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   Capítulo 755 Ella se salvó a sí misma

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8899

Actualizado: 2019-12-28 00:02


El hombre que cubría la boca de Blair la empujó y la arrojó sobre la cama de matrimonio. Tratando de respirar, Blair retrocedió, tratando de encogerse en el rincón más alejado de ellos.

Miró a su alrededor la habitación del hotel. Había allí cuatro hombres fuertes y amenazantes, mirándola con un brillo maligno en los ojos.

Blair estaba segura de que Megan estaba detrás de todo esto.

Los cuatro hombres se acercaron lentamente a la cama desde un lado. Sus intenciones eran obvias. Blair se estrujó el cerebro, tratando de encontrar una salida. '¿Qué hago? ¿Qué hago? Maldita sea, ¿cómo salgo de esta?'

Le habían quitado su teléfono, por lo que no podía llamar a nadie. Tenía que hacer algo para salvarse.

Pero eran cuatro contra uno. No tenía a nadie que la ayudara, y parecía que estos hombres podrían partirla fácilmente en dos si quisieran.

Las lágrimas amenazaban con caer de sus ojos cuando el miedo invadió su corazón. Ella trató de parecer tranquila y dijo distraídamente, "¡Hola, muchachos! No creo que nos hayan presentado. ¿Qué es lo que quieren?".

En lugar de responderle, los cuatro comenzaron a desabotonarse las camisas y desabrocharse los cinturones. Blair se aferró a las mantas con fuerza, conteniendo la respiración.

Uno de los hombres finalmente habló y lo que dijo le dio nauseas. "¡Lo que queremos es follarte!"

Justo lo que ella había supuesto. Tenía que pensar rápido. Blair fingió una sonrisa y dejó escapar un suspiro de alivio. "Oh, entiendo. Así que solo es eso. No hay problema. Haré lo que me pidas. Pero no me hagas daño. Soy toda tuya".

Los cuatro hombres se miraron entre ellos. No podían creer lo que oían. Un hombre pelirrojo le advirtió, "¡No intentes nada!". Y se movió hacia ella.

"¡Espera, Rex! ¿Quién ha dicho que tú vas primero? No puedo aguantar más. ¡Está super buena!", dijo uno de los otros tres hombres.

"¡Sí, sí! Buenas tetas, cabello largo y lustroso, piernas largas. ¡Coño, últimamente he estado muy solo!".

Blair estaba hirviendo de ira. Maldijo a estos cuatro hombres lascivos en su mente cien veces.

"Bien", dijo Rex. "Pero no la dejes hecha un asco". Obviamente, él era el líder. Los tres hombres avanzaron sobre la cama.

La cara de Blair se puso pálida. Aun así, ella trató de mantener la calma. "¡Un momento!", ella gritó fuertemente. Eso le hizo parecer demasiado desesperada, así que trató de recuperar su posición. "Quiero ducharme primero, y ustedes tienen que usar condones".

"Yo nunca uso condones", dijo Rex malvadamente.

Blair asintió, "Como veas. Pero no creo que quieras pillarte lo que tengo. Luego no digas que no te lo advertí". Ella les guiñó un ojo

a velocidad.

El joven médico ya no pudo contener a aquellos cuatro bestias. Uno de ellos lo empujó y lo quitó de en medio. Otros dos avanzaron hacia él con los puños cerrados. Él gritó a las dos damas, "¡Corran! Consigan ayuda... ¡Ah! ¡Hijo de puta! ¡Para! ¡Ay! ¡En la cara no! ¡Ni mi hermano me pegaría ahí! Estás completamente muerto... ¡Ay!"

Blair le dijo ansiosamente a la otra mujer, "Consigue un guardia de seguridad. Yo esperare aquí".

Después de un momento de vacilación, la muchacha asintió y corrió hacia el ascensor. También llamó a la policía.

Blair escaneó el pasillo, esperando encontrar cualquier cosa que pudiera usar como arma.

Vio el extintor, y rápidamente lo sacó de su estuche, quitó la anilla de seguridad y corrió hacia los hombres que estaban haciendo llover golpes sobre Niles. "¡Niles! ¡Corre!"

Niles vio el extintor en sus manos. Sabiendo lo que estaba planeando, él rápidamente se soltó de ellos y corrió por el pasillo.

Blair apuntó con la boquilla a los hombres y apretó el mango para arrojar la espuma del extintor.

Entonces estalló el caos. Chorreando espuma blanca y pegajosa, dos de los cuatro hombres persiguieron a Niles. Los otros dos se limpiaron la mezcla de los ojos y tosieron, pero ya estaban comenzando a recuperarse.

Levantó el extintor y se lo arrojó. Le acertó a uno de ellos en la cabeza y gimió de dolor. Blair aprovechó la oportunidad para escapar.

El otro hombre aceleró el paso para correr tras ella. En poco tiempo, alcanzó a Blair y tiró de su cabello violentamente. El hombre que fue golpeado por el extintor también se acercó y la agarró por los brazos. La tenían y ella estaba sufriendo.

En el momento justo, las puertas del ascensor se abrieron y una figura salió corriendo hacia ellos.

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