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   Capítulo 2 Ojos azules como el mar

Broken Por Pep_cake Palabras: 14580

Actualizado: 2021-02-17 10:55


Pude escuchar el sonido del mar, las olas chocar contra las piedras del risco. Una mano cálida me acaricia la mejilla, me siento tan relajado, muy tranquilo, demasiado tranquilo y todo es muy pacífico. Un viento frío erizo mi cuerpo y de inmediato abrí mis ojos, para encontrarme con unos ojos azules mirándome fijamente, con una sonrisa radiante.

—¿Cómo te sientes? —Me senté en el pasto verde, el sonido de las olas chocando contra las rocas del risco se hacía cada vez más fuerte, la luna estaba a punto de ocultarse—. Oye, te hice una pregunta, ¿por qué no contesta...? Oh... es verdad, tú estás—ella se sentó a mi lado, cerró sus puños con mucha fuerza y luego al abrirlo había una pequeña perla azul—toma—con mucha duda la agarré, ella se hecho su largo y negro cabello hacia atrás—. Cómete eso, te ayudará a sanar—fruncí el entrecejo y vi la perla, reluciente, brillante y blanca. No se ve para nada comestible y menos apetecible—. Hazlo, te ayudará con tu voz—con mucha duda me llevaré el objeto circular a mi boca.

El sabor es completamente horrendo, lo iba a escupir, pero ella se adelantó y tapó mi boca con su mano y sin darme cuenta me tragué la perla. Después de eso no sentí nada extraño, hasta que, mi garganta me comenzó a arder y luego la sentí fresca y mentolada, las lágrimas sin querer comenzaron a brotar de mis ojos, abrí la boca y por primera vez en mucho tiempo pude escuchar un sonido salir de ella, pero no es un simple sonido, era música que provenía de mi boca, música alegre que me hacían llorar de la felicidad.

—Luke... me llamó Luke—ella se levantó del suelo y estiró su mano hacia mí.

—Lo sé...

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Estuvimos caminando por todo el lugar, me encontraba en una isla, no sabía cómo había llegado a esa isla, pero sentía en lo más profundo de todo mi ser que ese lugar ya lo conocía, se me hizo tan familiar como si hubiera caminado por aquí muchas veces. Ella, la chica del cabello negro azulado, de ojos color azul marino, me guiaba hasta lo más alto de la isla, me iba contando sus historias y parece que está muy contenta.

—¿Cómo te llamas? —Me costó un poco hablar, pero por lo menos ahora puedo formar palabras cortas.

—Me llamo Azariel—se le ve tan alegre y no entiendo el porqué de tanta alegría—. Cuando uno muere o está a punto de morir, puede ver más allá de todos sus sentidos, para mí fue extraño ver a un chico, ya que yo vengo de puras mujeres; fuertes, poderosas, encantadoras y muy guapas. Pero fue diferente esa vez, en mi mente se vino la imagen de un hombre, alto, fuerte, con una voz profunda y gruesa, con una cara adorable, nuestros típicos ojos azules y sobre todo muy apuesto. Fue grata esa sorpresa, pero luego vi lo que yo arrastraba, no pensé que eso se le fuera a pegar, pero paso, me siento mal por eso, porque le quite su voz—por un momento el ambiente se puso algo melancólico.

—Son cosas que pasan. Uno nunca elige cómo pasará todo, nadie puede ver el futuro—ella se volvió a animar y me tomó de las manos y me llevó corriendo hacia lo alto del risco.

Las olas se pueden escuchar claramente como chocan contra las piedras, la vista es fenomenal algo que mis ojos jamás habían presenciado. Me quede idiotizado al ver el hermoso color del mar, ella me tomó con fuerza de la mano y eso me hizo salir del trance en el que estaba envuelto.

—Tienes que hacerlo mejor. Confió en ti, en lo que puedes dar y hasta dónde puedes llegar. Recuerda que eres la única esperanza que tenemos—sus palabras me están sacando de contexto, porque no entiendo nada de lo que me dice.

