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   Capítulo 30 Montar una escena

No Más Mentiras Por Dimas Favela Palabras: 6489

Actualizado: 2021-04-06 04:55


Rory aún se negaba a hablarle o, incluso, a mirarla.

"Madeline, hablaremos más tarde de esto. ¿Podemos, por favor, terminar con la ceremonia primero?", preguntó Lyle, después de que Emilee le hiciera una seña para que viniera al rescate.

Como Madeline estaba al borde de perder la cordura, cuando oyó esas palabras de su padre, la ira que llevaba comprimida en el pecho salió a la luz.

"Papá, tú sabías que Rory y yo nos amábamos... ¿y qué hiciste? ¿Cuál fue tu razón real para enviarme con la familia Li?".

Las palabras de la joven brotaron de entre sus dientes apretados, mientras lo miraba.

Lyle se había quedado mudo, no tenía ni idea de qué responder.

"¿Qué es lo que quieres?", demandó Emilee, manteniendo una postura firme frente a la muchacha.

"No te preocupes, no quiero hacerle daño a nadie. Solo necesito hablar con Rory, y los dejaré en paz", les aseguró la aludida.

"Entonces cuéntale todo, Rory", dijo Emilee, volviéndose hacia él.

La muchacha desvió la mirada con lentitud hacia el hombre que amaba, apretando los puños con tanta fuerza que la piel se le puso blanca como la nieve. Entonces, esperó ansiosa lo que él tenía que decir para justificarse.

"Lo lamento, Madeline, pero estoy enamorado de Helen. La amo de verdad", contó él.

Lamentablemente, Rory la miró a los ojos y le explicó su versión de la historia.

"¿Desde cuándo?", quiso saber ella. Tenía la voz temblorosa.

"Se enamoró de mí hace cinco años, cuando nos conocimos en la universidad", se metió Helen. "¡Incluso hicimos una maestría y un doctorado juntos! ¿De verdad pensabas que te quería? Además, ¡ya estás casada!".

Para Madeline, escucharla relatar su historia de amor se sentía como estar en medio de una pesadilla horrible.

De repente, alzó la mano y abofeteó a Rory tan fuerte como pudo.

Todos los invitados se vieron sorprendidos ante aquella reacción. "¿Hace cinco años?", repitió ella, mientras que su pecho se inflaba por la ira. "¡Eres una persona horrible, Rory! Me fui sola a vivir a un país lejano por cinco largos años. ¿Tienes alguna idea de todo el sacrificio que tuve que hacer para poder sobrevivir en ese entonces? Y, mientras tanto, tú y mi hermana se enamoraban perdidamente el uno del otro, como si fuesen unos estúpidos tortolitos".

Helen intentó devolverle el golpe, pero una mano la detuvo en el aire.

"¡Suéltame!", chilló ella.

"Lo siento, pero nadie golpea a un miembro de la familia Li", indicó Bryan. Había llegado justo a tiempo.

"¡Maldita!", exclamó Helen en un descuidado chillido. La muchacha parecía haber perdido el control de su temperamento. "¿Cómo te atreves a abofetear a mi prometido?".

Madeline le propinó un golpe a ella también, poniendo fin a su indignante lloriqueo. "Los malditos son ustedes", contraatacó en un tono feroz.

"¿Cómo te atreves a pegarme?", preguntó su hermana, incrédula y abrumada por el golpe.

Con prisa, Emilee liberó el brazo de su hija del agarre de Bryan. A pesar de estar increíblemente ofendida, no se atrevió a decir nada que pudiese avivar más el fuego.

"¡Mamá, me abofeteó! ¡Papá, es tan grosera que hasta me golpeó!", se quejó Helen, tratando de ganarse la simpatía de sus padres.

Entonces fue que Madeline, quie

n estaba enfurecida, ¡comenzó a destruir las cestas con flores, voltear las mesas, y tiró las sillas por doquier!

¡La habían ridiculizado! Había vivido en el extranjero por Rory durante cinco insoportables años, solo para terminar lastimada de esta manera.

Para colmo, ¡el amor de su vida y su hermana se habían enamorado a sus espaldas!

Ella no solo había sacrificado una vida feliz junto a su enamorado, sino que se casó con un bastardo diabólico por el bien de Rory... Y él le dice que se enamoró de otra mujer.

La muchacha alcanzó un frágil plato de porcelana y se lo arrojó a Rory. "Si amabas a alguien más, ¿qué hay de las cartas que me enviabas cada semana? ¿Me tomas por estúpida?", le preguntó.

"¡Eres una estúpida!", exclamó Helen, abrazada a sus padres. "Le pagamos a alguien para que te escribiera. ¿Ni siquiera te diste cuenta?".

Tras esquivar el plato con facilidad, Rory miró a Madeline con los ojos entrecerrados y la amenazó: "¡Será mejor que termines con esta escenita ahora mismo, o no te tendré piedad!".

"¡Pues no la tengas! ¡Eres un mentiroso!", vociferó Madeline, antes de levantar una silla y catapultarla en dirección al traidor.

"Consigue a alguien para que la calme, Lyle", pidió Emilee. La mujer golpeó su pie contra el piso tan fuerte como pudo, cansada como estaba de aquel tumulto.

Su esposo ignoró el ruido y sacudió la cabeza con molestia. "Como sea", dijo. Tras eso, volteó y se alejó de la conmoción.

Los distinguidos invitados se alejaron del alcance de Madeline, luciendo como monos asustados.

"Rory, consigue que alguien la eche", le ordenó su futura suegra.

"¡Seguridad! ¡Detengan a esta mujer ahora mismo!", vociferó este.

Los guardaespaldas de la familia Luo rodearon de inmediato el escenario, dispuestos a reducir a Madeline. No obstante, la voz de Bryan emitió un claro mensaje:

"Como vea que alguno la lastima aunque sea un poco, me ocuparé personalmente de que esa persona tenga un futuro miserable", amenazó. Después de eso, se sentó con tranquilidad.

Aunque su voz sonaba calmada, tenía un arrollador dejo de intimidación detrás, lo que fue suficiente para asustar a los guardaespaldas.

Todo el mundo sabía cómo era Bryan. Se trataba de un hombre decidido y despiadado. Por este motivo, quien se atreviera a ofenderlo estaba buscando la muerte.

Para cuando Madeline se detuvo, el lugar había quedado destrozado.

Al final, después de varios intentos, la muchacha consiguió estrellar una taza de té en la frente del traidor.

Los fragmentos no tardaron en hacerlo sangrar. Enfurecido ante aquella falta de respeto, Rory corrió hacia ella y la tomó por el cuello.

"¿Crees que no soy capaz de golpear a una mujer?", espetó.

Su voz sonaba agresiva.

"Quiero ver que lo intentes", habló Bryan, acudiendo al rescate de la muchacha.

Tan pronto como terminó de decir esto, pateó a Rory en la cintura y lo envió volando al suelo.

Acto seguido, Bryan se paró frente a ella. "Es hora de que nos larguemos de aquí", le indicó.

La sostuvo por el delgado y tembloroso hombro, y ambos huyeron del lugar.

Por su parte, Blake se había retirado un buen rato antes, sonriendo satisfecho ante el arrebato de dolor y decepción de Madeline.

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