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   Capítulo 633 La boda y el encuentro (Fin)

Al Faro del Amor Por Vegetable Palabras: 17260

Actualizado: 2019-09-15 09:11


Rachel sintió el calor familiar de los brazos de Hiram que la envolvían. Había perdido la cuenta de las veces que esos mismos brazos la habían abrazado. Ella le tocó el brazo con la mano, serena y contenta. Se sentía sorprendida al ver que los años no habían podido apagar su amor. En la actualidad, Joyce su única hija, estaba a punto de casarse y vivir su propia vida y Hiram y ella, aún estaban juntos. Hiram le habló con dulzura: "Hemos sido bendecidos al ser sus padres y por haberla criado durante estos años. Veinte años, ¿eh? Nunca habría imaginado lo rápido que pasaría el tiempo. No puedo creer que sea tan difícil dejarla ir". Hiram hizo una pausa y atrajo a Rachel hacia él. "Pero ambos sabemos que ahora es su momento, y que ha encontrado a alguien con quien pasar el resto de su vida". Tomó la mano de Rachel y la besó suavemente en los nudillos. "Así como nosotros".

El pecho de Rachel se tensó mientras una infinidad de emociones la atravesaba.

Estaba feliz y, sin embargo, las lágrimas brotaban de sus ojos. Le sonrió a Hiram y le dijo: "Lo sé. Será mi niñita para siempre. Y hoy, le daré mis bendiciones y mis mejores deseos con una sonrisa".

Hiram levantó una mano para acariciar el rostro de Rachel. Ya no eran jóvenes: Rachel tenía arrugas cerca de los ojos y en la frente, y su cabello ya mostraba algunas canas. Hiram se maravilló al ver a su esposa. Había envejecido con gracia con un aire sereno y sabio en ella. Contuvo el aliento mientras contemplaba el brillo en sus ojos y pensó para sí mismo: '¡Qué hermosa es!'. "Si hay algo por lo que me siento realmente feliz hoy, es porque nuestra hija sabrá lo que siempre he sentido contigo. La sola idea de que ella experimentará el mismo tipo de felicidad que encontré contigo es suficiente para mí", dijo Hiram, posando sus ojos tiernamente sobre Rachel.

Ya llevaban muchos años juntos, y él anhelaba pasar muchos más junto a ella.

"¿Mamá?". La voz de Joyce los alcanzó, y ellos se volvieron hacia su hija al mismo tiempo. Ella caminó hacia su madre. Rachel se dio cuenta de que sus ojos también estaban enrojecidos, y pensó que seguramente Joyce también estuvo llorando, por eso quiso consolar a su hija y la abrazó. "Mamá, si aún no estás preparada para que yo me case, está bien. Puedo esperar. Me quedaré contigo un par de años más...", dijo Joyce, con la voz quebrada.

Rachel le sonrió a su hija y le puso una mano en la mejilla. "¡No seas tonta, mi amor! Todas las chicas sueñan con el día de su boda, ¡y sé que tú también! Es verdad que es difícil para mí dejarte ir. Eres mi única hija, pero yo deseo tu felicidad por encima de todo. Si eres feliz, ese sería el mejor regalo para mí". Ellas se abrazaron una vez más, sonriendo a pesar de las lágrimas que ya no pudieron contener. Hiram las miraba con una sonrisa en el rostro.

Justo en ese momento, Simon también entró.

Primero se dirigió hacia Rachel y le dijo: "Tía Rachel, no haré ninguna promesa vacía, pero por favor sigue cuidándonos. Verás con tus propios ojos que me dedicaré completamente a hacer feliz a tu hija. Haré todo lo posible para ser digno de ella".

Rachel asintió con la cabeza y extendió la mano, posándola sobre una de las de Joyce. Los miró a los dos, tan jóvenes, y sin embargo, cuando sus miradas se encontraron pudo reconocer la chispa del amor en sus ojos. Se miraban de la misma manera en que ella y Hiram se miraban el uno al otro.

"Te creo, Simon. Confío en que harás feliz a mi hija", dijo, y luego se dirigió a Joyce. "Ustedes dos todavía tienen un largo camino por recorrer. Joyce, necesitas aprender a controlar tu temperamento. Tienes que aprender a aceptarlo a él completamente. Eso es lo que significa amar a alguien. ¿Lo entiendes?". Rachel miró a su hija con ternura, esperando que sus palabras pudieran servirle en el futuro.

Joyce asintió con la cabeza y le apretó la mano. "Entiendo, mamá. Haré mi mejor esfuerzo". Hizo una pausa por un momento antes de continuar. "Y sabes, incluso si me caso, no debes sentirte tan triste. Vendré siempre que pueda, y no dejaré que te sientas sola". Las dos se sonrieron mutuamente y se abrazaron una vez más.

Después de cenar, Jonny y Simon salieron a dar un paseo. Caminaron en silencio uno al lado del otro. Fue Jonny quien habló primero para romper el ambiente tenso que se había instalado entre ellos.

"Diré esto ahora, Simon. Joyce es mi única hermana y la única hija de mis padres. Su felicidad es tan importante para mí como la mía, y puedo ver lo importante que eres para ella". Miró a Simon directamente a los ojos. "Hazla feliz. Si te atreves a romperle el corazón, quiero recordarte que ella me tiene a mí, a Chester, y a nuestro padre, no te librarás de nosotros fácilmente", dijo en broma, pero los dos hombres sabían el verdadero significado de sus palabras.

Suspiró y soltó una risita mientras le daba una palmada en el hombro a Simon.

Desde la infancia, su hermana melliza había compartido todo con él. Ahora, ella estaba a punto de casarse y de tener su propia familia Jonny no podía ponerle nombre a los sentimientos encontrados que surgieron en su interior. Extrañamente, se sentía feliz y triste a la vez

os dos como mis hermanos".

Los ojos de Jonny se abrieron de par en par al escuchar sus palabras. "¿Hermano?", preguntó incrédulo. "¿Estás segura de que puedes considerarme así después de lo que pasó entre nosotros?".

Jonny acortó la distancia entre ellos y la atrajo hacia él, abrazándola por la cintura en forma posesiva. "¿O tengo que recordártelo?", él se inclinó y le susurró al oído. "Esa noche fue mi primera vez con una chica", dijo mientras la miraba fijamente.

Summer se las arregló para liberarse de sus brazos y respondió: "También fue mi primera vez, así que creo que estamos a mano. No nos debemos nada", dijo, dando un paso atrás y tratando de mantener la distancia entre ellos. Cuando Summer sintió que estaba lo suficientemente lejos, miró por última vez a Jonny y comenzó a alejarse de él.

'Es lo mejor', pensó para sí misma, tratando de contener las lágrimas. Siguió caminando, hasta que sintió que Jonny la sujetaba por la muñeca. Se la apretó con tanta fuerza que ella pensó que se la iba a quebrar.

"¡Suéltame! ¡La gente nos está mirando!", ella gritó.

Summer intentó soltarse con todas sus fuerzas. ¿Por qué él tenía que hacer todo tan difícil? Ella lo había amado durante mucho tiempo, y finalmente había decidido olvidarlo.

Sus lágrimas corrían por sus mejillas, dejando un rastro caliente en su piel y se sentía como si sus propios sentimientos la quemaran. Había jurado que trataría a Jonny como a un hermano y lo dejaría ir. "Por favor... déjame ir..." suplicó entre lágrimas.

Jonny observó el rostro familiar que tenía frente a él y sintió que había algo diferente. Era como si la estuviera viendo con claridad por primera vez. En el pasado, solía pensar que no podía distinguir entre Summer y Winter. Pero ahora, al ver su cara bañada en lágrimas, sintió que su pecho se contrajo. Jonny estaba completamente seguro de que estaba enamorado de esta mujer. Sin duda alguna estaba profundamente enamorado de Summer.

Winter y Summer eran dos partes distintas de la misma persona.

Después de esa noche, Jonny se había sentido muy confundido, pero ahora todo se había esclarecido, y no iba a dejarla ir de nuevo.

Jonny le puso una mano en la mejilla y recorrió las líneas de sus lágrimas. Luego puso sus dedos debajo de la barbilla de ella y le ladeó la cabeza para que sus ojos se encontraran con los de él. "Jonny...", dijo Summer en voz baja, sin saber lo que estaba pasando.

Él le sonrió. Al instante, su corazón traidor comenzó a saltarle en el pecho. Sus ojos se abrieron con asombro cuando Jonny se inclinó y rozó sus labios con los de ella para darle un beso suave.

Para ella ya no había vuelta atrás. Puso las manos sobre el cuello de él y respondió a sus labios. La cálida luz del sol brillaba sobre el sauce que los refugiaba mientras se perdían en un beso.

No lejos de ellos, una pareja de mediana edad los observaba en silencio, la mujer reía y el hombre suspiraba.

"¿No te lo había dicho? ¡Tenía razón, otra vez!", Rachel le dijo en broma a Hiram.

Este suspiró pero sonrió y la miró con complicidad. "Parece que Jonny y yo tendremos mucho de qué hablar después", sacudió la cabeza y se rio, a pesar de todo.

Se dieron la vuelta y caminaron por el verde sendero bajo la suave luz de la tarde, sus manos estaban entrelazadas y sus pasos sonaban ligeros sobre el pavimento empedrado. Caminaron hacia la puesta del sol, el calor del verano los siguió con su estela.

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