—"¿Nosotras?" ¿De quién o de qué estás hablando? —ella se apartó de mí y dio un paso hacia atrás.

Del cielo pequeñas esferas bajaron emitiendo una luz brillante.

—Has silencio, las demás llegaron—las esferas comenzaron a brillar más fuerte y crecieron bastante, hasta que explotaron como burbujas.

Unas mujeres, altas, hermosas, con una extraña aura mística y misteriosa salieron de esas burbujas.

—¿Qué está pasando? —pregunté nervioso.

—Desde hace milenios el mundo se ha sumergido en la oscuridad, sin esperanzas, con las sobras, el dios guerra creó a sus paladines del poder sagrado del universo y hemos estado reencarnando cada vez que el peligro se acerca. Nosotras, guerreras del agua, poseemos una de las fuerzas más importantes de todo el cosmos y tú al ser descendiente de nosotras, cumplirás con la misión que dejamos y te convertirás en uno de los guerreros más poderoso de todos los tiempos—. Mi cabeza estaba a punto de explotar por tanta información que sinceramente yo no me pedí saber.

—Creo que se equivocaron de persona. Yo no puedo ser descendiente de ustedes, ni venir de un linaje de personas mágicas, eso es una locura—. Una de esas mujeres se me acercó, intenté retroceder, pero Azariel me detuvo.

—No te preocupes—una de ellas tomó mis manos—. Pronto lo entenderás todo.

Todas ellas, incluyendo a Azariel comenzaron a brillar con mucha intensidad, cerré mis ojos por lo fuerte que es la luz que emanan de sus cuerpos, hasta que se convirtieron en pequeñas esferas y me rodearon, formando un círculo a mi alrededor.

Quería escapar, pero mi cuerpo no me lo dejaba, me sentí invadido por una fuerza misteriosa y de la nada, todas esas esferas comenzaron y se pegaron cada una a mi cuerpo.

—Luke...Luke...—escuche una voz que me llamaba a lo lejos—Luke...Luke—el sonido de esa voz se hacía más fuerte—¡Luke!... ¡Luke! —pero ya no podía más, mi cuerpo me comenzó a arder—¡LUKE!

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Abrí los ojos muy despacio, mi cuerpo me dolía como si me hubieran dado una horrible paliza. Observé todo a mi alrededor y me percaté de que no estaba en mi casa, pequeños fragmentos de recuerdos vinieron a mi cabeza, más el extraño sueño que tuve. Traté de sentarme en la camilla del hospital, cuando sentí una mano tomar la mía con fuerza.

—Luke...—me giré y me encontré con la mirada cristalina de Matt—. Idiota—me agarró de los cachetes y comenzó a inspeccionarme de arriba abajo—¿Cómo te sientes? ¿Qué te pasó? —Me bombardeó con preguntas—, no te preocupes, sé que estás cansado. Llamaré a tus padres para que vengan, ellos fueron a buscar unas cosas a tu casa, pero no te tardan en venir—él salió del cuarto con su celular en mano y pude escuchar como del otro lado hablaba con mis padres.

Traté de hacer memoria para ver cómo diablos había llegado al hospital después de haber estado a punto de morir, pero lo único que se me viene a la mente, es el resplandor de una fuerte luz y alguien pronunciando mi nombre. Todavía podía recordar esa voz, tan suave, ligera y serena.

Matt entró de nuevo a la habitación, se ve que está algo cansado y tiene grandes ojeras debajo de sus ojos verdes.

—Tus padres ya vienen—me comentó.

Matt del bolsillo de la chaqueta sacó una pequeña caja de madera, él la observó por un momento.

—¿Compraste esto? —me extendió la caja y con él agarré un poco débil, tomé el pequeño objeto entre mis manos.

Abrí la pequeña caja y me encontré con un brazalete, el cual tiene una pequeña piedra como si fuera un zafiro en forma de gota de agua incrustada en la parte delantera del brazalete, alrededor de la piedra tiene escrituras en un lenguaje el cual no entendía. Saqué el objeto de la caja y vi que tenía una hoja doblada en el fondo.

