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   Capítulo 5 Ella estaba ebria

Enamorada de Daniel Por Bai Cha Palabras: 9079

Actualizado: 2019-03-22 00:10


"¡Lo lamento! El número que usted marcó por el momento no está disponible, por favor marque más tarde..."

Daniel maldijo entre sí, miró a Ire durmiendo plácidamente y sin contemplación la tomó del brazo y la despertó: "¡Ire Shao, levántate ahora!"

Con mucho trabajo, Ire pudo abrir un ojo, observó al hombre que tenía frente a ella y con una voz llena de sarcasmo le preguntó: "¿Y tú quién diablos eres?"

Al escuchar eso, el hombre se puso furioso y no dudó en soltarla. ¡No pensaba cruzar una palabra más con esa idiota!

Ire iba a caer de nuevo sobre el asiento en cuando Daniel la soltó, pero rápidamente se aferró como pudo a sus brazos. Esto tomó por sorpresa a Daniel que no pudo hacer nada, perdió el equilibrio y

Cayó completamente sobre ella: "¡Ay!" Ire, quien se había lastimado con la caída, comenzó a sobar la parte de su cuerpo que él había golpeado.

Daniel estaba a nada de perder la cabeza cuando quedó pasmado después de verla acariciar su cuerpo. No tuvo otra reacción más que tragar saliva.

Ire no tenía idea de lo que estaba provocando con su masaje, simplemente se quejaba del dolor: "Eres un tonto, me lastimaste el pecho. ¡En definitiva tendrás que recompensarme por lo que has hecho!

La exquisita fragancia de la chica embriagaba por completo su sentido del olfato, cautivando cada poro de Daniel, que no pudo soportarlo un segundo más. Agachó la mirada, detuvo sus ojos en esos hermosos y pequeños labios, y los besó apasionadamente.

¡Eran tan dulces!

Una extraña atmósfera sentimental se propagó por todo el automóvil. Como cualquier otro reflejo humano, Daniel la tomó por su cintura, delgada y estética, después pasó sus labios por su oreja, recorrió su piel blanca como la nieve hasta llegar a su cuello.

"Eh, no..." Esa sensación extraña terminó por incomodar a Ire.

Mientras, todo lo que ella balbuceaba se convirtió en un afrodisíaco para él, lo que provocó que tomara con más fuerza su cintura, oprimiendo aún más su cuerpo junto al de él.

"¿Pero qué diablos estás haciendo?" Daniel volvió en sí, justo después de escuchar esa aguda voz gritando y exigiendo una respuesta.

Al mirar a esa chica debajo de él, y notar que aún tenía los ojos cerrados, Daniel quedó en un estado de shock. De inmediato soltó su cintura y salió del auto.

Daniel intentó recobrar la compostura y fue así como Samuel finalmente pudo ver quién era la chica que se encontraba dentro del auto. ¡No era otra más que Ire!

Si Samuel no hubiera reconocido los tacones de Ire, que él mismo le había comprado hace poco, no le hubiera tomado importancia. Incluso si hubiera sucedido justo en frente de su casa, no hubiera estado dispuesto a entrometerse bajo ninguna circunstancia.

Pero era su hija. Samuel Shao había visto que alguien se estaba aprovechando de ella, así que, caminó directo hacia él con intención de partirle la cara. Daniel aún no se recuperaba del shock después de todo lo vivido.

Luna Bo pudo sostener el brazo de Samuel Shao justo antes de que golpeara a Daniel: "¡Cariño, por favor cálmate!"

"Padrino, madrina*." (*TN: Aquí padre y madre significa padrino y madrina) Daniel despejó su mente y de manera cortés se acercó a saludarlos.

Luna lo miró con un gesto de consentimiento y le sonrió: "Daniel, ¿Ire está durmiendo en el auto?"

Daniel miró de nuevo al auto, y la vio recostada en los asientos: "Ire está ebria."

"¿Ebria?" Samuel no pudo disimular sus ojos llenos de rabia al mirar a Daniel y sin pensarlo gritó: "¿Acaso fuiste tú quien la embriagó?"

Daniel se acordó de lo que había pasado en el bar: Él le dio un poco de alcohol, sin duda la había embriagado un poco, así que no le quedó de otra que aceptarlo.

Pero lo que menos deseaba era que malinterpretaran la situación: "No estábamos solos, Gerardo y Sally se encontraba con nosotros."

La ira de Samuel se calmó un poco al escuchar que su hijo también estaba acompañándolos. A decir verdad, él confiaba en Daniel. Pero, definitivamente pensó que Daniel se estaba aprovechando de Ire cuando los encontró en el automóvil momentos antes.

Sin embargo, después de todo, no era una mala idea que ellos estuvieran juntos.

"Si la besaste, debes comprometerte íntegramente a cuidarla sobre todas las cosas." Después de escuchar las palabras de Samuel, Daniel frunció el ceño sutilmente.

Samuel pudo percibir la expresión en su rostro y solo le aclaró: "Daniel, de verdad pensamos que eres un hombre de palabra. ¡No nos defraudes, por favor! ¡No lo hagas!"

