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   Capítulo 104 Luna se escapó con Gerardo

Enamorada del abogado Por Bai Cha Palabras: 8871

Actualizado: 2019-04-06 03:38


Debe ser para ella. Luna se cambió enseguida con la ropa nueva. Miró alrededor de la habitación, pero no podía encontrar su bolso.

Recordó que Adrián sí trajo su bolso a la habitación anoche. ¿Dónde estaba ahora? ¿Samuel se la habrá llevado?

Luna buscó su bolso por toda la habitación otra vez. Comprobó que efectivamente no estaba ahí. Luego se dirigió hacia la puerta.

Cuando abrió la puerta, se sorprendió al encontrar a dos hombres con uniforme negro parados justo afuera de la habitación.

"Buenos días señora Shao. El señor Shao nos envió para protegerla. ¿Podría volver a la casa de villa con nosotros?".

¿Para protegerla? Luna frunció el ceño dudosa. Aún recordaba lo que sucedió la última vez cuando Samuel había enviado a alguien para protegerla. ¡Comenzó a dudar de que lo que Samuel realmente quería era mantenerla bajo vigilancia e impedir su comunicación con los demás!

"No tenéis que protegerme. Puedo cuidarme por mi misma..."

"Señora Shao, eso sólo fue lo que el señor Shao nos dijo. Quería que supiera que todas sus pertenencias en el apartamento que alquiló, junto con su hijo, ya han sido enviados a la casa vieja. Y será mejor que venga con nosotros si quiere volver a ver a su hijo".

Aunque no era su culpa, Luna de alguna manera se sentía culpable por haber sido besada por Adrián enfrente de Samuel la noche anterior, pero ya no más. Cuando Samuel la amenazó con su hijo y su libertad, toda la sensación de culpa se convirtió en una indignación repentina.

Al final, Luna no tuvo más remedio que regresar a la casa vieja bajo la custodia de los dos fornidos hombres.

Milanda había salido de casa poco antes de que llegaran. Dos sirvientes jugaban con Gerardo cuando Luna entró. Joana corrió hacia Luna con Gerardo en sus brazos tan pronto como la vio entrar. Y luego le dijo a Luna, "Mi señora. La señora Miranda acaba de irse. Ella le había estado esperando durante casi una hora".

Luna asintió y dijo: "La llamaré más tarde". Entonces Luna tomó a su hijo de Joana.

Se sintió mucho mejor cuando vio a su precioso niño.

Después Luna llamó a Milanda y habló con ella durante casi media hora.

Por la tarde, Luna estaba a punto de salir con su hijo cuando fue detenida por los guardaespaldas en la puerta.

Se puso furiosa. De modo que decidió tener una conversación seria con Samuel cuando él regresara por la noche.

Pero para su sorpresa, Samuel no regresó a casa esa noche, ni tampoco en las siguientes noches.

Intentó llamar a su propio teléfono con los teléfonos de la casa vieja. Pero no importaba cuántas veces haya marcado, su celular siempre estaba apagado.

Día tras día, la única

llo y lo encendió. El teléfono pronto comenzó a vibrar con muchas llamadas perdidas y mensajes de texto enviados con anterioridad.

Miró rápidamente los registros y descubrió que eran casi todos de Laura, Yvonne, Lola, Milanda y algunos de ellos incluso de Adrián.

Sentado en la cama de su habitación, Samuel se controló y marcó el número de Jorge.

"Es hora de cenar. ¿Quieres cenar conmigo?". Jorge levantó el teléfono y dijo con calma.

"¿Dónde está tu esposa? ¿Y dónde está la mía?". Le preguntó Samuel. Confundido por la pregunta que salió de la nada, Jorge pensó de nuevo y supo lo que estaba pasando.

"Yo tengo a la mí en mis brazos. En cuanto a la tuya, no tengo ni idea". Parecía que Luna no se había ido con Lola.

Para cuando Samuel recibió la información, el vuelo que había tomado Luna ya había aterrizado a salvo en Francia.

Eran aproximadamente las tres de la mañana cuando Samuel recibió la llamada de Leandro desde el otro lado del mundo. Y Leandro transmitió honestamente lo que Luna quería de él: "Ella aún quiere el divorcio. Espera que me puedas escuchar y firmar el papel..." Leandro siguió hablando a lo lejos.

Samuel abrió los ojos con enojo: "Dile a Luna que piense más en lo que le he dicho anteriormente. Y demandaré a Adrián por acosar a mi esposa. Él será citado dentro de una semana si no la veo a ella y a mi hijo antes de ese tiempo".

Al escuchar la respuesta de su esposo, a Luna le dio ganas de romper a Samuel y tragárselo vivo.

Leandro, sin embargo, tenía sus propios asuntos en la cabeza. Ya tenía suficiente y decidió hacerse la vista gorda ante lo que estaba pasando entre su hermana y Samuel. Después de ordenar un poco sus ideas, Leandro dejó el tema y comenzó a jugar con su pequeño y adorable sobrino.

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