ya estaba de mal humor, así que las bromas de su hermano solo la molestaban más.

—Cállate, si no quieres que llame ahora a Rosa y Carolina, para decirle que sales con las dos al mismo tiempo—. Amenazó Aitana furiosa.

Cuando Abraham escuchó la amenaza de su hermana se atragantó y dijo entre jadeos —No, hermanita, no tenemos que llegar a tanto, yo mejor me voy, suerte en tu cita—.

Aitana colocó los ojos en blanco y se apresuró para salir de la casa, cuando abrió la puerta se topó con sus dos hermanos Alexis y Adrián, que iban llegando de la compañía.

—¿Y tú quién eres?—. Preguntaron ambos al unísono.

Aitana los miró furiosa —Váyanse todos al demonio—. Gritó mientras caminaba a su auto.

Alexis y Adrián se miraron y rieron a carcajadas, ellos ya estaban al tanto de lo que su hermana había hecho esa tarde, su madre los había llamado y les había comentado lo sucedido con el cabello de la chica y obviamente ellos no iban a perder la oportunidad de molestarla y menos al verla usando ropa que no le gustaba.

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