ManoBook > Romances > Enamorada del abogado

   Capítulo 209 No la mates

Enamorada del abogado Por Bai Cha Palabras: 8679

Actualizado: 2019-04-27 00:11


Dentro del laboratorio.

Luna observó a una mujer de aspecto psicótico que parecía perdida en sus pensamientos. ¿Por qué Sam la había traído aquí?

Era Emma, estaba casi recuperada de todas sus lesiones. A pesar de que había estado la mayor parte del tiempo desorientada, en el momento que notó la presencia de Luna y Samuel, recuperó por completo la lucidez y el habla.

"¡Luna! ¡Maldita perra! ¿Qué demonios haces aquí?".

¿Por qué Luna seguía viva? ¿Por qué estaba frente a ella? ¡Maldita sea!

Las palabras y ofensas que Emma utilizó para referirse a Luna terminaron por enfadar a Samuel, sin embargo, él ya tenía un castigo reservado para ella, un plan que pronto pondría en marcha.

"Cariño, ¡hoy es el día...! Hoy le haré pagar por todo lo que te ha hecho". Después de escuchar esas palabras, un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Emma, que le hizo recordar que hacía años, Samuel casi acabó con su vida en el río.

Emma intentó alejarse de él con un inmenso miedo. Ella sabía que Samuel era un diablo, y tenía claro que jamás volvería a meterse con él.

Luna no paraba de mirarlo con los ojos llenos de curiosidad, cuando Samuel se acercó al estante que tenía cerca, tomó un bisturí quirúrgico y caminó directo a Emma.

Si se observaba a detalle, el bisturí era muy similar al cuchillo que Emma utilizó para herir a Luna en la casa vieja.

¿Qué iba a hacer Samuel?

Sorprendentemente, Luna estaba presenciando cómo Samuel apuñaló a Emma con el bisturí justo en el mismo lugar donde ella la había apuñalado antes.

Después, hizo un corte en el brazo de Emma, de la misma manera que ella había cortado con el cuchillo a Luna.

Y sin ningún remordimiento, la apuñaló un par de veces más. La apuñalaba tan profundo que cuando el bisturí salía de su cuerpo, la sangre brotaba por todas partes, y salpicó el traje de Samuel.

Luna, no podía creer lo que veía, cubría su boca con las manos, quedó asustada cuando escuchó los gritos de Emma. Momentos después, el cuerpo de Emma se debilitó y ella estaba a punto de perder el conocimiento.

Mientras tanto, Chuck se mantenía al margen de la situación, únicamente presenciando el sangriento escenario sin ningún tipo de expresión en su rostro.

Cuando por fin Luna pudo reaccionar, Emma ya había sido herida más de una docena de veces. A pesar de la conmoción del momento, ella tomó la mano de Samuel: "Por favor Samuel... No... Basta... ¡Por favor, no la mates!"

Emma merecía morir por todos los daños que había hecho, pero no quería que Samuel asesinara a nadie.

Samuel miró su rostro pálido, pero eso no lo detuv

ecir, pero no dejó pasar la oportunidad para burlarse de él.

Luna había derramado muchas lágrimas por su culpa, ya que nunca confió en ella. Así que, una disculpa no bastaba para que ella olvidara todo lo que había sufrido.

Era obvio que Luna le estaba haciendo más difíciles las cosas, pero a Samuel no le importó en lo más mínimo. En su lugar, tomó sus manos y mirándola fijamente a los ojos, juró ante ella: "Amor mío, nunca más en la vida dudaré de ti. Siempre caminaré a tu lado, no importa el camino que quieras recorrer, yo te creeré y apoyaré en todo lo que decidas".

Besó tiernamente sus labios y la abrazó con fuerza.

Por fin, después de tantas adversidades y dificultades, tenía de nuevo al amor de su vida y no pensaba en dejarla ir jamás. ¿Cómo iba a no valorarla ahora?

"De acuerdo. Si ese es el caso, entonces pruébalo".

"Lo haré".

Finalmente, dejaron el hospital. Luna le dijo a Samuel que volviera a su compañía pues ella deseaba ver a Irene en la Comunidad Esmeralda donde vivían Anna y Leandro. Era fin de semana, e Irene no tenía clases en la guardería infantil.

En la Comunidad Esmeralda.

La niñera abrió la puerta e Irene corrió a los brazos de su madre cuando la vio llegar.

"¡Mami! ¡Mami! ¡Te extrañé mucho!"

"¡Oh, cariño!" ¿Cuándo sería el día que Irene regresaría a la casa y se reuniría con ellos? Luna no podía esperar mucho tiempo más.

Con Irene en sus brazos, Luna no podía ocultar su sonrisa de oreja a oreja: "Mi hermosa niña, ¡no sabes cuánto te eché de menos! ¿Cómo te has portado? Espero no hayas hecho travesuras".

Luna sabía de sobra que su hija era muy inquieta y un poco traviesa, incluso dudó un poco al dejar a Irene con Anna, ya que estaba embarazada.

Free to Download MoboReader
(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir