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   Capítulo 4 Alexis Durán

Hermanos Durán Por Mari Palabras: 6060

Actualizado: 2021-02-10 21:57


En el hotel Sultán un hombre de unos 29 años yacía dormido en una de las mesas, todos los que pasaban por ahí se le quedaban viendo con curiosidad y reproche —¿Cómo se va a quedar dormido en la mesa? que falta de educación, seguro está borracho, no sé como dejan entrar gente así en este hotel—.

Marco Sánchez era un abogado muy prestigioso hijo del juez más poderoso de la ciudad, si pudiera oír todo lo que los espectadores decían de él, en ese momento estaría muy avergonzado y enojado.

Aitana fue a cenar con él a nombre de la empresa DU motor, pero ella sabía que su padre había arreglado esa cita con otros propósitos, por eso decidió cortarse el cabello, sin embargo; aún con el cabello corto, el hombre no le quitaba la mirada de encima, por lo que no tuvo más opción que colocar un sedante en su bebida.

Luego de verificar que el hombre había quedado completamente dormido, agarró su cartera y se marchó del restaurante como si nada hubiera pasado.

En el comedor de la familia Durán, Alfonso miraba fijamente a sus hijos con ojos desesperados, su hija corría a todo los pretendientes y su hijo Abraham era un mujeriego que no se conformaba con una sola mujer.

—Bueno ya que estamos los seis en la mesa, cenemos—. Alentó Marilyn con una sonrisa incomoda, ella sabía lo que estaba pasando por la mente de su esposo.

Al terminar la cena, la pareja de casados subieron al despacho, —¿Por qué no le dices de tu enfermedad?, quizás si le dices, pongan más de su parte y consigas lo que quieres—. Habló la mujer.

—No, aún no les diré, quiero avisarles cuando comience la quimioterapia, aún falta un mes, cariño, llama a Alexis, quiero hablar con él—. Ordenó Alfonso.

Marilyn salió del estudio y se dirigió hacía la habitación de Alexis, como siempre, a diferencia de la habitación de Abraham y de Aitana, la de Alexis estaba muy bien ordenada, de los cuatro hermanos él era el más limpio y meticuloso.

—Tu padre quiere que vayas al estudio—. Informó Marilyn.

—Voy mamá—. Dijo el hombre y fue con prisa hacía donde estaba su padre, él fue el primer niño en nacer, era extrovertido, podía hablar y desenvolverse fácilmente, pero su temperamento era fuerte, cuando estaba de mal humor, no había nadie que pudiera aguantarlo, no obstante; de los cuatro, él era el más aplicado y capacitado para dirigir la compañía.

Desde hace dos años estaba dirigiendo la compañía junto con la ayuda de su padre y la guía de su tío Samuel Durán, quien era el hermano mayor de su padre y el vicepresidente de la empresa.

— Dime papá, ¿Sucedió algo con la compañía?—. Preguntó Alexis preocupado, por lo general cuando su padre le pedía ir al estudio, era porque algo sucedía en la empresa.

— Sí, sucede algo, pero no con la compañía—. Informó Alfonso, mientras le pasaba una fotografía.

Alexis tomó la foto y frunció el seño, —¿Qué pasa con esta foto?—.

—Ella es la hija de Juan Rodríguez, se llama Sofía, recuerdas que él fue el que nos ayudó hace cinco años atrás cuando la compañía estaba pasando por una crisis—. Musitó Alfonso.

Hace cinco años, la compañía tuvo una gran pérdida por unos autos que salieron defectuoso y causaron varios accidentes, por lo que se tuvieron que enfrentar a una gran demanda que casi los deja en la ruina.

En el momento de la crisis, los hermanos tenían 22 años de edad y Alexis tenía una novia llamada Vivían, dicha novia la había conocido desde la secundaria, llevaban 6 años juntos y la familia Durán le tenía mucho aprecio, ya que había demostrado amar a su hijo y era la única que podía controlar su mal humor.

No obstante; en el momento que la familia se vio afectada por la demanda, la chica cambió drásticamente con su hijo, ya no lo visitaba tan seguido, muy rara la vez que lo llamaba y comenzó a salir todos los fines de semana con sus amigos.

En esa temporada, Alexis la pasó muy mal, ya que no solo tuvo que superar la crisis económica, sino también, la crisis emocional por los cambios repentinos de su pareja.

Luego de un tiempo, Abraham que era muy conocido en los lugares nocturnos, se enteró que vivían estaba ignorando a su hermano, debido a que había estado saliendo con un comerciante con mucho dinero.

Alexis quedó devastado, duró semanas sin comer, ni dormir bien, adelgazó y se sumió en la bebida y el cigarrillo, después de varios meses, se enfocó en trabajar sin parar, debido a esto, se había vuelto el más calificado para asumir el cargo de presidente.

Por otra parte; la familia descartó a Vivían por completo, ya no era bienvenida en la familia y ella era uno de los motivos por los cuales Alfonso quería dejar a sus hijos con una buena pareja, una pareja que lo amara con sinceridad.

Alfonso sabía que Sofía estaba enamorada de su hijo, se le notaba cada vez que lo veía, a pesar de que era una muchacha muy tímida, cada vez que él estaba cerca, ella levantaba la mirada y se le quedaba viendo fijamente, cosa que no hacía con nadie más.

De los hermanos, Alexis era el de la contextura más robusta, espalda ancha, brazos fuertes, su rostro por lo general casi siempre estaba serio, pero cuando sonreía iluminaba el lugar, sus ojos cafés eran muy penetrante, cuando se quedaba mirando fijamente a las personas, éstas tartamudeaban antes de hablar.

—Si la recuerdo, ¿pero que sucede con ella?, ¿la compañía de su padre ahora necesita de nosotros?—. Preguntó Alexis confundido.

Si el caso era que la compañía publicitaria los Rodríguez necesitaba de su ayuda, él se la daría sin pensarlo dos veces, ya que ellos fueron de las pocas organizaciones que le brindaron la mano cuando más lo necesitaban.

— El padre de Sofía me llamó hace poco, la chica tiene 24 años, pero su padre quiere que se case pronto, así que me preguntó si alguno de ustedes estaría dispuesto a hacerlo, yo te llamé a ti, ya que tu eres el presidente ahora y esta sería una forma de agradecerle por la ayuda que nos brindó hace cinco años, si no hubiera sido por ellos, habríamos quedado en banca rota—. Habló Alfonso.

—¿Papá Estás bromeando cierto?—. Preguntó Alexis incomodo.

—No, no lo hago—. Inquirio el padre.

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