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   Capítulo 19 Conociendo a sus suegros

Al Faro del Amor Por Luciana Palabras: 8240

Actualizado: 2019-05-27 00:21


Hiram abrió los ojos sorprendido cuando Rachel se dio la vuelta.

Ella se veía bien con su ropa de diario, pero cuando se arreglaba lucía muy hermosa.

Llevaba un vestido largo de color rojo y sin mangas. Su clara y delicada piel estaban expuestas. A través de su vestido se podían ver ligeramente sus largas piernas, lo que la hacía verse increíblemente sexy. Sin duda, cualquiera estaría fascinado y encantado con ella.

Rachel se miró en el espejo y pensó que se veía mejor de lo que esperaba. Luego sonrió de forma preciosa.

Su sonrisa era hermosa como una flor. La hacía parecer encantadora.

"Señor, ¡su novia es muy linda! Se ve muy bonita incluso cuando va vestida con ropa sencilla, pero ahora se ve mucho mejor con ese vestido", exclamó el vendedor.

Hiram se volvió rápidamente hacia Rachel y le dijo: "Ve y pruébate otro".

Rachel puso mala cara, pero pensando que Hiram podía ayudarla a pagar todos esos vestidos, continuó probándose.

"Señor, ¿desea que se lo envuelva?", preguntó el vendedor cautelosamente a Hiram.

Después de unos segundos de silencio, Hiram sacó una tarjeta de crédito de su billetera y se la dio al vendedor.

Rachel se puso otro vestido y salió del probador. El vestido que se probó era completamente diferente al anterior. Al principio creyó que no era adecuado para una mujer modesta como ella. Sin embargo, después de ponérselo pensó que se veía bien.

Hiram frunció el ceño cuando vio a Rachel salir del probador. La falda corta de color negro y la blusa escotada eran demasiado sexy. Hiram pensó que Rachel se vería rara con esa ropa.

No obstante, como tenía una cara bonita, parecía que todo lo que se pusiera le quedaría bien.

Rachel desvió la mirada e hizo pucheros con los labios mientras miraba a Hiram. Ella quería que Hiram observara cómo se veía con ese vestido. Después de todo, él decidiría si se lo llevaban o no.

Cuando Hiram la miró quedó fascinado por sus encantadores ojos. Respiró hondo e inmediatamente miró para otro lado.

"¡Voy a pagar ahora!"

El vendedor se acercó a él y le contestó alegremente: "Está bien, señor. Se llevará los dos, ¿verdad?"

Mientras Hiram pagaba, Rachel revisó los vestidos una vez más y exclamó: "¡Espera un momento! Hiram, deberíamos pensar otra vez si llevarnos estos vestidos o no. ¡Creo que no me quedan bien!"

El vendedor pasó la tarjeta de crédito mientras ella hablaba y no le dio la oportunidad de pensárselo dos veces. Hiram inmediatamente firmó el recibo y salió de la tienda.

Rachel respiró hondo y volvió al probador para cambiarse de ropa. Luego salió rápidamente de la tienda, llevando los dos vestidos bien envueltos.

"No te apresures. No creo que me queden bien estos vestidos. Puede que ni siquiera encuentre una ocasión para ponérmelos. Será mejor que los devolvamos". Rachel continuó persuadiéndolo dentro del auto.

"Solo guárdalos. Mi amiga celebrará su cumpleaños pronto. Podría regalarle esos vestidos a ella", le dijo Hiram sin tacto y sin tener en cuenta sus sentimientos.

Rachel se quedó callada. Estaba muy enojada y decepcionada.

Miró los vestidos una vez más y los puso cuidadosamente en el asiento trasero.

La idea de que otra mujer usara esos vestidos la entristecía. 'Supongo que esos vestidos son míos', pensó.

Regresaron a la villa al cabo de un rato.

Le tomó un tiempo guardar todas las cosas. Luego miró el reloj de pared y vio que eran las seis en punto.

La bolsa con los vestidos estaba sobre su cama. La recogió, caminó hacia el dormitorio de Hiram y llamó a la puerta.

Ella recordó que él quería regalarle los vestidos a su amiga.

Después de esperar un rato, Hiram finalmente abrió la puerta. Llevaba una camisa a rayas de color azul claro. Todavía estaba eligiendo qué corbata ponerse.

"Vengo para darte los vestidos. Aquí los tienes". Rachel le entregó la bolsa mientras decía esas palabras. Vio que había muchas corbatas y varias camisas sobre su cama.

"Vienes en el momento perfecto. Ayúdame a elegir una corbata". Hiram entró en su habitación e ignoró la bolsa que llevaba ella.

Rachel dejó la bolsa en el

sofá que tenía al lado. Sin dudarlo, comenzó a recoger las camisas que él había tirado al suelo.

Ella siempre quería mantener las cosas limpias. No podía soportar ver un lugar tan desordenado.

"No tienes por qué hacerlo. La sirvienta vendrá a limpiar la habitación", dijo Hiram mientras estaba de pie frente al armario donde tenía las corbatas.

Rachel no se detuvo. Ella continuó colgando sus camisas y colocándolas dentro del armario. "Deberías cambiar ese mal hábito y tener tu habitación ordenada. Si no vas a usar esas camisas, ponlas en su sitio".

Hiram la miró con frialdad y dijo: "No me reproches esto. Además, no es de tu incumbencia".

Rachel nunca lo había visto perder la paciencia. Ella no sabía que si él se enojaba mucho podría romper toda la casa en pedazos.

Después de que ella colocara sus camisas en el armario, Rachel tomó una corbata de color azul oscuro justo antes de que Hiram tomara otra para probársela. "Esta es bonita. Tiene un color liso que combina con tu camisa".

Hiram le quitó la corbata y comprobó cómo se veía frente al espejo. Se veía muy bien.

Rachel sabía que a Hiram también le gustaba la corbata, su cara mostraba gran satisfacción. Luego se inclinó para recoger las otras corbatas.

Hiram se mantuvo callado y comenzó a ponerse la corbata después de ver a Rachel limpiando el desorden voluntariamente.

Cuando Hiram y Rachel llegaron a la mansión de la familia Rong, Joanna ya estaba esperándolos.

"¡Por fin llegasteis! Rachel, Hiram debe haber pasado mucho tiempo eligiendo qué ponerse, ¿verdad?", preguntó Joanna alegremente mientras caminaba hacia Rachel y tomaba su mano.

Obviamente ella conocía muy bien a su hijo.

"Carl, ve arriba y dile a tu tío que vaya al comedor. ¡Es hora de cenar!", le pidió Joanna a Carl, quien estaba sentado a su lado.

"¿Cómo está, tía?"

Rachel, que llevaba un vestido rosado con cuello blanco, sonrió dulcemente a Joanna.

"¿Por qué me llamas todavía tía? Aunque aún no hemos celebrado tu boda ya eres mi nuera. Así que, deberías llamarme mamá", dijo Joanna simulando criticarla.

Rachel miró de inmediato a Hiram. Hiram apartó la vista, fingió que no había escuchado a su madre y entró en la casa.

Rachel se aclaró la garganta y dijo con delicadeza: "Mamá". Ella sabía que no tenía más remedio que obedecer a Joanna.

"¡Buena chica! He preparado un gran sobre rojo para ti. Te lo daré después de la cena", le susurró Joanna sonriente a Rachel.

Rachel se sintió avergonzada y le devolvió la sonrisa. Luego siguió a Joanna al comedor.

Al cabo de un rato, alguien bajó las escaleras. Hiram, que estaba sentado al lado de Rachel, se levantó y saludó: "Papá".

Rachel también se levantó y miró a Gavin. Ella no lo había conocido todavía.

Su madre una vez mencionó que Gavin era un hombre de negocios amable y famoso. Era una persona inteligente y mentalmente fuerte, siempre capaz de manejar todas las situaciones sabiamente.

Pero Hiram era muy mandón y arrogante. Ni siquiera estaba dispuesto a ser un poco amable con los demás. Su comportamiento podía demostrarlo.

"¿Cómo está, tío Gavin?", Rachel saludó mientras miraba al hombre alto y cautivador.

Gavin la saludó con la mano y sonrió. "¡Toma asiento! Rachel, ya que te casaste con Hiram puedes tratarnos como a tu propia familia. Por favor, siéntete como en casa".

"¡Así es! Rachel, ahora que me llamas 'mamá' también deberías llamar a tu tío Gavin 'papá'", dijo Joanna repentinamente.

Sería mejor para Rachel llamarlos 'mamá' y 'papá' en su primer encuentro. De lo contrario, sería más difícil para ella hacerlo más adelante.

Rachel puso su mano debajo de la mesa y tiró suavemente de la ropa de Hiram. Se preguntaba por qué Hiram estaba callado.

Ella pensó que solo era su 'esposa' nominal. Si ella los llamara mamá y papá ahora, le daría vergüenza encontrarse con ellos en el futuro si se divorciara de Hiram.

"Papá, creo que Rachel es un poco tímida, es la primera vez que se ven". Hiram agarró su muñeca y susurró: "Al aceptar ser mi esposa temporal deberías hacer todo lo posible por complacerlos".

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