¡Nadie en este mundo iba

a aprovecharse de su hija, ni siquiera Daniel Si!

Con un solo gesto de cabeza, Daniel le dio la razón: "Padrino, madrina*, ¿qué les parece si hablamos del tema cuando Ire se despierte?" (*TN: Aquí padre y madre significa padrino y madrina)

Samuel Shao tomó en sus brazos a Ire, podía notar su estado inconveniente, la llevó dentro de la casa e inmediatamente Luna Bo llamó a Lola Li.

"Lola, ¿no te imaginas lo que acaban de hacer Daniel e Ire?" Los padres de ambos chicos realmente querían verlos en una relación.

"¿Qué pasó? ¡Vamos, cuéntame!" Se notaba la curiosidad y la emoción de Lola.

Luna pensaba que Daniel sería un buen prospecto para su hija: "Samuel y yo regresamos antes de lo planeado, es que preferíamos sorprender a Ire sin contarle nada. Sin embargo, quedamos sorprendidos, ya que al llegar a casa, vimos a Daniel besando a Ire dentro de un auto."

Muy bien. Daniel fue quien besó a Ire, quien en ese momento estaba ebria y dormida.

De la emoción, Lola soltó un golpe a la mesa con toda su fuerza, y celebró a todo pulmón lo que había hecho Daniel. ¡Así se hace! ¡Ire era la única chica a quien Lola había considerado como su nuera!

"Luna, no te preocupes por nada de esto. ¡Haré que Daniel se haga responsable de Ire!"

Luna no esperaba menos de Lola, eran las palabras que quería escuchar. ¡Estimaba mucho a Daniel por ser su ahijado, sin embargo, no permitiría que por nada del mundo Daniel se aprovechara de su hija! ¡Tenía que cuidarla y proteger de ella en todo momento!

"Vale, está bien. En cuanto regreses a casa, hay que vernos y charlar de lo que pasará entre nuestros hijos y su futuro." Rápidamente acordaron el día y terminaron la llamada con una emoción indescriptible.

Luna notó la presencia de Samuel en la habitación, que tenía los ceños fruncidos: "¿Dormida ya está Ire?"

Samuel asintió y de inmediato notó la felicidad que Luna irradiaba: "¿Te acuerdas de la jefa, quien siempre solía estar cerca de Daniel?"

Al escuchar la pregunta de Samuel, Luna la recordó, efectivamente recordaba haber visto a una mujer fuerte agarrada del brazo de Daniel en televisión.

"¿Qué tipo de relación crees que tenían?" Esto parecía ser un gran obstáculo para los dos.

Samuel meneó la cabeza: "Mañana por la mañana, en cuanto se despierte Ire, primero le preguntaremos qué pasó con Daniel, hay que dejarnos de suposiciones."

"A propósito, Gerardo aún no ha regresado a casa." Enseguida, Luna tomó el teléfono del escritorio y le marcó.

Así intentó varias veces, sin embargo, la llamada nunca entró, el teléfono estaba apagado.

"Déjalo así. Vamos a acostarnos. Gerardo no es un niño, ya creció. No es necesario estar detrás de él." Samuel salió del vestidor con su bata de noche. Gerardo no era como una hija que debería ser protegida.

Samuel tenía razón. No tenían la necesidad de cuidar de él con todo esfuerzo. Así que Luna ya no intentó marcarle más a Gerardo esa noche.

Al día siguiente, cerca del mediodía, en su habitación rosada, Ire intentaba acomodarse entre las cobijas de su cama.

"Ire, ya es la hora de almorzar. ¿A qué hora vas a levantarte?" Luna tocó la puerta de la recámara de Ire y al no escuchar respuesta, entró. Al notar su cuerpo pequeño debajo de las cobijas de su cama, no pudo ocultar su sonrisa.

Irene estaba haciendo massage a su cabeza ya que no soportaba el dolor que tenía. Justo después de escuchar la dulce voz de su madre, movió la cabeza negando la posibilidad de haberla escuchado.

En verdad creía que estaba escuchando la voz de su mamá. ¿No debería estar con papá en un lugar lejano disfrutando de todo?

En ese momento, Luna jaló la cobija de Ire. Recostada en la cama, que aún tenían los ojos cerrados, la chica rápidamente despertó por completo: "¡Mami! ¡¿De verdad eres tú?!"

"Mi amor, por supuesto soy yo." Se fundieron en un caluroso abrazo, después de no haberse visto el uno al otro por varios meses.

Sin embargo, dos segundos después, Irene miró a Luna con los ojos llenos de emoción: "¿Y Samuel dónde está? ¿Dónde está mi papa?"

¡Esta chiquilla malcriada!

Luna inmediatamente cambió la expresión en su rostro, con un tono más serio, miró a su hija: "¡Cepíllate los dientes, lávate la cara y baja a almorzar!"

Irene notó que su madre se había puesto celosa: "Mamá, ¡vamos a ver qué te he traído, que es tan maravilloso como tú!"

Ire se levantó a toda prisa, se dirigió a una maleta de cuero que estaba a un lado de su cama, sacó dentro de ella una caja y la puso en las manos de Luna.

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