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   Capítulo 945 Tiene muchos motivos para estar orgulloso de sí mismo

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8666

Actualizado: 2020-03-01 10:03


Joshua deseó poder abofetear a Sheffield con fuerza. Pero no podía porque el doctor borracho lo retuvo con un abrazo de oso. Entonces Joshua gritó, "Evelyn, por favor, no te vayas. Gifford y yo nos vamos". Le guiñó un ojo al soldado.

Gifford captó la señal y caminó hacia el balcón, donde tenía la ropa tendida. "Sí, Evelyn. Me alegra verte. Pero nosotros dos ya nos íbamos". Descolgó su ropa aún húmeda y la recogió en sus brazos sin doblarla.

Aunque le agotó toda la fuerza, Joshua al fin consiguió librarse de los brazos de Sheffield. Antes de irse, pateó al hombre borracho con fuerza y murmuró, "La próxima vez no tendrás tanta suerte. Ya nos veremos y saldaremos cuentas".

Luego se dirigió hacia la puerta con Gifford, que todavía estaba en pijama. Este se volvió hacia Evelyn y le dijo, "Gracias por cuidarlo. Oye, si se pone pesado, llámame. Vendré y le daré de hostias".

"Y a mí también me puedes llamar. Te ayudaré a darle lo suyo", agregó Joshua. Aunque no tendría ninguna oportunidad de ganar a Sheffield en una pelea uno a uno, sí podía intentarlo si otra persona distraía al médico.

Evelyn se quedó sin palabras. ¿Por qué tanto interés tenían en golpear a Sheffield? "Sí, deberían irse", asintió.

Y los dos hombres se largaron del apartamento en un instante.

A la entrada de la urbanización

"¿Alguna idea de qué hacemos ahora?", preguntó Joshua, mientras miraba a Gifford, quien solo iba en pijama. Sabía que iban a terminar bebiendo, así que Joshua le había pedido a su conductor que lo dejara aquí y no le esperara.

"Pensé que sería obvio. Iremos a tu casa. Necesito dormir y tu sofá es cómodo. No te importa, ¿verdad?". Gifford había venido en taxi.

Joshua puso los ojos en blanco. "Oír para creer. Si no te conociera, pensaría que eres pobre. Pero sé que tú y Sheffield están forrados de dinero. Yo soy el que siempre anda corto. ¿Cómo es que somos amigos?".

Gifford puso su brazo alrededor del hombro de su amigo, sonriendo de oreja a oreja, y dijo, "Dormiré donde quieras. ¡No soy exigente!".

"Fantástico. Hay un puente a diez minutos de aquí. Puedes dormir debajo".

"¡Al menos quédate allí conmigo, así tengo compañía!".

Joshua sintió tanto frío que se ciñó el abrigo. "¡Ya te gustaría!", le soltó.

"Venga ya, colega, déjate de rollos y vámonos de aquí", sonrió Gifford.

De mala gana, Joshua llamó a un taxi y llevó a Gifford a su casa.

Tuvo que prepararse mentalmente para esto porque sus padres estaban en casa. Y no le apetecía nada tratar con ellos.

En realidad, a sus padres les gustaba mucho Gifford, así que ese no era

a sala de estar, que estaba hecha un asco. Pero luego se dio cuenta de que a ella no se le daban bien las tareas del hogar, por lo que descartó la idea. Se puso en cuclillas frente a Sheffield y suavemente lo llamó por su nombre, "Sheffield".

Sheffield estaba tan borracho que apenas podía mantenerse despierto. Pero al oír la voz de Evelyn, la tomó en sus brazos y le acarició el cuello. "Evelyn, lo siento...".

Evelyn empezó a sollozar. 'Soy yo quien debería decir eso. Vine aquí para pedirle disculpas. ¿Por qué se disculpa él?', pensó para sí misma.

Ella posó la mejilla contra sus labios. "Soy yo quien lo siente. Siento mucho todo. No tienes que disculparte".

"No...", negó él con la cabeza, incapaz de abrir los ojos. "Evelyn". Quería tener sexo con ella ahora. Pero en su estado, era imposible. Por lo tanto, la soltó e intentó sentarse, pero la blandura del sofá jugó en su contra.

Evelyn le ayudó sosteniéndole el brazo y lo hizo recostarse contra el sofá. Sheffield estaba intentando aclarar la cabeza, pero esto no estaba ayudando nada.

Aunque apestaba a alcohol, eso no parecía molestar a Evelyn. Quizá fuera por el excelente y carísimo vino que había bebido.

"Evelyn...". Abrió los ojos lentamente.

Pero rápidamente se le volvieron a cerrar. 'Si hubiera sabido que ella iba a venir, no habría bebido tanto', pensó Sheffield en una bruma de alcohol.

"Estoy aquí".

"Perdóname". Se sentía mal porque ella había sufrido un embarazo ectópico.

Pensando en esto, volvió a sostenerla en sus brazos. Apoyó la barbilla sobre la cabeza de Evelyn para expresar su culpa. "Si no fuera por mí, no hubieras tenido que pasar por todo eso. Casi te mueres..."

'Así que se enteró...', pensó Evelyn.

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