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   Capítulo 22 Tocó el interruptor

Enamorada del abogado Por Bai Cha Palabras: 7975

Actualizado: 2019-03-10 14:21


Luna ya sabía que algo había sucedido cuando estaba de camino hacia la oficina de Catalina. Llamó a la puerta tres veces. Catalina levantó la vista y su rostro se volvió aún más sombrío.

"Luna, ¿dónde están los archivos que te dije que imprimieras ayer? ¿Por qué solo hay dos copias?".

Sabía que venía. Respiró hondo y se enfrentó a la acusación de Catalina. Y explicó: "Trabajé hasta las diez anoche..."

"¿Y qué? ¡Que trabajes hasta tarde no tiene nada que ver conmigo! ¡Necesito ver tus resultados! ¿No sabes que necesito todos estos archivos para un contrato que se firmará más tarde?". Catalina enojada tiró el papel A4 sobre el escritorio y la miró.

De alguna manera, Luna, no podía evitar la sensación de que Catalina la estaba molestando deliberadamente.

"Disculpe, señora Gu. Perdón, por causarle inconvenientes". Se disculpó con un tono indiferente.

Catalina la odiaba tanto que tenía que evitar rascarse cada vez que la veía. . "¿De qué sirve que lo sientas? Ahora anda e imprime todos los documentos que necesito. Si no puedes completar la tarea en dos horas, ¡deberás pagar por la pérdida que le causes a la empresa!".

Luna vio su cara furiosa y simplemente dijo: "Bien" y se fue de su oficina.

Ahora, con seguridad, sabía que Catalina sentía un gran rencor hacia ella. Pero no sabía de dónde venía este sentimiento.

Tan pronto como se sentó en su escritorio, Luna, encendió su computadora y comenzó a trabajar.

A las diez de la mañana, sintió sed. Así que guardó el documento en su computadora y se dirigió a la sala de descanso con su taza.

En la puerta de la sala de descanso, escuchó a alguien hablando en voz baja: "Luna, esa señora, es tan desafortunada. La señora Gu la intimidó en el primer día de trabajo". "¿Realmente viste que la señora Gu desconectó el interruptor de encendido?".

"Por supuesto. ¡No te diría esto si no lo hubiese visto!".

"¿Señora Gu? ¿Desconectó el interruptor?". En ese momento, todo lo que Luna podía sentir era rabia acumulada en su interior.

"¡Catalina, te tengo!" pensó, Luna.

Caminó silenciosamente hacia la sala de descanso. Los empleados chismosos, allí reunidos, dejaron de hablar inmediatamente. Todos volvieron al área de la oficina con una conciencia culpable.

Luna, finalmente, completó la tarea y le entregó a Catalina la última parte del archivo antes del mediodía.

Sin embargo, Catalina simplemente respondió con una voz fría: "Ahora no sirven. Deberás traducir todos los documentos y entregármelos por EOD".

"¿No sirven?". Miró a Catalina, que actuó como si nada estuviera pasando y luego preguntó: "¿Tiene algo en mi contra?

¿Por qué me intimida de esta manera y hace que pierda todo mi tiempo y esfuerzo?".

Catalina tiró la carpeta enfrente de ella. Cruzó los brazos, abrió su boca pintada de color rubí y dijo: "Tú eres la esposa del Señor Shao, ¿por qué tendría algo en contra tuya?". Su tono estaba lleno de nada más que de burla.

Luna no alcanzó a recoger la carpeta sino que la confrontó directamente: "Así que desconectaste el interruptor e hice todo mi trabajo en vano? ¿A qué se debió todo eso?"

´Además, corre rumores de que soy una amante. Aunque todavía no sé quién los empezó´, pensó.

La cara de Catalina se veía un poco retorcida. ¿Cómo diablos se enteró? "Luna, acusar a alguien sin pruebas, terminará en una demanda judicial".

"¿Demanda judicial?". No quería discutir más con Catalina. Vino aquí para trabajar y no para causarle problemas a Samuel. Luego, recogió la carpeta de documentos para traducir. Al salir, le dijo: "Sabes lo que has hecho. Si te veo haciéndolo otra vez, ¡no me culpes por hacerlo todo personal!".

Después de haber trabajado durante varios años en la industria del entretenimiento, Luna había aprendido muchas lecciones. Una de ellas fue: Un caballo domado muchas veces se logra dominar y una persona débil es probable que sea acosada.

Si se daba por vencida ahora, solo terminaría siendo acosada con más frec

uencia. Para evitar ser intimidada, debía mantenerse firme y defenderse.

Sin embargo, Catalina la siguió. Se detuvo junto a la puerta de la oficina, gritándole con voz muy enojada: "¿Crees que puedes abusar de tu poder por ser la Señora Shao y acosar al resto?". Su voz era tan fuerte que la gente en toda el área de la oficina podía escucharla claramente.

De repente, todo el piso quedó en silencio.

Luna se sintió incómoda. Pero se giró hacia Catalina con calma y dijo: "¿Abusando de mi poder? Claro, te acosé, ¿y qué?". Ya que Catalina la acusó primero de ser una acosadora, no era necesario que explicara nada. De todos modos, nadie le creería.

Eran un grupo de compañeros de trabajo muy hostiles y que se dejaban influenciar fácilmente. No había necesidad de que fingiera ser "buena".

Entonces, todas las personas presentes se sorprendieron al ver que Catalina, que se jactaba de ser dura y profesional, ahora, estaba llorando de ira debido a Luna.

Esto rápidamente la convirtió en una persona horrible. Mucha gente la evitó como si fuera una especie de serpiente venenosa.

A Luna no le importaban las opiniones de sus compañeros de trabajo. Solo sentía un poco de pena por Samuel.

Se sentó en su silla y abrió el archivo. Al ver todos estos tediosos términos y condiciones, sintió fatiga al instante.

¿Cómo demonios iba a traducir todo esto? Apenas pasó la prueba básica de inglés. Para Luna, traducir era mil veces más difícil que escribir.

Respiró hondo y encendió el programa informático en su computadora. Comenzó a traducir oración por oración, incluso palabra por palabra.

Cuando sus compañeros terminaron de trabajar y, de manera gradual, dejaban la oficina uno por uno, solo había hecho la mitad de la traducción.

Luego, a las diez de la noche otra vez, su teléfono comenzó a sonar. Vio el nombre de la persona que llamaba y pensó en lo que había sucedido la noche anterior. Todavía se sentía profundamente herida. Pero, aún así, presionó el botón del teléfono y respondió: "¿Hola?".

Samuel escuchó su voz y sintió su tristeza. Dejó de aflojarse la corbata y se quedó pensando. ´¿Todavía estaba molesta por lo de anoche?´.

"¿Dónde estás?".

Luna hojeó los archivos de la ley y pronunció con indiferencia: "La empresa".

"Tal vez estoy exagerando y presionando demasiado. Samuel es muy amable conmigo y aún así, sigo enojada con él..." pensó Luna.

Al escuchar que todavía estaba en la oficina, Samuel frunció el ceño: "¿Cómo que todavía, a esta hora, estás en la empresa?

¿Qué está pasando?". Sabía muy bien que, a veces, Catalina podía ser tan adicta al trabajo como Emma. Pero, aún así, nunca vio que Catalina hiciera trabajar a su personal hasta tan tarde.

Luna suspiró en silencio y explicó: "No he terminado el trabajo que me asignó la señora Gu". Con el fin de evitar nuevos conflictos con la señora Gu, sería prudente que, primero, terminara el trabajo y luego irse a casa.

Samuel no dijo nada más y colgó el teléfono. Miró el teléfono y se sintió un poco abatida cuando Samuel interrumpió la llamada tan abruptamente. Luego, concentró su atención en la traducción.

Veinte minutos después, alguien apareció sin hacer ruido en la oficina.

Tomó el archivo en el que trabajaba de repente de la mano de Luna y eso la sorprendió mucho. Levantó la vista y vio a Samuel de pie junto a ella. Su corazón comenzó a latir cada vez más rápido.

Toda su fatiga desapareció y su corazón estaba lleno de alegría. Samuel estaba aquí por ella...

Samuel revisó su traducción. El contenido de este documento era demasiado difícil para alguien no especializado en la materia. No era de extrañar que Luna, trabajara hasta tan tarde.

Pero ¿por qué Catalina le dio estos archivos tan difíciles de traducir? Un pensamiento peculiar cruzó por su mente pero sacudió la cabeza y lo negó.

Ordenó el escritorio, reunió todos los archivos y el papel A4. Los puso todos juntos en una carpeta y le dijo: "Vamos a casa".

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