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   Capítulo 16 Juego de seducción

Conquistando el mundo Por Mia Alcaraz Palabras: 3674

Actualizado: 2021-03-04 16:10


Sofía

Como es habitual los sábados, tras salir de trabajar, nos vamos a comer a La Latina. En el restaurante descubro qué es lo que le sucede al modelo: una de sus amigas de sábanas, Silvia, se marcha de la ciudad para casarse con otro. Si no ha sido listo a la hora de elegir amante, no es mi problema, pero sí el suyo. Le concedemos unos minutos por si decide hacer acto de presencia, optamos por picotear algo rápido que no nos quite el hambre y empezar con las primeras rondas de cerveza. Antes de finalizar la primera, me encuentro frente a mí una mano que me invita a bailar, me quedo en shock al comprobar que pertenece a Oliver.Sin querer ser descortés delante de los demás, acepto el ofrecimiento y lo acompaño a la pista de baile. Intuyo que su cuerpo soporta alguna que otra cerveza de más, su aliento me lo confirma. La primera canción, al ser salsa, mantiene nuestros cuerpos a cierta distancia. Rezo para que el Dj siga con este tipo de música, la primera vez que vine a este lugar pude comprobar de primera mano que el condenado sabe mover la cadera. Ahora mismo con el revuelo de sentimientos que llevo en el interior, lo que menos necesito es música para ser bailada pegados. Mis súplicas no surgen efecto alguno, la siguiente canción está creada para unir dos cuerpos en una danza sensual.Con una elegancia que desconozco, gira mi cuerpo para encajarlo al suyo. La primera, y única vez, que bailamos juntos, no reparé en que están creados para estar unidos. Me agarra de las caderas con suavidad y comienza a movernos al unísono. Su aliento acaricia mi oreja y logra erizarme el bello. A cada segundo que pasa, tengo la sensación de que esto es más que un simple baile, es una declaración de intenciones en toda regla. Canción tras canción seguimos en el centro de la pista, aislados de todo, centrados en despla

zarnos al son de los ritmos latinos. Mi cuerpo, que a cada momento está más excitado, no rechaza las caricias a las que es sometido por parte de sus manos o labios. Tras varios intentos por girarme y quedar frente a él, lo consigo. Encajo de nuevo mi cuerpo al suyo e introduce una pierna entre las mías. Sin llegar a mirarnos, seguimos con el juego de seducción en cada movimiento de cadera. Aspiro la fragancia que despide y me impregno de él. La melodía que suena provoca que nos contemplemos, sin explicación nuestros rostros se acercan peligrosamente. Si alguien no lo evita, cometeré un grave error. Faltan escasos milímetros para que nuestros labios se junten, y siento la necesidad de que ocurra cuánto antes, pero una mano sobre mi hombro hace que regrese a la tierra.—Podéis dejar de bailar, os esperamos para comer —se queja Hugo mientras nos observa—. Tenemos hambre.Me separo de ese cuerpo pecaminoso, sigo de cerca a mi amigo y dejo a Oliver solo en la pista. En el transcurso de la comida nos ignoramos de forma deliberada. Hablo y río con Amanda y Alondra, son dos chicas encantadoras y hemos congeniado a las mil maravillas. Con la única que de momento, sin saber por qué, no tengo tanta confianza es con Carla, aunque es buena chica es la más retraída de las tres. El trío de parejas anuncian que tienen intención de pasar la tarde de compras y después reunirse en casa de Carla para ver películas. Fran sin mediar palabra, antes del café, se despide de todos. Protesto ante la idea, mi cuerpo necesita disfrutar, quiero bailar y reír y por muchos pucheros que hago, los seis ignoran mi petición.Al finalizar el café me retiro al baño. Solo necesito dar tres pasos para saber que llevo más grados alcohol de los que debería, estoy en ese punto en el que pierdes la vergüenza, pero no estás borracha del todo.

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