Tomé la nota y la abrí, pude sentir

la mirada de Matt viendo atentamente lo que hago, cómo si me estuviera vigilando o fue la impresión que me dio. Desdoblé la hoja y comencé a leer lo que dice:

"Muy pronto tus respuestas serán resueltas, pero por los momentos te regalo este pequeño brazalete, el cual te salvará de muchos apuros"

Atte. Dante.

—"Dante..."—me quedé un momento pensando en dónde había escuchado ese nombre.

—Luke.

—"Donde lo escuché" —intenté recordar, pero nada.

—Luke.

De repente se me vino la imagen de un chico cuando me encontraba agonizando en el suelo de ese sucio callejón. En mi menté lo pude ver, él brillaba, todo él estaba iluminado, me ayudó, me entregó la caja, me dijo unas cosas que no recuerdo y al final se fue.

—"¿Qué fue lo que me dijo"

—¡LUKE! —Me gritó Matt

—¿¡Qué!?

Los dos nos quedamos en silencio, ninguno de los dos dijo nada, hasta que la puerta del cuarto se abrió y pude ver a mi papá, a mi mamá y a la enfermera. Ellos entraron al cuarto y rápidamente guardé en la cajita el brazalete, '¿Hable?, no, no, no... yo no puedo hablar' toqué mi garganta y en eso, el extraño sueño que tuve se me vino a la mente, junto a las palabras que me dijo una de esa mujer: "Pronto lo entenderás todo" ¿qué entenderé? No estoy comprendiendo nada de lo que está pasando.

—Hijo, ¿Cómo te sientes? —me preguntó mi papá.

—Luke, ¿estás bien? —me preguntó mi mamá con un tono de voz angustiada.

Respiré profundamente, pensé bien en lo que le iba a decir, para ver si yo no soy loco y me imaginé, que yo una persona "muda" que no puede "hablar" desde que salió del vientre de su madre, acaba de pronunciar una palabra.

—No...digo, sí—ellos al igual que Matt, me observaron incrédulos al ver que hable.

—Creo que vamos a necesitar un médico de urgencia—escuché como mi mamá le dijo a la enfermera.

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Unas semanas después...

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Volver a casa creo que ha sido lo más difícil que he tenido que hacer. Mis padres al escucharme hablar, se pusieron algo histéricos y Matt en vez de ayudarme, se puso igual de histéricos que ellos y cuando Robín me fue a visitar todo empeoró aún más, lo bueno es que ya se acabó y a pesar de que ningún médico pudo encontrar una razón lógica o científica, cómo una persona que tenga mudez diagnosticada desde el nacimiento, de la noche a la mañana pueda hablar como si nada.

Llegar a casa la primera vez desde que salí del hospital fue tan acogedor, me acuerdo que llegué y lo primero que hice fue dormir en mi suave cama y comer hasta decir ya, realmente extrañaba estar en casa aparte de que volver a clase sorpresivamente me gusto también y recuperar mis actividades pendientes.

Entré a mi casa, ya había llegado de mis prácticas de atletismo, mis padres no estaban y subí rápido las escaleras, me quite la ropa y fui directamente al baño, me duche bastante bien porque me encontraba demasiado sudado por todo el ejercicio que había realizado el día de hoy, salí del baño y me coloqué algo cómodo, me senté en mi escritorio y comencé a sacar mis cuadernos para revisar las actividades y tareas que tengo que realizar.

De pura casualidad, en el fondo de mi bolso me encontré con la cajita que me había entregado Matt en el hospital hace dos semanas. Volví a abrir la caja, saqué el brazalete y lo coloqué a un lado y procedí a volver a leer la nota a ver si me acordaba de la persona la cual me ayudó esa noche. Le di mil y una vueltas a mi cabeza, traté de pensar, pero nada, era inútil, no recordaba su rostro, ni como era, solo recordaba las palabras que salieron de su boca y más nada.

—Por lo menos tengo esto—la nota la coloqué en la caja y agarré el brazalete.

