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   Capítulo 17 Es mía

Conquistando el mundo Por Mia Alcaraz Palabras: 4507

Actualizado: 2021-03-04 16:17


Oliver

No presto especial interés a la conversación que mantienen todos durante la comida. Me centro en ella y en todos sus movimientos. La petición de Carla llama mi atención. Desea que las tres parejas se vayan de compras y después a su casa para ver películas, sonrío al saber que voy a tener la oportunidad de pasar la tarde a solas con Sofía. Cuando se queja del plan, Fran le pregunta qué quiere hacer. Su contestación me da vía libre, quiere bailar toda la tarde, tengo el lugar ideal para complacerla y apuesto a que le gustará más que este. Antes de que Fran se ofrezca voluntario, desvío la atención hacia él para dejarle las cosas claras.—Es mía —advierto de forma baja para que nadie más me escuche.Desvía la mirada de su cuerpo para fijarla en mí. —¿Eso quién lo dice?—Yo.Se incorpora de la silla y deja caer la servilleta sobre la mesa.—Tengo que irme. —Se despide de todos. Nadie advierte el verdadero motivo de su enfado, soy el único que conoce la verdad.Con disimulo la observo, necesito comprobar su reacción ante la marcha de Fran, me alivia saber que solo es de sorpresa pero no de decepción. Empiezo a pensar que de verdad no tiene ningún interés por el chico. Entre lo sucedido anoche y el baile de hoy, me ronda la idea de que sí recuerde lo que pasó y tenga tantas ganas como yo de repetir. Al acabar con el café se levanta de la mesa en dirección al baño. Por su forma de caminar, deduzco que se ha excedido con el alcohol, el resto recogen sus cosas listos para marcharse. Mi compañero de casa pide que esperen a que regrese, debe llevarla de vuelta.Me acerco a Hugo para hablar con él.—Por Sofía no te preocupes. Me quedo con ella y cuando se canse de bailar la llevo a casa. —Escondo mis verdaderas intenciones, no le importa lo que pienso hacer con su amiga.—Aléjate de Sofi. Llévala directa a casa —advierte al tiempo que me separa del resto de sus amigos.Lo miro sin entender nada.—¿A qué viene esa amenaza?—He visto como os comíais con la mirada en la pista, no eres bueno para ella —sisea sin dejar de mirar a la mesa.—Y tú, ¿sí? —expreso con un tono de voz más alto—. ¿Qué pasa? Ya te has aburrido otra vez de Carla y ahora te interesa tu amiga de toda la vida. O temes que si Sofía conoce la verda

d descubrirá cómo eres.Sus ojos me fulminan antes de responderme. —Hablas de mi amiga, no quiero tirármela. Es como una hermana para mí y quiero lo mejor para ella.Me acerco a él de forma amenazadora.—¿Y no soy lo suficiente bueno para ella? ¿Quieres decir eso? —Está a punto de decir que sí, pero lo interrumpo—. Escúchame bien, cuando regresemos de Las Vegas te irás a vivir con Carla. Haces eso o tanto Sofía como tu novia sabrán la verdad y te aseguro que no les hará mucha gracia saber tu último encuentro sentimental con José y Alondra.Su cara es un poema, pensaba que no me había enterado de lo ocurrido hace días entre los tres, pero si se hospedan en el hotel en el que trabaja mi hermano Diego es de tontos pensar que no me voy a enterar. —¿Se puede saber qué narices te pasa con Sofi para que me amenaces de esa forma? —Que me he enamorado de ella —respondo con sinceridad—. Cuando lleguemos del viaje, te largas —advierto al tiempo que camino para alejarme de él y esperar la salida de Sofía del baño.Apoyado en la pared de los servicios, aguardo paciente su salida. Veo su mano ante mi rostro sin vacilación, sabe las normas del local pero las ignora, yo también. Acepto gustoso su gesto, es lo que he buscado durante toda la comida, que el acercamiento lo provoque ella. Sin dejar de sonreír, la sigo. Sonrío con más ganas al captar sus intenciones, me desvía a un lateral de la pista donde no puedan vernos sus amigos, aunque aún desconoce que se han marchado. Al saber que tiene tantas ganas como yo de repetir lo de hace una semana, la agarro con posesión de las caderas y la giro para que quede de espaldas a mí. Como en otras ocasiones, nuestros cuerpos danzan por sí solos. —Estamos solos, princesa —susurro en su oído—. Le he prometido a Hugo llevarte de vuelta a casa —bromeo lo más serio que soy capaz, no tengo ninguna intención de marcharnos tan pronto.—No quiero irme a casa —gime lo suficiente alto para que la escuche.Mordisqueo su lóbulo excitándola.—¿Qué quieres hacer? —pregunto sin dejar de morder su oreja.Deshace los pocos milímetros que nos separan y pega más su trasero a mi pelvis. —Bailar.Por fin obtengo la respuesta que esperaba, la agarro de la mano y la guío fuera del local hasta mi coche.

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