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   Capítulo 226 La controlo demasiado

Enamorada del abogado Por Bai Cha Palabras: 6840

Actualizado: 2019-04-30 00:59


Samuel se encogió de hombros derrotado. Luna debió haber pensado que el divorcio sí se había consumado hace cuatro años, así que tenía derecho a encontrar el amor y era libre de estar con aquel hombre.

Sintió que era su culpa. Debido a su comportamiento, la había empujado a los brazos de otro hombre.

Se sintió tan desconsolado que ni siquiera podía respirar. 'Samuel, ¿qué has hecho?

¡Estúpido! ¡Eres un completo estúpido!'

"¡Bam!" Lanzó su cenicero hacia la mesa de cristal, provocando que ambos se rompieran. El sonido asustó a los asistentes y a las secretarias, que se encontraban afuera de su oficina.

Hubo empujones y forcejeos, pero nadie se atrevió a entrar para ver lo que había pasado.

"¿Que no el Sr. Shao había estado de muy buen humor recientemente?"

"Sí. ¿No viste el chupetón en su cuello hoy y la cicatriz en sus labios el otro día? Esas son marcas de pasión. ¿Por qué se habrá enojado?"

"¿Te gustaría pasar un buen rato? ¿Qué tal si vas y ves lo que pasó?", dijo Elisenda, quien dudaba si entrar o no, ya que si algo había pasado, tenía que contarle inmediatamente a Luna.

La secretaria retrocedió aterrorizada y empujó a Elisenda hacia adelante.

Elisenda los miró impotentemente. Entonces llamó a la puerta.

"Adelante", la voz profunda la conminó a entrar.

Y cuando lo hizo, vio que la mesa de cristal que estaba en el centro de la oficina estaba rota en pedazos, al igual que su cenicero favorito.

Al volverse hacia Samuel, se percató de que estaba apoyado en su silla con los ojos cerrados.

"Sr. Shao", le dijo.

A pesar de que Elisenda lo había llamado, Samuel siguió con los ojos cerrados, "Habla".

"¿Está bien?", preguntó haciendo acopio de valor. Si tan sólo Luna estuviera allí, esto hubiera sido más fácil. Aunque ya llevaba bastante tiempo trabajando para Samuel, su genio era tan terrible que temía acercársele.

Hubo un silencio entre ellos. Elisenda pensó que nunca respondería cuando de repente dijo: "La controlo demasiado".

Incluso si resultaba ser cierto que Luna

su hijo, pero recientemente su temperamento había estado fluctuando mucho, y en numerosas ocasiones no pudo controlarse.

Luna asintió, aunque le sorprendió que estuviera de acuerdo sin chistar. Ella tomó los palillos y continuó escogiendo platillos para ellos.

El ambiente era armonioso.

Después de la cena, Samuel le pidió a uno de los guardaespaldas que llevara a su hijo a la villa primero, pues ya había telefoneado a la sirvienta con anticipación para que esperara a Gerardo a la puerta.

Después de confiarle el niño al guardaespaldas, fue a un hotel con Luna.

Ella ya sabía lo que iban a hacer. El día finalmente había llegado.

Al salir del auto, Samuel puso un brazo alrededor de su hombro, luego caminó hacia el hotel.

Luna levantó la cabeza y miró con curiosidad al hombre cuyo rostro no revelaba nada. Samuel parecía estar actuando de manera inusual.

¿Por qué? ¿Era porque iban a deshacer a Catalina? ¿Se sentía desconsolado?

Ella se detuvo de repente, se quedó parada en el vestíbulo.

Retiró su brazo de su hombro.

Cuando él vio la expresión impasible en su rostro, le lanzó una mirada curiosa.

Luna dijo débilmente: "Samuel, si no tienes corazón para hacer esto, puedes irte. Puedo hacerlo sola".

"¿Qué quieres decir?" Él no sentía nada por Catalina, entonces se le acercó para abrazarla y la besó en la mejilla.

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