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   Capítulo 5 Adrián Durán

Hermanos Durán Por Mari Palabras: 5756

Actualizado: 2021-02-10 22:09


—¿Has visto a Sofía? es una mujer simple, sin gracia, no me gusta, ni siquiera me atrae un poco, así que no lo voy a hacer, esos tiempos de agradecer mediante alianzas matrimoniales ya pasaron, no me voy a casar con ella—. Dijo Alexis furioso mientras tiraba la foto a la mesa.

Sofía era una mujer que muy pocas veces usaba maquillaje, su cabello era largo y lacio, usaba unas enormes gafas de medida alta y su manera de vestir era un poco particular, casi siempre usaba ropa extremadamente ancha, el cual la hacía ver con sobre peso.

—Hijo entiende, Sofía es una buena chica, yo sé que si convives con ella, la verás de una manera diferente, además, su padre estaría feliz y podríamos pagar nuestra deuda de agradecimiento y aunque en estos tiempos no se hagan ese tipo de alianzas, el que te cases con ella va a beneficiar mucho a la compañía, tu esposa es heredera de la agencia publicitaria—.

—Primero que nada, no es mi esposa y segundo, ya te dije que puedo agradecerle de otra manera, además, ¿por qué tengo que ser yo?, tienes a Adrián y a Abraham—. Espetó Alexis.

—Porque tú eres el presidente ahora o quieres que el presidente sea Adrián, si es así, no tengo problema con eso—. Amenazó Alfonso.

Adrián fue el segundo niño en nacer, de los cuatro, él fue el más enfermizo de todos, había nacido con falla en su peso y defensas bajas, por ende, su madre tenía extremo cuidado con él.

Mientras los otros tres se bañaban bajo la lluvia, él tenía que esperar en casa y ver como se divertían sus hermanos.

Adrián siempre fue muy introvertido y callado, nunca se le había conocido una novia, ya que era muy tímido para hablar con las mujeres.

Todos en la Villa Durán, sabían que al chico le gustaba una mujer que estudiaba diseño y trabajaba en la cafetería que quedaba cerca de la compañía, pero aunque iba a esa cafetería todos los días, nunca había tomado el valor de hablarle.

La primera vez que la vio fue en la universidad, él había asistido ahí para dictar un taller acerca de diseños de automóviles, fue ahí cuando la vio y quedó fascinado.

El chico le pagó a un detective para que investigara todo sobre ella, así fue que supo que la mujer estudiaba en las mañanas y trabajaba en la cafetería por las tardes.

Todos los días iba a la cafetería a la misma hora y solo se sentaba a tomar su café y verla trabajar, pero nunca tomaba el valor para hablarle.

Hasta sus padres sabían acerca de la muchacha, Alfonso también había investigado a la chica y aunque provenía de un hogar humilde, la muchacha era trabajadora, aplicada y honesta, por lo que a Alfonso le agradaba bastante para su hijo.

Su padre pensaba que de los cuatro, Adrián a pesar de ser él más tímido de todos, era el que mejor había escogido a su pareja, había puesto los ojos en una mujer que si lo llegara a amar, lo amaría con sinceridad.

El segundo hijo era igual de atractivo que los ot

ros dos, de hecho en estatura era el más alto de los tres, media 1.85 metros, Delgado, cejas gruesas, cabello negro, ojos café que miraban con gentileza y una barba que lo hacía lucir más maduro.

Él era el encargado de los diseños de los automóviles de la compañía DU Motor y aunque también era excelente en la gestión y administración, su padre no se atrevía a colocarlo en la presidencia, ya que su personalidad era muy dócil y manipulable, se dejaba engañar con mucha facilidad, creía mucho en las personas y lamentablemente el mundo de los negocios era una gran selva, en donde solo sobrevive el más ágil.

En el estudio se escuchaban gritos y más gritos, tanto Alfonso como Alexis estaban furiosos, el padre amenazaba al hijo con pasarle la presidencia a Adrián si no se casaba con Sofía y éste refutaba de mala gana por la exigencia.

La puerta del estudio se abrió de golpe y las cuatro personas que estaban inclinadas escuchando la discusión se espabilaron por la sorpresa.

— Felicidades eres el nuevo presidente—. Dijo Alexis, a la vez que pasaba por el lado de Adrián.

—¿Cómo así?—. Preguntó Aitana confundida.

— Pues mi padre me puso dos opciones, me caso con la hija de los Rodríguez o le paso la presidencia a Adrián, si ahora Adrián es el presidente, ya saben mi respuesta—. Espetó Alexis.

—¿Pero... pero por qué papá haría eso?—. Interrogó Abraham.

— Porque es lo mejor para ustedes, no ven que trato de hacer lo mejor que puedo para que ustedes estén bien—. Dijo Alfonso furioso, al mismo tiempo que salía del estudio.

— ¿A qué mujer quieres contigo?, ¿A Vivían?, esa interesada, oportunista que solo te quería cuando estabas bien, pero que cuando pasaste por momentos difíciles se dio la vuelta y se fue con otro, esa mujer no pisa más esta casa, si lo hace, tendrá que hacerlo sobre mi cadáver—. Gritó Alfonso

Todos se quedaron estupefactos, ya que ese era un tema muy delicado y casi nadie lo tocaba en esa casa, todos los presentes sabían lo doloroso que había sido para Alexis superar esa traición.

Fue tan dolorosa que se encerró tres días seguidos sin comer nada, solo fumar y beber, sus hermanos iban todos los días para convencerlo, pero no lograron hacerlo, no fue si no hasta que Aitana entró por la ventana que pudieron sacarlo de la habitación.

A pesar de que los cuatro hermanos bromeaban muy seguido, nunca lo hicieron con ese tema, ellos sabían que Vivían era un tema tabú, tanto así, que para referirse a ella le decían la innombrable.

—Alfonso, Alfonso, ¿qué sucede cariño estás bien?—. Dijo Marilyn mientras se acercaba al cuerpo de su esposo.

El hombre se encontraba parado con una mano apoyada en el Marco de la puerta y la otra en su pecho, a simple vista se podía observar como al hombre le costaba respirar.

—Rápido, pidan una ambulancia—. Gritó Marilyn, mientras con la ayuda de Abraham ayudaban a Alfonso a tomar asiento.

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