ManoBook > Fantasía > EXILIADO:La sangre del monarca

   Capítulo 19 CAPITULO 18

EXILIADO:La sangre del monarca Por Agustina Almada Palabras: 5743

Actualizado: 2021-04-04 01:22


El alma se le cayó al suelo, no podía creerlo. MinJoon derramó sus lágrimas contenidas. Ye-sol, quien había estado observándolo con suma atención, se sorprendió cuando vio su tristeza. Una gris energía cubría al campesino, y bajo su profundo dolor, se sembró la duda. ¿Quién era ese joven que se parecía tanto a la reina? ¿Quién era que le lloraba a la dama de la reina? ¿La conocía? Su semblante afligido le decía que sí, pero sus ropas, le decían que no. La joven se asombró cuando se percató de lo que hacía, y MinJoon aún más cuando sintió la delicada y suave mano de la muchacha en su hombro. Ella le daba consuelo, y el príncipe escondido no entendía porque. Ye-Sol sabía que más allá de sus dudas, el joven estaba triste, y eso era suficiente para movilizarle el corazón y guiarla a intentar hacerle sentir mejor. MinJoon levantó la mirada, y la contempló con un extraño sentimiento. Ye-Sol se sintió peligrosamente atrapada por su felina y oscura mirada, y corrió la vista con timidez. El joven recobro la conciencia, y decidiendo ignorarla, se fijó en el guardia real. —Debo avisarle a la guardia real, Su majestad…—Dong Ju se sintió mal por la reina, ella le tenía un profundo aprecio a sus damas de compañía, aunque todos vieran a Su majestad como alguien fría e inaccesible, su corazón era bondadoso con las personas con las que siempre compartía. Kim Ye-Sol y MinJoon se levantaron del suelo. La mujer se sintió abrumada por la cercanía que tenía con el hombre, y su altura, tuvo que alejarse y mirar a otro lado. —Vendrá conmigo, tengo que investigarlo. —Le dijo Dong Ju al joven, y el príncipe se alarmo. —Señorita, ¿Pude quedarse? —Espere. —Lo retuvo suavemente. Dong Ju se sintió descolocado cuando el campesino se acercó a él y tomo su brazo para alejarlo de la joven. —No le digas nada a nadie sobre mí. —Su voz se volvió áspera y demandante, el guardia se ofendió e intento ponerlo en su lugar, pero MinJoon le mostro su muñeca y Dong Ju vio –en una milésima de segundo- la insignia del lobo blanco. — ¿Q-qué? Dong Ju estaba perplejo, entonces no había su imaginación el que le había jugado tal mala racha. Frente a él, estaban todas las respuestas. MinJoon cortó de un tirón el collar enredado en su muñeca y la guardo en el bolsillo del guardia real. —Te buscare en tres días. Dong Ju asintió con torpeza y lo vio irse. Ye-Sol, estando aun absorta en sus propios pensamientos, no se percató del momento en el que el campesino se había marchado, pero cuando lo hizo, se cuestionó a donde se había ido. Y entonces, se encontró sola con el cadáver de la dama superior a sus pies. …

— ¿Puedes creerlo? —Haneul se detuvo en el porche de su hogar, cuando escucho la indignada voz de su padre proveniente de su oficina. —El rey se encontró con el consejero real hoy, al salir vi a Kim consternado, y al cabo de unas horas, escuche que el rey d

ecía no estar conforme con la esposa que le habían elegido. ¡Mi hija es perfecta! ¡No puedo creer que la humille de esta forma! Haneul abrió los ojos, asombrada. Y se acercó despacio para apoyar el oído en la delgada pared. —Tranquilo padre, seguro no interferirá con los planes acordados. —Le dijo Bon-Hwa. Hubo un silencio. —Me sorprende que Su majestad busque la mano de la señorita Kim, ella será mi esposa en poco tiempo, ¿No lo sabe el rey? —No, pero habrá que hacer algo al respecto. No podemos dejar que se case con la hija del señor Kim, y por el rostro al salir de sus aposentos, se veía de todo menos feliz. Haneul apretó sus uñas contra las palmas de sus manos y se alejó con una peligrosa ira que le recorría el cuerpo como fuego. “Esa Kim Ye-Sol no me robara mi sueño” Se dijo mentalmente, y dio media vuelta para ponerse los zapatos y encaminarse al palacio. —No importa lo que deba hacer, mantendré a esa mujer lejos de mis planes.

El rey caminaba por los jardines Gyeonghoeru, sus manos entrelazadas en su espalda y la oscura perdida entre la copa de los arboles le daban un aire ausente. Así que no sintió cuando la presencia de una joven se acercaba tímidamente a él. No fue hasta segundos después, cuando escuchó el crujir de una rama, que dejo deslizar el cuchillo dentro de su manga izquierda, para tomarla con la derecha y apuntar a la persona que estaba pisándole los talones. — ¿Qué haces aquí? —El rey reconoció a la mujer por haberla visto tras la dama superior. Le pareció inapropiado que estuviera por los jardines sin ser proclamada reina aun, y mucho más intolerante, que buscara alguna clase de conexión con él. —Lo siento Su majestad. —Ella no lo veía a los ojos, y aún seguía inclinada sobre sí misma. —Te pregunté que haces aquí. —Alzó la voz el rey. —Me entere que busca a la hija del señor Kim, el consejero. —Haneul seguía sin mirarlo, pero eso no frenaba su insolencia. El rey se enfureció y paso por su lado empujándola con el hombro. La mujer mordió sus labios del dolor y hablo con más fuerza. —Yo seré su esposa y Kim Ye-Sol será la esposa de mi hermano. A Haneul no le importaba si mandaba al muere a su familia, ella solamente quería un lugar en el mundo, el trono. El rey Kwang se detuvo abruptamente y giró el cuello hacia la mujer. — ¿Mi esposa? ¿Crees que valdrá de algo ese título? Solo serás un peón más, no valdrás nada y no te daré ese valor. Nunca. Haneul sintió una lagrima correr por su mejilla, y el Rey se marchó antes de que la ira le haga darse vuelta y romperle el cuello a la mujer por habladora y entrometida. Esto era lo que él no deseaba, una esposa que intentara controlarlo, que no supiera su lugar, que lo desafié con tanta arrogancia. No quería una enemiga que le vigilara cada paso, quería a Kim Ye-Sol, y ahora que sus dudas estaban resueltas, podía buscarle una solución.

(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir