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   Capítulo 807 No te preocupes

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 7358

Actualizado: 2020-01-15 06:54


Evelyn hizo una pausa por un momento y luego dijo: "Concéntrate en tu trabajo al regresar".

Sheffield la miró con una emoción extraña. No encontró un rastro de reticencia o tristeza en su rostro después de observarla por un momento.

"Evelina", gritó él.

Ella volteó a verlo.

Sheffield se acercó y la abrazó. "¿Volverás conmigo?".

Evelyn descansó la cabeza en sus brazos y dijo en voz baja: "Quiero quedarme unos días más".

Había sido tan feliz en los últimos días que no quería volver a la Ciudad Y.

Una ráfaga de viento frío sopló desde el lago. Ella sentía calor después de montar en bicicleta, pero un escalofrío recorrió su cuerpo.

Sheffield la abrazó con más fuerza y acomodó su cuerpo para que no le llegara el viento fuerte. Miró a la mujer que amaba y susurró: "Evelina...".

"¿Sí?". El aire entre ellos era romántico porque estaban sentados uno cerca del otro.

Ella lo miró, con una especie de expectativa que subía desde el fondo de su corazón.

Expectativa... No sabía qué esperar.

Él bajó la cabeza y besó suavemente sus labios rojos.

Ella se sentía tan satisfecha que finalmente supo lo que estaba esperando.

Comparado con su primer intento de beso y el segundo, que habían sido forzados, este había sido mucho más apasionado.

Evelyn no lo rechazó. Era tan bella que Sheffield quería tenerla justo en ese momento.

Unos minutos después, se separaron. Él le acarició el rostro y la miró con amor. "Evelina, ¿quieres ser mi novia? Quiero tener un futuro contigo".

Evelyn no respondió. Se recuperó y se soltó.

Se puso de pie junto al lago y miró a lo lejos. "Sheffield, sé lo que quieres".

"¿Y eso es?", preguntó confundido.

Una sonrisa burlona jaló las comisuras de su boca. 'Mi cuerpo y mi riqueza', pensó Evelyn, pero no se lo dijo.

Entonces, dependía de si ella estaba dispuesta a dárselo o no.

Seguramente, por eso él se esforzaba tanto para acercarse a ella, intentar hacerla feliz y acompañarla todo el tiempo.

Evelyn no dijo nada de regreso a la casa de huéspedes. Sheffield estaba un poco molesto porque tenía que irse al siguiente día. Se separaron en silencio en la entrada de la casa de huéspedes y volvieron a sus habi

ión y apenas se podía ver a la mujer con su bata de noche.

Él cerró la puerta y se colocó frente a ella. Quería prometerle que, después de esa noche, él se responsabilizaría totalmente de ella.

Sin embargo, antes de que pudiera hablar, Evelyn dio un paso adelante y lo abrazó.

El aroma de la mujer llenó sus fosas nasales y dejó su mente en blanco.

Esta vez, Evelyn tomó la iniciativa.

Se puso de puntillas y lo besó en los labios. De inmediato, el deseo en el corazón de Sheffield se encendió. La sostuvo en sus brazos y besó apasionadamente sus labios rojo sangre.

Todo fue tan natural que ambos pensaron que estaban en un maravilloso sueño.

En medio de la noche, Sheffield finalmente se detuvo porque temía que Evelyn no pudiera soportarlo. Besó a la mujer exhausta y somnolienta que tenía en los brazos. "Eve...". Le había llamado "Lina" durante el acto, pero a ella no le gustaba que otros la llamaran así. Entonces, él lo cambió por "Eve".

"¿Sí?". Evelyn contuvo el sueño.

"No te duermas, quiero decirte algo".

Con voz ronca, ella dijo: "No te preocupes, somos adultos y esto es algo normal. No tienes que asumir ninguna responsabilidad".

Estaba exhausta y las relaciones sexuales no habían resultado como ella había imaginado. Además, había pensado que Sheffield sólo era un médico que nunca hacía ejercicios. Inesperadamente, cuando le quitó la camisa, se sorprendió al ver sus firmes abdominales. Tenía el cuerpo de un modelo.

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