ManoBook > Urban romance > Al Faro del Amor

   Capítulo 21 La familia sofisticada

Al Faro del Amor Por Luciana Palabras: 8648

Actualizado: 2019-05-27 06:07


Rachel Ruan fue al armario a buscar una sábana para ponerla en el sofá. Alguien debía dormir en allí esa noche.

"¿Por qué no vas y tomas una ducha? Como estoy enferma, por esta noche yo dormiré en la cama y tu duermes en el sofá", le dijo Rachel a Hiram, quien en respuesta la miró extrañado.

No había dormido bien la noche anterior por la fiebre, por lo que estaba decidida a dormir en la cama esa noche.

Los inquietos ojos de Hiram miraban rápidamente para todos lados. Luego, fue al baño y gritó, "Cámbiate el camisón antes de que yo salga".

Frunciendo el ceño, miró su holgado y cómodo camisón de seda. Fue entonces cuando vio las pequeñas bragas blancas que llevaba bajo el camisón ese día.

"¡Ay!"

¿Qué estaba pasando?

¿Por qué su camisón era transparente?

Con razón Hiram la miraba de manera tan extraña.

La idea de que un hombre la viera casi desnuda no solo la avergonzaba, sino que también la hacía sentir enojada.

Ese camisón se lo había dado su nueva suegra, lo que evidenciaba que su suegra quería que...

Rachel corrió hacia el armario a buscar otra cosa para ponerse. ¡Apenas unos minutos antes había estado pensando en la suerte que había tenido al conseguir una suegra tan maravillosa!

De repente, se le vino la idea de que las tres personas en esta mansión eran todas muy, muy sofisticadas.

¿Cómo pudo Joanna hacer que usara un camisón transparente y de ese modo seducir a su hijo? ¿De dónde había salido esta idea?

Gavin volvió a su dormitorio, ubicado en otra parte de la casa. Encontró a Joanna sentada frente al tocador, usando sus productos para el cuidado de la piel. Parecía estar de buen humor.

"Joanna, te ves tan feliz. ¿Es por nuestra nuera?"

Joanna acariciaba su rostro, luego miró a su esposo y le dijo, "Aunque Rachel parece pura y poco sofisticada, es bastante considerada. Creo que es una buena pareja para nuestro hijo".

"¿Ay, de verdad lo crees? ¿Qué hay de Lydia? ¿No pensabas siempre que ella era la mejor nuera para nuestra familia?" Preguntó Gavin, recostado en su acogedora cama.

"Lydia es una buena chica, pero siempre la consideré como un reemplazo. Si Rachel no es la apropiada para nuestro hijo, o si Hiram es demasiado exigente en la búsqueda de una persona atractiva, necesitamos entonces un reemplazo para así continuar la línea familiar", explicó Joanna, mientras sacaba la crema de manos para aplicársela antes de dirigirse hacia su marido.

"Además, el problema es la actitud de Hiram hacia Lydia. ¡Tú lo sabes!"

Gavin apoyó su cabeza en los brazos. Lucía guapo con sus rasgos faciales atrayentes y su frente grande. Y detrás de sus dos grandes ojos redondos se podía encontrar pura sofisticación.

"¿De Verdad? Pero no sabemos mucho sobre esta Rachel. ¿Por qué aceptaste su matrimonio?"

Joanna finalmente terminó de retocar su piel. Luego se dirigió a la cama y sonrió de manera misteriosa.

"No te lo diré. ¡Ve y descúbrelo por ti mismo!"

"Ay, guau, mi señora. ¡No has cambiado incluso después de todos estos años!" Gavin rió con ganas y abrazó a su esposa.

Rachel se cambió de ropa y se escondió debajo de la sábana. Luego exhaló profundamente. Si ella no estuviera en la mansión de la familia Rong, definitivamente buscaría otra habitación.

Solo estaba Hiram y ella...

En una habitación individual...

¡Parecía que esto era exactamente lo que su querida suegra quería!

Mientras Rachel reflexionaba sobre esto, lentamente los ojos se le empezaron a cerrar. Justo cuando estaba a punto de quedarse dormida, sintió que alguien se sentaba a su lado.

"Hiram, ve al sofá. Ya hice la cama para ti allí". Se dio la vuelta y lo vió ponerse una bata azul oscura y acostarse a su lado.

Hiram agarró un cojín y se acurrucó cómodamente. "Esta es mi casa, mi dormitorio, mi cama. Dame una razón por la cual yo debería dormir en ese sofá duro y estrecho".

"..."

Rachel no pudo decir ni una palabra.

Se miraron el uno al otro durante un rato. Al darse cuenta de que no había posibilidad de que ella ganara esta conversación sin fin, Rachel se quitó la colcha, se puso las chancletas y caminó hacia el sofá.

