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   Capítulo 66 ¿Quién te dejó ir

Enamorada del abogado Por Bai Cha Palabras: 7614

Actualizado: 2019-03-28 00:21


Esta vez, ella anotó todas las preguntas y sólo entró a la oficina una vez en la tarde.

Como Luna había planeado regresar a la vieja casa por la noche, se dirigió a Adrián para pedirle un favor. Esperaba poder salir del trabajo media hora antes.

Adrián lo aprobó sin ningún problema. Después de un día de trabajo, se despidió de él y se retiró de la empresa.

Lo que ella no sabía era que la gente comenzaba a especular sobre ellos.

Eran ya las siete cuando regresó a la vieja casa.

Vicente le estaba dando de comer al bebé con sopa de mijo en su periquera. Al verla venir, dijo: "Luna, quédate con nosotros a cenar. ¿Por qué no nos dijiste que venias?"

Señora Qi puso un plato y un par de cubiertos entre Milanda y Gerardo.

"No te preocupes. He salido tarde. No tienes que esperarme, puedes cenar primero". Luna abrazó a su hijo y se lavó las manos, luego se sentó a su lado en el comedor.

Milanda le sirvió un poco de sopa y le preguntó: "¿Qué has estado haciendo estos últimos dos días, Luna?"

Luna le dio a su hijo un poco de pan caliente; se dirigió a su abuela y le dijo: "Conseguí un trabajo. Hoy fue mi primer día".

"¿Conseguiste un trabajo? Eres bastante independiente ahora". Violeta la interrumpió y avergonzó un poco a Luna. Luna no entendió lo que quería decir con eso, pero no hizo más preguntas.

Vicente lanzó una mirada a su esposa y le llamó la atención: "No es asunto tuyo. Come tu cena."

Violeta lo miró despectivamente y continuó cenando.

Milanda eligió algo de comida para Luna y le preguntó: "¿Por qué quieres tener un trabajo?".

Luna comió un bocado y le respondió: "No tengo nada que hacer en casa, así que es mejor que salga y encuentre un trabajo", explicó.

Por supuesto, todos sabían lo que realmente quería decir con esa frase.

"Muy bien, sigue así. ¿Sigues viviendo en la Mansión?" Milanda siempre apoyó su decisión, sin importar lo que hiciera.

Luna dejó de comer por un segundo y negó con la cabeza: "Estaré viviendo aquí por el momento, y si el trabajo sale bien, alquilaré una casa después". Tenía miedo de que Samuel trajera a otras mujeres a la mansión.

Sus palabras silenciaron a Milanda.

Después de darle a su nieto la última cucharada de sopa de mijo, Vicente miró a Luna, quien se encontra

l había pensado que su mujer se encontraba en la vieja casa todo el tiempo. Pero en cambio, ¡ella estaba saliendo con su amante!

"¡Lárgate!" dijo Samuel con frialdad en sus palabras. Emma no tenía ni idea de lo que él realmente estaba sintiendo.

Samuel se volvió cada vez más hermético e inescrutable de todas las maneras posibles. Ella no podía entenderlo en lo más mínimo.

Emma había logrado lo que quería y no dijo nada más, simplemente: "De acuerdo, me iré". Y salió de la oficina de Samuel.

Después de que ella cerrara la puerta, Samuel lanzó su pluma contra la pared.

Sacando el teléfono del bolsillo, encontró el número de teléfono de Luna y le llamó.

"Hola, soy la compañera de trabajo de Luna. Ella se encuentra en la oficina y está comentando algo con el Sr. Adrián. Puedes llamarle más tarde". El teléfono de Luna no paraba de sonar, así que la Srita. Zhen lo respondió por ella.

La llamada se cortó de repente. Zhen miró fijamente el teléfono con una mirada extrañada en su rostro y volvió a su trabajo.

Veinte minutos después, Luna salió de la oficina. La Srita. Zhen estaba demasiado ocupada y se le olvidó contarle totalmente a Luna sobre la llamada.

Eran las cinco y media de la tarde.

Dio la hora y Luna salió de la oficina.

Caminó hacia su auto y sacó del bolso la llave. Justo cuando iba a abrir el auto, la sujetaron fuertemente apartándola de la puerta. Su mente estaba en blanco en ese momento y el sujeto la obligó a subir al vehículo que se encontraba a su lado.

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