ManoBook > Romances > Respira Conmigo

   Capítulo 921 ¿Acaso quieres morir

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8631

Actualizado: 2020-02-22 00:51


Evelyn volvió en sí, sintiéndose triste al recordar lo que había pasado. Se rascó la cabeza, inquieta y molesta.

En ese momento, su teléfono sonó. Era un mensaje de Sheffield. "Lo siento, Eve. No llevaba mi teléfono. Estaba en el laboratorio. ¿Te encuentras bien? Olvida lo que pasó. No tienes que hablar sobre eso si no quieres. No pasa nada. Tan solo prométeme que jamás volverás a encontrarte con ese tipo a solas".

Ella se mordió el labio, inclinándose con impaciencia sobre el escritorio. Finalmente, le devolvió el mensaje. "Quiero verte, Sheffield", le dijo.

"¡Ya voy!", él le contestó.

En un instante, Sheffield guardó su teléfono y se cambió de ropa para salir del laboratorio.

Tan solo diez minutos después, Sheffield ya estaba en la entrada del Grupo ZL. Al ver la fuerte seguridad que había en el lugar, entendió que no podría entrar simplemente escabulléndose. Así que sacó su computadora portátil para vulnerar el sistema de reconocimiento facial de la compañía.

Después de registrar exitosamente su rostro, apagó la computadora portátil, se colocó las gafas y se dispuso a salir del auto.

Mientras caminaba hacia la entrada de la compañía, bajó la cabeza como si estuviera revisando algo en su teléfono. Luego, tan discretamente como le fue posible, se detuvo frente al escáner de reconocimiento facial.

"¡Autorizado!".

Confirmó el sonido robótico del dispositivo. Los dos guardias de seguridad en la puerta miraron momentáneamente a Sheffield sin prestarle mayor atención.

El médico esbozó una arrogante sonrisa, pues se había burlado de su seguridad sin mayores complicaciones.

Sin embargo, en un instante, esa sonrisa quedó paralizada en su rostro. Quedó helado al ver a ese grupo de personas que se aproximaban, y pensó para sí mismo, '¡Pero qué mala suerte! ¡De todas las personas en este mundo, tenía que encontrarme con el que más me odia!'. Era Carlos, quien salía de la compañía junto con algunos escoltas.

Sheffield reaccionó rápidamente y de inmediato caminó en dirección contraria.

Pero ya era demasiado tarde. A pesar de llevar gafas, a Carlos le pareció sospechoso.

El rostro de Carlos se tornó siniestro, y se dirigió hacia el médico velozmente. Al escuchar que iba detrás de él, Sheffield también aceleró el paso.

Los tres escoltas de Carlos intercambiaron miradas confusas, sin embargo, siguieron a su jefe.

Los pasos detrás del médico se escuchaban cada vez más fuerte, y él murmuró, "¡Oh, diablos!". Y volvió a acelerar el paso

"¡Detente! ¿De qué departamento eres?". La fría voz de Carlos le interrogaba

la.

Carlos simplemente alzó las cejas, haciéndole un gesto a su hija para indicarle que se sentara. "Te he dicho muchas veces debes estar tranquila en cualquier situación, no importa cuál sea. Solo lleva aquí por unos minutos. ¿Cuál es la prisa?".

Evelyn no tenía idea de cómo actuar ni qué decir.

Sheffield solo le guiñó un ojo, y le dijo de forma reconfortante, "No te preocupes".

Evelyn confiaba en que Sheffield era un hombre brillante. Pero no cualquiera podría abrir esa cerradura.

Después de observar por un momento, Sheffield le preguntó a Carlos, "Sr. Huo, ¿puedo usar la computadora portátil de Evelyn?".

Carlos no tenía idea de lo que estaría planeando. "Esa computadora tiene documentos muy importantes, y nadie tiene permitido usarla". Eso significaba que Sheffield no podía contar con esa computadora.

"Papá, que use mi computadora de escritorio...". Evelyn intervino. Aunque había varios documentos en su computadora de escritorio, no eran tan importantes como los que estaban en la portátil.

Carlos frunció el ceño ante la intromisión de su hija, pero Sheffield corrió hacia su computadora, lanzándole un beso.

Evelyn se hizo a un lado y le recomendó en voz baja, "No te quiebres la cabeza con eso, encontraremos alguna otra forma de sacarte de aquí".

Sheffield se sentó en la silla. En lugar de responder a su recomendación, dio unas palmaditas a la silla y dijo, "Tu silla es realmente cómoda. Debería comprar una de estas para mi apartamento".

Carlos se burló, "Te falta mucho para que puedas comprar una silla como esta". Quería aprovechar cada oportunidad que tuviera para humillar a Sheffield, en caso de que el médico lograra dar un giro a la situación en el futuro.

Free to Download MoboReader
(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir