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   Capítulo 2 Negación

Casada por una APUESTA Por Ana Montero Palabras: 5826

Actualizado: 2021-02-28 03:43


—si Marlene, me pidió que hablara contigo concerniente a esto, si tú no quieres no se hará, nada es obligado hija, que te quede claro, estarás ahí hasta que busque una solución a esto mi princesa— abrazándola fuerte y estrujando su cabello.

—¿cómo me casare con alguien a quien no conozco papá?, ese evento es para eso ¿para anunciar “nuestro compromiso”?— limpiando sus lágrimas.

—sí Marlene, para que sea más creíble quiere que también nosotros estemos ahí—

—no papá, lo siento, pero no. No puedo casarme con alguien que nunca eh visto, que no sienta nada, no me pidas algo así por favor— sus gritos eran desesperados, por lo que la madre le escuchó y bajo hasta el recibidor que era donde estaban

—¿qué pasa mi cielo?—limpiando sus lágrimas, Cristóbal camina hasta quedar detrás de ella acariciando sus hombros.

—ya me tengo que ir mamá—

—¿Cómo que te tienes que ir cielo?, Cristóbal, has algo, ella no se puede ir— llorando mientras negaba con la cabeza.

—tranquila mamá, voy a estar bien, ¿Si?, Ya habíamos hablado de esto— abrazándola

—no Marlene, tú no te irás de aquí—

—mamá debes tranquilizarte, esto no te hace bien—

—no me hace bien el hecho de que no estés aquí, conmigo— seguido de un desmayo.

—¡Mamá!—

—MARTINA, MARTINA— voceo Cristóbal al ama de llaves mientras sostenía a su esposa.

—si señor— mirando la escena —¡Oh por Dios!—

—llama una ambulancia, ahora— grito Marlen con desespero.

★★★

—los familiares de Fernanda Liriano— pregunto una joven vestida con bata blanca.

—somos nosotros—  dijo Cristóbal

—por aquí, por favor— guiandonos por un pasillo, hasta su consultorio. —tomen asiento.

—podria solo decirnos que pasa con mi mamá— limpiando unas lágrimas silenciosas.

—la señora Fernanda tiene una insuficiencia cardíaca congestiva muy avanzada por lo cual debemos implantar un desfibrilador y necesitamos la autorización para ello— mirandolos a ambos.

—¿Que es eso doctora?, ¿Es una operación arriesgada?— intervino Cristóbal

—el desfibrilador  monitorea el ritmo cardíaco. Cuando el dispositivo detecta un ritmo cardíaco anormal, envía impulsos eléctricos y puede ayudar a controlar las arritmias que pueden ser un peligro para la salud, especialmente aquellas que causan paros cardíaco, como sería el caso de su esposa, si no se le realiza el implante—

—¿Dónde debo firmar?—

—pasen al área de autorizaciones y allí lo hará, es una operación que tarda de 2 a 3 horas, estará en observación por 48 horas y luego de eso se podrá ir hacia su casa— mirando la preocupación de ambos añadió —es una operación sencilla, nisiquiera la tendremos que sedal por completo, tranquilos— dicho esto salió del consultorio, seguido por Cristóbal y Marlene.

★★★

—buenas— dijo Cristóbal colocando el auricular a su oreja.

—cristobal, me he enterado lo de tu esposa cuando fui por Marlene, ¿Cómo está?, ¿Dónde están?— dijo Taylor

—perdoname Taylor por no haberte llamado ant

es, pero estás horas han Sido exasperante, no eh tenido cabeza para pensar en otra cosa que no sea la mujer de mi vida metida en un quirófano— llevando sus dedos hasta el puente de su nariz.

—comprendo, ¿Puedo ir hasta allá?, deseo apoyarte en un momento como este—

—estamos en el Zuckerberg—

—solo quería confirmarlo, ya estoy aquí— colgó la llamada.

—¿Quién era papá, porque traes esa cara?—  indagó Marlene

—es Taylor hija, ya...

No pudo terminar la frase ya que la voz aguda y varonil de Taylor inundó  el pasillo —Cristóbal lamento esto — mirándole fijamente para luego posar su mirada en Marlene.

A Marlene se le desencajó la mandíbula ante la presencia de Taylor, era más apuesto de lo que vio en las fotos, esas fotos sin dudas no le hacían justicia y su voz... Dios no es momento para esto, su mirada está fija en mí, queriendo penetrar más  allá de una simple mirada; siento una extraña sensación de... ¿Miedo?. Esquivo la mirada.

—marlene tesoro, acercate el es Taylor Maher—  posando la mano en la cintura baja de su hija.

—Marlene Hollister— tendiendo la mano

—un placer al fin conocerte, lamento que fuera una situación como esta— tomándole la mano y besándole el dorso.

—papá, voy a la cafetería, ¿Vas a querer algo de tomar?— soltando la mano de Taylor y desviando la mirada.

—no tesoro, estoy bien así— tomando el móvil en su mano para luego contestar.

—¿Puedo acompañarte?—

Marlene se limitó hacer un asentamiento con la cabeza.El camino hacia la cafetería fue silencioso, no es que sea incómodo, es que aún no proceso lo que está pasando. Tomé la orden y nos sentamos a esperar a que lo trajeran.

Taylor carraspeó lo que llamó mi atención.

—lamento por lo que están pasando en este momento, pero todo estará bien— mirándole fijamente.

—gracias— no pude evitar que mis lágrimas cayeran. Taylor acercó su mano hasta la mejilla para limpiarme las lágrimas.

—mira Marlene sé que no me conoces, que tal vez pienses que soy un mal hombre por haber ganado o aceptado semejante apuesta, pero estaba en un dilema y al tu papá hacer una apuesta así me cayó como anillo al dedo— mirándola esperando una reacción, pero Marlene estaba indiferente, ajena a lo que Taylor decía.  —tierra llamando a Marlene— agitando la mano por la cara de ella.

—perdoname Marcos—

—Taylor— dijo interrumpiendo —mi nombre es Taylor

—perdón, pero es que tengo en mi cabeza una maraña con lo de la apuesta, ahora mi madre y saber que tengo que casarme con alguien a quien en mi vida nunca eh visto— llorando sin control

Taylor se paró de su asiento y se acercó hasta ella —ssh lo siento ¿Si?, Mi intención nunca fue hacerte esto, es como te dije, está apuesta cayó como anillo al dedo y ¿Quién mejor que tú para ser mi esposa de apariencias?— Marlene alzó la vista ante sus palabras

—no me conoces, ¿Cómo crees que aceptaría algo así?, Esto es una locura—

—te conozco más de lo que crees Marlene—

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