MoboReader> Romances > Al Faro del Amor

   Capítulo 593 Mi hermano resultó herido

Al Faro del Amor By Vegetable Palabras: 9232

Updated: 2019-09-11 01:32


Simon miró en silencio a Grover, que estaba sentado junto a Joyce, y luego dijo en un tono tranquilo: "Felicitaciones, Joyce".

Su rostro no mostraba ningún signo de dolor y eso le llevó a Joyce a preguntar: "¿Y tú qué? ¿Cómo están tú y Haze?".

Simon se sirvió un vaso de agua y, comportándose como un verdadero caballero, también le sirvió uno a ella. Después respondió: "Nos hemos separado".

Había roto con Haze hacía tres años, aquel fatídico día después de regresar del Palacio de Tulipán.

Ya no había nada entre ellos. Como Simon ya no estaba atado a sus necesidades, no tenía por qué seguir a su lado.

Después de la comida, se suponía que Grover llevaría a Joyce a casa, pero ella le pidió que se fuera primero.

"Simon, hay un mercado nocturno más adelante.. ¿Vienes conmigo a verlo?", le preguntó Joyce acercándose y parándose frente a él.

Simon la miró y luego se volvió para dirigirse a Glen: "Glen, puedes irte a casa. Volveré después de dejar a Joyce".

Glen los miró a los dos y supo que esa petición debía significar que podrían tener algunos asuntos que discutir. Se despidió de ellos y subió a su Lamborghini, que estaba aparcado fuera del restaurante.

Los dos caminaban en silencio uno al lado del otro. Las calles estaban llenas de una gran variedad de tiendas, pero a Joyce no le interesaban en ese momento.

"¿No tienes nada que decirme?", ella no pudo evitar soltar esa pregunta.

Simon metió las manos en los bolsillos como un niño y paseaba junto a ella tratando de seguirle el ritmo.

"Sí", respondió Simon.

Joyce se detuvo para mirarlo.

"Te ves más bonita e incluso más alta que antes. Verte tan feliz me hace sentir... que todo mereció la pena", dijo Simon mientras la miraba con calma y sonreía.

"Oh, ¿eso es todo lo que querías decirme?", preguntó Joyce, luego gruñó sus quejas ligeramente y dio unos pasos hacia delante. Parecía que no podía esperar nada de Simon.

"Sí. A mí me basta con saber que estás a salvo y feliz", dijo Simon acelerando para alcanzarla.

Joyce asintió lentamente y preguntó: "¿No me pediste que te esperara durante tres años? Ya han pasado tres años, ¿no tienes nada más que decirme?", preguntó Joyce.

Simon bajó el ritmo y se dio la vuelta para mirar a Joyce, que se había quedado atrás.

"No, nada más. Mientras estés bien, yo estaré bien", respondió Simon.

Joyce escuchaba sus tranquilas palabras mientras una tormenta se desataba en su interior. Estaba muy furiosa por dentro y cada vez le resultaba más difícil de controlar. Entonces consiguió decir: "Bueno, ya que no hay nada más que decir, puedes llevarme a casa".

A Simon le sorprendió la brusquedad de su respuesta, pero se recuperó al momento y le respondió: "Está bien, te llevaré a casa ahora mismo"

hacer feliz a Joyce y al mismo tiempo tenía miedo de ponerla triste. Quería ser honesto con ella, pero se preocupaba demasiado por ella.

Cuanto más la amaba, más difícil era dejarla ir.

Simon yacía ebrio sobre la mesa. La sangre de sus manos se había secado y endurecido, mientras murmuraba el nombre de Joyce de manera incoherente.

Glen se encontró con Simon tendido en la mesa. Le resultó tan patético que sacó su celular e hizo una llamada. Por suerte se la atendieron.

"Joyce, mi hermano está borracho y no deja de decir tu nombre. ¿Te gustaría venir y verlo con tus propios ojos? No te vayas a preocupar por sus heridas... Está gravemente herido", dijo Glen a la ligera.

Él también albergaba sentimientos por Joyce, pero estaba claro que ella y su hermano estaban enamorados. Ambos parecían tan indefensos que él no pudo evitar apoyarlos.

La llamada se desconectó y Glen dejó el teléfono encima de la mesa. Luego miró a Simon y se detuvo a pensar. Entonces retiró suavemente los pañuelos de papel de las manos de Simon para permitir que sangrara más.

Esa pequeña pérdida de sangre no pondría en peligro la vida de Simon, pero si la sangre pudiera recuperar a Joyce, ¡valía la pena intentarlo!

Aquel escenario con sangre convencería a Joyce de quedarse junto a él por más tiempo.

Después de que Glen preparara el atrezo para su obra de teatro, de repente sacudió la cabeza y empezó a reírse a carcajadas. Unas horas antes le había propuesto matrimonio a Joyce y ahora estaba haciendo de casamentero.

Casi una hora más tarde, sonó el timbre de la puerta. Joyce había llegado. Glen salió de su habitación y fue a recibirla.

Entonces la acompañó a la habitación de Simon y le abrió la puerta para que pasara. Tan pronto como Joyce vio las manos llenas de sangre de Simon, se puso nerviosa y corrió a su lado.

Free toDescargar Manobook
(← Keyboard shortcut) Previous Contenidos (Keyboard shortcut →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Back to Top