ManoBook > Fantasía > EXILIADO:La sangre del monarca

   Capítulo 14 CAPITULO 13

EXILIADO:La sangre del monarca Por Agustina Almada Palabras: 9728

Actualizado: 2021-03-14 23:32


— Cual fuera el motivo de su reunión fue importante y... agradable— Agrego. — ¿Un hombre cojo dices?

Taewon asintió. Hacía poco más de cinco minutos que se habían reunido en el cuarto que rentaron para pasar esos días, y pese a que no era lo mejor que pudieron obtener, era lo suficientemente apartado del centro como para sentirse tranquilos. La paranoia de ser encontrados era más fuerte que ellos por momentos y era por eso que ahora se encontraban incomodos en la pequeña habitación, que olía a madera húmeda.

—Shin era amigo de Lee Ki-Young, fue quien ayudo a convencer a Lobo Blanco a ayudarnos, él fue quien nos contactó...

—Él estuvo esa noche... — Recordó MinJoon.

«Alguien se interpuso en el camino y Lee Ki-Young tuvo que frenar el caballo a la fuerza. MinJoon tembló y cuando vio que el jefe de la guardia real hizo ademan en bajarse, se aferró a su cintura.

—No se baje. No lo enfrente. — El adolescente fue demandante, pero cuando sintió que las manos del hombre hacían fuerza para soltarse, soltó una lágrima.

Lo vio bajarse, y apenas toco el piso el hombre de negro se abalanzó contra él. La noche y las lágrimas no dejaban ver con nitidez los movimientos del enfrentamiento, pero cuando escucho un quejido y la voz del jefe de la guardia real gritarle que corra inmediatamente, pensó lo peor. No tuvo las agallas de irse, no podía dejarlo allí después de todo, así que se quedó, se armó de valentía y se bajó del caballo.

El hombre estaba de espaldas y Lee Ki-Young en el suelo, tosiendo y escupiendo sangre. Sigiloso se acercó por detrás y tomo la espada del jefe que había caído en la pelea, se aferró a ella y como si fuera una estaca se apresuró a clavarla en el medio de la espalda del hombre. Solo que nunca llego, y cuando menos lo espero, el yacía adolorido en el suelo por la fuerte patada que lo había golpeado.

—N-no. — Lee se arrastró por el suelo aguantando la herida de su costilla que sangraba con fuerza. Su cuerpo se llenó de tierra y sangre, pero no se detuvo, extendió su mano y justo cuando llego a rozar el tobillo del hombre, el dio un paso hacia el príncipe y se alejó. — ¡Déjelo!

El príncipe Min entre jadeos retrocedió y se levantó con la mayor rapidez que pudo. El hombre frente a él soltó la espada y formo una sonrisa de lado, caminó rápido y antes de que pudiera escapar lo tomo de la tela del cuello y le propinó un puñetazo que lo regreso devuelta al suelo. El adolescente escupió la sangre y limpió con la manga su boca, miró a Lee Ki-Young que luchaba por respirar y la desvió hacia el hombre.Cuando el hombre iba a golpearlo por tercera vez, de los arbustos salió un hombre aparentemente de la misma edad que el jefe de la guardia real, tenía la pierna derecha con un corte que abarcaba el largo de su muslo, demasiado profundo.

— ¡Lee!— Gritó y como pudo llego hasta su amigo, quien al verlo asomo una diminuta sonrisa. Arrodillado al lado de su cuerpo vio con ira al hombre que se había girado, sus miradas se cruzaron y se levantó para enfrentarlo.

Saco su espada, y el hombre recogió la que había dejado tirada.El príncipe Min aprovecho la oportunidad para buscar algún arma, algo que lo ayudase a defenderse o intentar ayudar al hombre que conocía como el señor Shin. Vio el choque de espadas, el hombre se defendía con dureza y atacaba aun peor, mientras que Shin hacia lo posible para no caer gracias a su pierna herida. El príncipe Min gateo por la tierra y se acercó a Lee.—Como lo siento jefe Lee, aguante un poco mas ¿sí?, su hijo lo espera, debe resistir. — Le dijo en un murmullo aguantando las ganas de quebrarse allí mismo. Lee asintió y una lagrima corrió por cien, sin decir nada tomo la mano del chico y la guio a su cuello. El príncipe Min sintió una cadena delgada, la toco hasta llegar a un dije de un lobo. — ¿Es de Lobo Blanco?

—N-no, esta me la regalo mi hijo. Q-quiero que se la devuelvas y-y esta— Elevó su brazo, enseñando su muñeca. Min pudo ver el destello de otra cadena que se enrollaba en ella. — Quédatela y entrégasela a mi hijo cuando esté listo, pero ahora no... Quiero que este alejado de esta mierda.

— ¿Cómo voy a saberlo?

Los ojos de Lee se achicaron en una línea al compás de una sonrisa. Una última sonrisa.

—Hágalo... Su majestad.»

MinJoon recobro su realidad y levantándose de su silla soltó un largo suspiro. Estaba ahogado entre esas cuatro paredes.

— Hay que hablar con el señor Shin, él debe saber más que nosotros. Yo iré a dar una vuelta.

Salió de la posada y vio a cada lado de la calle, estaba vacío y silencioso. Dio un paso al frente y se detuvo. Había oído algo, alguien estaba cerca.