Hiram la observaba sin decir nada, luego levantó la mano para apagar la lámpara de la mesa de luz y toda la habitación quedó a oscuras.

El tiempo pasaba lentamente.

Rachel s

e tiró al sofá y se dio vuelta, pero no podía dormirse. La noche anterior, la razón por la que ella había estado con un hombre en una misma habitación era porque estaba enferma.

¡Pero ahora, en esta habitación, había un hombre! Así que no podía dormirse. Aunque tenía mucho sueño y quería quedarse dormida, le resultaba difícil hacerlo estando él a su lado.

Para peor, a pesar de que al principio estaba cómoda, el sofá se hacía cada vez más duro cuanto más tiempo yacía sobre él.

Bueno, no importaba cuan confortable era, seguía siendo un sofá.

Y el espacio era escaso como para que ella se diera vuelta. No era de extrañar que el hombre no lo intentara.

A pesar de su incomodidad, Rachel finalmente se durmió. Pero el sueño no duró ni diez minutos ya que, estando dormida, intentó girar y cayó al suelo.

El sonido que se produjo por el golpe en el piso despertó a Hiram. Encendió la lámpara de la mesa de luz y la miró con ojos somnolientos. "Ven a la cama y duerme aquí", dijo.

Rachel movía la cabeza en señal de que estaba aturdida. El sofá era bajo por lo que la caída no le dolió en absoluto. Bajó la sábana que había en el sofá y dijo, "No, solo dormiré en el suelo. Está bien".

Hiram respiró hondo. ¡Era Hiram! ¿Cuántas damas hacían fila esperando poder dormir con él? Pero esta dama se negaba a siquiera compartir una cama con él.

"¡Ven a la cama y duerme aquí!", dijo de nuevo. "No te tocaré".

Rachel se negó firmemente moviendo cabeza y se escondió debajo de la sábana. De todos modos, había una alfombra que cubría el piso de la habitación, por lo que no le resultó tan difícil dormir allí. Pero antes de que pudiera cerrar los ojos, se encontró así misma suspendida en el aire.

Hiram la arrojó con la sábana a la cama y dijo con tono furioso, "Rachel, ahora soy tu esposo. ¿Por qué te pones a la defensiva conmigo?"

La caída del sofá no había sido tan dolorosa. Pero ahora, después de que Hiram la arrojara a la cama, un gran dolor le subió por la cintura y luego la espalda.

"Te equivocas. Eres mi falso marido. No eres real". Frotándose la cintura, Rachel fruncía el ceño ante la presencia de este desagradable hombre que no sabía nada sobre tratar bien a una dama.

"No hables de falso o real. ¡El certificado de matrimonio es real!", dijo Hiram, indignado al sentir que Rachel lo empujaba.

"Nuestras fotos son hechas por medio de Photoshop", señaló Rachel. "De todos modos, Señor Rong, no tienes nada de qué preocuparte. Pero necesito casarme con alguien en el futuro. Si me meto contigo, ¿cómo se lo explicaré a mi futuro esposo?"

Rachel ignoraba por completo que sus palabras estaban avivando la ira de Hiram.

En el fondo, Rachel era una mujer tradicional. Ya había salido con otros pero sus relaciones siempre terminaban antes de que hubiera intimidad. Todavía era virgen y no podía permitirse pasar su primera noche con este hombre, con el cual tenía un matrimonio que solo duraría un mes.

Simplemente no valía la pena.

Tampoco significaba que ella qusiera seguir siendo virgen hasta el matrimonio. Pero si ella perdía su virginidad, quería que al menos hacerlo con alguien a quien amara y con quien pudiera disfrutar.

"¿Explica? ¿Por qué no me das una explicación?", dijo Hiram mientras presionó el interruptor. Rachel se estaba levantando de la cama, pero Hiram la tomó en sus brazos con fuerza.

Se inclinó hacia delante, pero antes de que sus labios tocaran los de ella, una pequeña mano se interpuso.

"Está bien, está bien, voy a dormir en la cama. No voy a ninguna parte. ¿Puedes perdonarme? No te enojes conmigo, por favor". Ella intentaba convencerlo para que se comprometiera. Parecía que Hiram era cien por ciento serio. Rachel estaba tan aterrorizada con lo que pensaba que llegó a sentir que su corazón iba a salirse de su pecho.

Hiram frunció el ceño. Se dio cuenta de que se había dejado dominar. Para que su plan funcionara, no podía permitirse tener intimidad alguna con esta mujer.

No era una mujer común y corriente, era la hija de Simpson Ruan. El solo tocarla ya causaría muchos problemas. ¡Y se le complicaría mucho más lograr deshacerse de ese molesto compromiso centenario!

Sintiendo que los fuertes brazos de él aflojaban, Rachel suspiró con gran alivio. Se dio la vuelta y finalmente se quedó dormida.

(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir