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   Capítulo 18 Mi esposa y yo somos muy felices

Enamorada del abogado Por Bai Cha Palabras: 8251

Actualizado: 2019-03-08 14:21


"Será mejor que Samuel sea más amable con Luna, o aprovecharé cada oportunidad para ganármela." Pensó Adrián.

La cena de alguna manera terminó de una forma agradable. Después de decir adiós a Adrián, Luna se metió en el Porsche de Samuel.

"Luna, mantente en contacto. No me voy esta vez. ¡Si necesitas ayuda, házmelo saber!" Adrián miró a la mujer que estaba en el asiento del automóvil e insinuó algo en sus palabras.

"¡Plaz!" Samuel cerró de golpe la puerta del auto y cortó la mirada entre los dos.

Miró con desprecio a Adrián y pensó: "¿Acaso soy invisible? ¿Cómo se atreve a decir eso delante de mí?"

"Incluso si mi esposa necesita ayuda con algo, siempre puede recurrir a su esposo, ¡yo! No necesitamos molestar al Sr. Su." Samuel dijo a Adrián. Samuel pensó: "¿Luna está ciega o qué? Este tipo obviamente tiene intenciones. ¡Pero es demasiado ignorante para verlo ella misma! ¿Por qué demonios habría cenado con él?"

Adrián perdió toda su sonrisa. Ni siquiera trató de ocultar su desprecio y le dijo a Samuel: "Sales con otras mujeres a escondidas de ella. ¿Cómo puedes hacerla feliz?" ¡Adrián pensó que Luna era inalcanzable para Samuel!

Samuel sabía muy bien que se refería a Emma. Apretó los puños de ira.

"Sé un hombre. Si no puedes darle la felicidad, debes dejarla ir, en lugar de atraparlos a los dos en la agonía". La mirada de Adrián se detuvo en la ventanilla del coche. Se juró a sí mismo que si Luna no estaba feliz con Samuel, entonces no la dejaría ir.

"Señor Su, piensas demasiado. ¡Mi esposa y yo somos muy felices!" Con estas palabras, Samuel se sentó en el coche con decisión y arrancó.

Adrián se quedó allí y observó al Porsche desaparecer en la distancia. Realmente lamentó haber estado lejos del país C durante todos estos años.

Luna miró a Samuel y notó la ira en su rostro. No se atrevió a decir nada. Se preguntó de qué estuvieron hablando. Ella comenzó a arrullar a Gerardo para dormir con una canción de cuna.

Cuando llegaron al apartamento, Samuel dejó el auto. A diferencia de su comportamiento habitual, esta vez cerró de golpe la puerta y caminó directamente hacia el edificio.

Luna estaba muy confundida. Se sentó en el auto por un momento y salió con Gerardo en sus brazos.

Dentro del apartamento.

En realidad, Luna quería preguntarle a Samuel qué estaba pasando. Pero la puerta de su habitación estaba cerrada; Solo podía regresar a su habitación con el bebé.

Después de que dejara al bebé, Luna entró al baño. No había disfrutado de un buen baño durante un mes desde que dio a luz. Hoy definitivamente debería tomar un buen baño.

Abrió el agua caliente y enseguida salió para revisar al bebé. Levantó a Gerardo de la cama y lo puso en la cuna por si él se lastimaba.

De esta forma, incluso si se despertara de alguna manera mientras ella estaba en el baño, él no se caería.

Entró en el baño a gusto. Como su herida no estaba completamente recuperada, no se atrevió a bañarse demasiado tiempo. Después de 20 minutos, salió de la bañera y se paró debajo de la ducha para lavarse el cabello.

La ducha era lo suficientemente ruidosa como para sobrepasar el llanto de Gerardo. Luna no estaba al tanto de la situación.

Samuel acababa de tomar una ducha rápida y el llanto de la puerta de al lado lo preocupó. Se extrañó y se acercó para comprobarlo.

Cortésmente llamó a la puerta del dormitorio, pero no obtuvo respuesta. Abrió la puerta y entró.

El bebé estaba llorando y pateando en la cuna. ¡Pero Luna no estaba por ninguna parte! Luego escuchó el agua corriente del baño y se dio cuenta de que debía de estar en la ducha.

Samuel caminó hacia la cuna a toda prisa y levantó al bebé. Intentó consolar a Gerardo, pero no funcionó.

Estaba perdido, Luna salió del baño en pijama.

"¿Qué te tomó tanto tiempo? ¡El bebé ha estado llorando!" Samuel ya había perdido la paciencia.

Luna se sintió un poco triste al escuchar su acusación. Ella no dijo nada, pero rápidamente envolvió su cabello mojado en una toalla. Entonces tomó a su hijo de las manos de Samuel.

Samuel miró a Luna y notó su infelicidad. Sentió q

ue había sido demasiado borde con ella. Luna puso a su hijo en la cama y trajo un pañal nuevo.

Gerardo acababa de hacer caca. Por eso estaba llorando. Luna limpió hábilmente el trasero de Gerardo y le cambió un nuevo pañal.

Entonces le dio unas palmadas durante un rato. No mucho después, Gerardo se quedó dormido.

Samuel se quedó allí y la miró. Su largo cabello todavía estaba mojado pero logró hacer todas las cosas bien. Esto hizo que Samuel reflexionara sobre sus propio comportamiento. "Era una mujer tan agradable. ¿Por qué la estoy tratando así?"

Él se hizo cargo del bebé y le dijo: "Ve y seca tu cabello".

"No hace falta. Ya esta dormido. Deberías irte a dormir también". Ella lo rechazó y puso a Gerardo en la cama.

Luna sintió herida. Parecía que a Samuel no le gustaba mucho ...

La habitación estaba en silencio. Samuel se sintió incómodo.

Observó a Luna mientras arropaba a Gerardo y luego ella comenzó a secarse el cabello.

Samuel se sentó junto a la cama, miró a su hijo dormido y luego a su esposa, que se estaba secando el cabello.

De alguna manera él era un extraño aquí. Como padre, ni siquiera sabía cómo cambiar los pañales de su hijo.

Luna se había secado el largo cabello y se dio cuenta de que Samuel todavía estaba sentado al lado de la cama.

"¿No vas a dormir ahora?" Luna pensó: 'Generalmente estaría bastante ocupado'. Ella siempre lo había visto ocupado trabajando en el estudio hasta la medianoche.

Samuel miró a Luna y tomó una decisión.

Dejó a Gerardo suavemente en la cuna y se acostó en la cama.

Luna se quedó atónita, incapaz de creer lo que estaba viendo.

"¡No tengas mucho contacto con Adrián!" Se recostó en la cama y le dijo con un toco un poco de advertencia.

Luna permaneció en silencio. No sabía con certeza si Samuel simplemente no quería que ella fuera demasiado social o si ahora Samuel estaba celoso.

Estaba celoso... ´¡Olvídalo! A Samuel ni siquiera le gusto, ¿por qué se pondría celoso?´

Sin embargo, asintió con la cabeza. Pero en ese momento estaba bastante confundida, cuando Samuel sentó en su cama. Entonces, ¿cómo dormiría ella esta noche?

Tenía que sentarse al lado de la cuna de Gerardo y esperar a que Samuel se fuera. Después de eso, se podría dormir.

Samuel esperó un rato y no la vio venir a la cama.

"¿No te vas a dormir?"

"¿No te vas?" Ella pronunció las palabras.

La cara de Samuel se volvió sombría. Pensó que había expresado su intención obviamente.

Se levantó de la cama y apagó la luz del techo. Dejó encendida la luz de la mesilla y luego se fue a dormir.

Después de un rato, Luna se acercó con cuidado a la cama y se acostó lejos de él en la esquina.

Justo cuando ella tiró de la sábana, el hombre que dormía a su lado se dio la vuelta y la miró.

Él le puso la mano en la cintura y ella se quedó inmóvil. Luna no se atrevió a hacer nada.

Bajo la tenue luz, Samuel examinó cuidadosamente a la mujer cuyos ojos estaban fuertemente cerrados.

La silueta de su cuerpo aún no se había recuperado del parto. Todavía tenía algo de carne suave alrededor de su cintura. Tenía una cara linda y redonda y unos labios rojos y jugosos.

Luna sabía muy bien que ahora la estaba mirando. También podía sentir su cálido aliento.

Rápidamente se acercó y lo besó en los labios. Luego tiró sobre la sábana y se cubrió la cara.

El toquecito rápido en los labios no fue suficiente, Samuel estaba bastante decepcionado. ¡Esperaba más!

Él retiró la sábana con la que ella estaba tratando de cubrirse la cara. Luna se dio vuelta al instante.

Era muy tímida y no se atrevía a mirarlo más. '¿No pensaría Samuel que soy demasiado abierta?'

Samuel la giró para tenerla de cara.

A pesar de que la luz era bastante tenue, todavía encontraba su rostro roja extraordinariamente atractivo.

Estaba tan hermosa y adorable en este mismo momento. En ese momento él comenzó a sentirse atraído hacia ella.

Ya no podía controlarse más y bajó la cabeza para besarla en los labios.

Luego, en el último instante, él susurró la pregunta en sus oídos: "¿Puedo?". Ella asintió...

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