Comencé a inspeccionar el objeto, observé que era a presión y no tenía una correa, que era todo de plata y que esa piedra en el centro, más los extraños escritos, se me hacía horriblemente familiar. Me coloqué la pulsera en mi mano izquierda, me queda muy bien, intenté quitármela, pero no pude.

—Okey, todo mal—traté y traté, pero nada, no se quería salir—. Más o menos ¿Por qué no quieres salir? — Ya me estaba poniendo de mal humor y al mismo tiempo me comencé asustando.

Tomé un poco de aire y de la nada la piedra en el brazalete comenzó a brillar, yo entré en pánico, ahora si estaba entrando en pánico, porque a lo que yo tenía entendido, los accesorios o joyería no brillan de la nada, traté de relajarme, pero no pude, aquel brillo se convirtió en algo más, las luces de mi cuarto comenzaron a parpadear, me levanté de la silla y al hacerlo, sentí un fuerte dolor en mi garganta y otro en mi cabeza.

—¿Qué está pasando? —Me iba a desmayar, la presión en mi cabeza no era normal y el dolor en mi garganta tampoco.

Intenté gritar, pedir ayuda, pero no pude, caminé hacia la puerta para ver si corría con los vecinos a ver si me podrían auxiliar, pero el dolor es tan grande, que me tiró al piso. De un momento a otro, todo se apagó, no pude ver nada, para luego poder ver todo, mis oídos comenzaron a escuchar diferentes sonidos y pude detectar el sonido de una gran tormenta, incluso pude escuchar el sonido de las olas chocando contra los riscos. El dolor comenzaba a desaparecer, aquella sensación de ansiedad fue desapareciendo poco a poco, fui respirando normal de nuevo, los sonidos fueron bajando su intensidad hasta ya no escucharlos más.

Me levanté del suelo y fui al baño, abrí la llave del lavamanos, fui a tomar agua con mis manos para lavarme la cara, pero al intentar tocar el agua ella como que comenzaba a alejarse de mí o por alguna razón yo la estaba repeliendo. Asustado, simplemente me pasé un paño por la cara para limpiar el sudor, cuando el timbre de la casa comenzó a sonar intensamente. Salí del cuarto y bajé rápido por las escaleras, iba abrir la puerta, pero escuché las voces de dos extraños.

—¿Crees que esté en casa? —Hablo un chico

—Claro, si nos enviaron para acá fue por algo—respondió una chica

Con algo de duda abrí la puerta y me encontré con dos muchachos parados enfrente de la puerta, los dos al verme sonriendo alegremente.

—Hola Luke—me saludó la chica.

—¿Quiénes son ustedes? —les pregunté desconfiado

—Se que no nos conoces, pero solo venimos a entregarte esto—la chica junto sus manos, las fue abriendo y abriendo para luego aparecer una burbuja que ella creó con aire.

Tragué saliva, quería cerrar la puerta, pero el chico alto, pelirrojo y con mirada de ira me impidió que cerrarla. Tomé un poco de aire y ella luego de crear su burbuja hizo aparecer una nota.

—Toma—con mucho cuidado, agarré la nota—Me mandaron a enviarte este mensaje de parte de un amigo que dice: "Luke, muy pronto todas tus respuestas las responderé, así que no te preocupes" Dante me dijo que te dijera eso—ella me sonrió—. Bueno, nos vemos pronto Luke—los dos se alejaron de la puerta y desaparecieron, uno en un remolino de fuego y otro en un remolino de aire.

Sostuve con fuerza la nota algo incrédulo por lo sucedido. No podía salir de mi asombro, realmente me encontraba conmocionado por todo; primero comencé a hablar, luego ese extraño "Dante" después estas personas, ahora estos mensajes secretos.

—Creo que ahora sí me estoy volviendo loco.

Continuará...

Nota: Espero que disfruten del capítulo, no se olviden de comentar y regalarme un me gusta, cada opinión que tenga sobre mi libro me hará feliz escucharlas.

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