— ¿Quién eres? —Dijo en voz alta, con la mano rozando su espada oculta. Pero no recibió ninguna respuesta.

Las puertas de los aposentos de la reina se abrieron. El rey Kwang entro tan serio como siempre, dándoles una cruda mirada a ambas m

ujeres; la reina madre y la reina. Hizo una reverencia y se quedó parado frente a ellas.—Kwang, toma asiento. — Le indico su madre.—Su majestad— Le corrigió. — No tengo mucho tiempo, díganme que es tan importante.La reina madre se movió en su asiento incomoda.—Bien... Ya hemos elegido a tu futura esposa, antes de cualquier aviso debemos informarte a ti primero.El rey alzó una ceja en un instante profundamente intrigado. Como un arrebato repentino una muchacha castaña apareció por sus ojos, y rogo escuchar su nombre.— ¿Quién es?—La hija del primer ministro, la señorita Park Haneul. — Le respondió la reina.El semblante del rey se enfureció, su ceño se frunció y ambas reinas se miraron entre si confundidas por la molestia latente en su rostro.—No me casare con ella.— ¿Disculpe?—Dijeron al mismo tiempo las dos mujeres.—Ya se quien quiero como esposa, la quiero a la hija del consejero real.— ¿Kim Ye-sol?— Preguntó desencajada la reina madre. Enormemente asombrada, pues esa muchacha era a sus ojos un desastre con piernas.—No puede, no está a su elección. —Negó la reina.—No aceptare a otra que no sea ella.—Esa mujer solo lo perjudicara, un rey debe tener una esposa digna de su nombre.—No quiero el prototipo joven de ustedes dos madre, solo será un robot para fastidiarme la vida.— ¿¡Kwang?!—Gritó la reina perdiendo la cordura, su mano golpeó la mesa haciendo temblar las tazas de té caliente. —No permitiré...—Sé que no. —Le sonrió con soberbia. — Kim Ye- sol será mi esposa.

Regresaba a casa después de su última clase. Ye- sol estaba aliviada que por fin se había acabado su odisea, con algo suerte no vería más que lo necesario a esas criticonas mujeres, y Park Haneul al fin la dejaría en paz. O bueno eso quería creer. Estando saliendo con su hermano mayor y le parecía sumamente extraño que no haya protestado en contra de su padre por tal decisión, siendo que tantas veces le decía que era una mujer indigna para cualquier hombre de su categoría.Eso le parecía extraño, muy extraño. Sin embargo no quiso agobiarse pensando en ello, después de todo, si ella y Bon Hwa llegaban a casarse, no estarían bajo el mismo techo, ni por cerca se verían. Ye-sol estaba segura que la esposa del rey seria ella. Quitando su inestable relación con la mujer, Ye-sol estaba segura, y no dejaría que se viera perjudicada por eso. Ambos hermanos eran diferentes en todo sentido, y la castaña se encontraba tan maravillada con él, que no tomaba en cuenta seriamente en que familia se metería, como Bon Hwa había pocos y por un rencor a su hermana no se rendiría con facilidad.Al entrar a su casa vio a su madre regando las masetas del frente de la casa, sonrió y se encaminó para hablarle. Como todos los días ella llevaba el cabello recogido y una flor fresca adornando su cabeza, que duraba ahí solo hasta el principio de la tarde.—Hola mama— La saludo. Su madre al oírla alzo la mirada y le sonrió. — ¿Cómo te encuentras?Su madre solo asintió con una sonrisa sin mostrar los dientes y Ye-sol la imito. Con el dedo le señaló y su rostro expreso curiosidad.—No podría estar mejor, hoy finalizaron las clases, estoy segura que finalmente la señorita Park conseguirá lo que tanto ha deseado. — Le dijo y su madre rodo los ojos soltando una risa, para luego golpear su frente con el nudillo del medio de su mano. —Lo siento, solo que me alegra no tener que asistir más...La mujer suavizo su mirada y con dulzura le acaricio la mejilla, Ye-sol le respondió inclinando su cabeza hacia su toque.Al contrario de la relación con su padre, la señora Kim era la mujer con el corazón más grande que había conocido, rodeada de una belleza dulce. La muchacha se sentía afortunada de ser su hija. Lastimosamente no todos los días se veía la cálida energía de su madre, habían noches que despertaba llorando y otros que deambulaba por la casa como un fantasma perdido. Rogaba por su hijo, por un hijo que Ye-sol no conoció. Su hermano mayor murió a los diez años por una enfermedad respiratoria, un momento trágico para sus padres, del cual su padre había sobrevivido, pero su madre lastimosamente siguió atascada en el dolor, recordando a su hijo muerto entre sus brazos una y otra vez.Ye-sol veía algunos días a su madre dispersa, esos días le daba terror acercarse, se sentía abrumada por los sentimientos y la penumbra que ahogaba a la mujer. Y no poder ayudarla era una tortura para la joven. ¿Era egoísta?, Ye-sol se acercaba a su madre solo cuando ella estaba sobre los pies en la tierra.—Ye-sol— La castaña se giró hacia atrás cuando escuchó a su padre llamarla. — ¿La cena esta lista?—Esta vez se dirigió a su esposa quien asintió y dejo la regadera para subir los escalones del porche a la casa. Cuando estuvo cerca de su hija, le dio una corta sonrisa y con un ademan le cedió el paso. —Tengo una gran noticia que informarles.

(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir