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   Capítulo 20 Srita. Bo, lamento haberla hecho esperar

Enamorada del abogado Por Bai Cha Palabras: 8492

Actualizado: 2019-03-09 14:21


Sin embargo, Samuel se casó con otra mujer. ¡Si ella solamente pudiera tener una oportunidad, desde luego no dejaría escapar a Samuel o conformarse con solo verlo ser feliz!

La cena para celebrar los cien días de Gerardo había terminado. Ellos regresaron a la casa vieja.

Debido a la petición de la abuela, esa noche, Gerardo se quedaría en la villa por un par de días.

Lo hizo por dos razones: por una parte, Milanda realmente quería mucho a su bisnieto, y por el otro, esperaba que Samuel y Luna pudieran pasar más tiempo juntos y a solas.

Luna dudó un poco en cuanto a dejar a su hijo con Milanda, pero lo cierto era que la niñera estaba ahí para ayudarles y que sus suegros no estaban muy ocupados estos días. Todos ellos podrían ayudarse entre sí, de ser necesario.

Luna se sentó en la habitación vacía, esperando a que Samuel regresara. Él estaba ocupado en enviar a la villa algunas cosas que el bebé necesitaba: pañales, mamilas, ropa y demás.

Después de que Gerardo se quedara con la abuela, Luna se sintió bastante aliviada y libre de todas sus responsabilidades, pero de alguna manera, también parecía que había perdido algo o que algo faltaba.

Cuando Samuel regresó, ella ya estaba dormitando, sin embargo, cuando Luna escuchó sus pasos, se levantó de golpe de la cama.

Rápidamente corrió hacia Samuel, tomó sus manos y le preguntó de manera impaciente: "¿Está Gerardo llorando? ¿Se está portando mal? ¿Ya tomó su leche? ¿Me echa de menos o no?"

Samuel se rió y tomó en sus brazos a Luna, que seguía un poco impaciente, "Nuestro hijo se estaba portando bien, no te preocupes. No estará haciendo travesuras y puedo suponer que no te está echando de menos." Obviamente, se estaba burlando de ella, Luna se dio cuenta y le sonrió burlonamente. Ella dijo: "Ese pequeño diablillo, ya no lo quiero." ¡Por supuesto que bromeaba, ella no quiso decir nada de eso!

Samuel vio a Luna un poco desanimada y le susurró al oído: "No necesitas amarlo. Obviamente lo amo. Así que lo único que tienes que hacer es amarme, solo a mí."

... Luna se sonrojó completamente, bajó la mirada y recostó su cabeza en el pecho de Samuel.

¡Sam era tan molesto a veces!

A Samuel le hizo gracia darse cuenta de lo avergonzada que estaba Luna. Él dijo: "Espérame, solo voy a tomar una ducha rápida", Aunque definitivamente Samuel estaba insinuando algo detrás de esas palabras. Luna prefirió correr de vuelta a la cama y esconderse bajo las sabanas, estaba tan avergonzada.

Podía sentir que el corazón de Samuel la llenaba de cariño poco a poco, especialmente en los últimos días.

Él se había vuelto más cariñoso cuando estaba con ella, este tipo de felicidad la intoxicó por completo

Y con ese hermoso pensamiento, ella se quedó dormida.

Cuando Samuel salió del baño, encontró a una pequeña mujer roncando en su cama.

Se secó el cabello y la rodeó con sus brazos. Él intentaba despertarla de cualquier manera.

"Gerardo, basta, necesito dormir un poco más." Luna murmuró suavemente y volvió a dormirse mientras sostenía la mano de Samuel.

A Samuel le causó gracia darse cuenta que lo había confundido con su hijo, Se fue a apagar la luz y la arropó.

Pronto Luna despertó de su sueño profundo, en la oscuridad de la noche, vio los ojos impacientes de Samuel y sonrió en silencio.

Justo cuando Luna pensó que podía ser feliz con Samuel para siempre, Emma apareció y convirtió sus días felices en una pesadilla.

Cuando Gerardo tenía unos cuatro meses, Luna decidió comenzar a trabajar, Samuel la apoyó y respetó su decisión, y le aconsejó que trabajara en su propio bufete de abogados.

Originalmente planeó que ella fuera su asistente personal, pero Luna inmediatamente rechazó la oferta, ella quería empezar de cero, aprender desde el principio.

En el bufete de abogados de Samuel.

Hoy era el primer día de trabajo de Luna, comenzó como la secretaria de una abogada, en la firma de Samuel.

Samuel quería que Luna trabajara para él, pero ella se intimidó inmediatamente al pensar en sus cuatro asistentes personales tan habilidosos.

Samuel estaba de acuerdo en que ella podría venir y trabajar en la firma para poder matar el tiempo. Él nunca esperó que ella realmente ganara dinero aqu

í. Samuel asignó a Luna como la secretaria de Catalina, quien era responsable de todos los casos comerciales. Catalina también era la única abogada en la firma en este momento.

El bufete tenía también a otra distinguida abogada, Rebeca, sin embargo, se encontraba estudiando en el extranjero, continuando su formación, y regresaría aproximadamente en medio año o un año.

Samuel tenía un plan sencillo, quería que Luna trabajara por un tiempo con Catalina y aprendiera de ella lo más importante, y cuando Rebeca regresara al bufete, él la transferiría con la abogada Rebeca.

Habían pasado cuatro meses desde que Luna había dado a luz, era la primera vez que llevaba un vestido en los últimos meses.

Luna apareció con un elegante vestido de marfil en el piso 23 donde se encontraba la oficina de Catalina, atrayendo la atención de todos.

Se rumoraba que esa mujer era la esposa de Shao. Una secretaria subalterna se acercó de inmediato a Luna y la llevó directo a la oficina de Catalina.

Luna se paró frente a la oficina y tocó a la puerta, la cual estaba abierta. Había una mujer con un traje sastre rojo, La mujer la oyó tocar y respondió sin siquiera levantar la vista. "Adelante." Su voz sonaba tan nítida y segura.

Luna se acercó al escritorio y habló; su voz era suave y dulce: "Hola, Sra. Gu." La mujer de cabello rubio y largo medio, se quedó sentada escribiendo algo, Catalina siguió trabajando en silencio, sin prestarle atención en lo más mínimo.

Después de dos minutos, Luna intentó de nuevo, aclaró la garganta y dijo: "Sra. Gu, es un placer conocerla." 'Sí que está ocupada, estando yo de pie justo en frente de ella y ¿no me presta nada de atención?'

Naturalmente, Catalina dejó una muy mala impresión a Luna.

Ella seguía sin recibir ninguna respuesta, al ver esto, Luna decidió ignorarla también. En lugar de estar parada, se dio la vuelta y comenzó a examinar la lujosa oficina.

Sobre uno de los estantes, había varios premios y trofeos que habían recibido los abogados, Catalina tenía de todo; medallas de oro, plata y bronce. A pesar de que ella tenía menos trofeos que Samuel, Luna aún admiraba su trabajo.

Ella pensó que todos estos premios y trofeos habían demostrado que tan extraordinaria era Catalina.

Luna esperó por lo menos media hora más. Aburrida, Luna estaba a punto de sacar su celular para leer algunas noticias, en ese preciso momento, Catalina le habló serenamente: "Disculpe, estaba ocupada con algo muy importante. Srita. Bo, lamento haberla hecho esperar." 'Ella dijo que lo sentía, pero su voz no mostraba que lo lamentara en lo más mínimo.

Lo que más molesta es que ella sabía muy bien que soy la esposa de Samuel, y en lugar de llamarme Sra. Shao, ella me llamó Srita. Bo.' Luna sabía lo que estaba pasando y simplemente sonrió: "No se preocupe, Sra. Gu, por favor, asigne un trabajo para mí."

Catherine se sentó en su silla, levantó algunas carpetas del escritorio y las puso frente a Luna. Ella le dijo: "Imprima todos estos documentos hoy mismo, saliendo de la oficina, gire a la izquierda, el último cubículo en la quinta fila, ese es su asiento. ¡Adelante!" Después de esas palabras, Catalina bajó la cabeza y continuó su trabajo.

Ante esa reacción tan desinteresada, Luna respondió con indiferencia: "Gracias", tomó todas las carpetas y salió de la oficina, y se dirigió a su lugar tal como Catalina le dijo.

Uno dos tres... la quinta fila era de hecho, la última fila, su asiento estaba en la esquina.

Había algunas plantas verdes en el interior de la ventana y algunas impresoras.

Estaba encantada ya que se sentaría junto a la ventana, ahora podía disfrutar de la vista magnifica del exterior.

La chica que estaba sentada en el siguiente cubículo tenía pecas en todo el rostro. Saludó a Luna con una sonrisa amistosa en cuanto se sentó.

Parecía ser tímida, pero su sonrisa era muy reconfortante. Luna le devolvió la sonrisa y encendió la computadora.

Comenzó a trabajar, abrió una carpeta y vio que algunos documentos estaban escritos a mano. Ella creó un nuevo documento de Word en su computadora y comenzó a escribir.

El tiempo pasaba tan rápido cuando uno se enfocaba en el trabajo, que pronto llegó la hora del almuerzo.

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