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   Capítulo 950 La sospecha de Carlos

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9784

Actualizado: 2020-03-03 00:02


Cuando Evelyn vio la foto que Calvert le envió, apagó rápidamente la pantalla. No quería que Carlos la viera.

Pero ya era demasiado tarde. Carlos la había visto de todos modos.

Evelyn se sintió un poco avergonzada. Se removió en su asiento y se quedó callada.

Decidió que no hablaría de eso a menos que Carlos lo mencionara.

La cara de Carlos se oscureció. 'No es de extrañar que no hayamos visto a Sheffield últimamente. ¡Está engañando a mi hija con otra! Creo que se merece que le dé otra lección'.

En ese instante, el teléfono de Evelyn volvió a vibrar. Esta vez, ella fue lo suficientemente inteligente como para mantener su teléfono lejos de Carlos, equilibrándolo sobre su pierna por debajo de la mesa. Esperaría hasta poder revisar sus mensajes sin miradas indiscretas. Cuando vio que Carlos no estaba mirando, echó un vistazo a la barra superior en busca de notificaciones. 'Su ex novia', decía el mensaje.

Evelyn volvió a mirar la foto. La mujer tenía agarrada la mano de Sheffield y lo estaba mirando. Parecía que los dos estaban hablando de algo.

El mensaje era de Calvert.

Ella trató de no mostrar ninguna emoción mientras apagaba la pantalla nuevamente. Sabía que aquello era un intento más de Calvert de revolver la mierda entre ella y Sheffield. Pero saber eso no evitó que le doliera.

Sheffield llevaba ya varias semanas muy ocupado. Ni siquiera tenía tiempo de verla, pero en cambio sí tuvo tiempo de ver a su ex novia.

Evelyn pasó en trance el resto de la reunión. No tenía idea de lo que decían los demás. Sus pensamientos estaban a un millón de millas de distancia.

Pero a Carlos no se le escapó nada de esto. Conocía a su hija mejor que nadie, sabía que algo la estaba molestando. Así que terminó la reunión temprano, con el ceño fruncido.

Cuando todos se fueron, solo quedaron Carlos y Evelyn. "Estoy sorprendido de ti, Evelyn. ¿Perder la calma así por una foto cualquiera?", preguntó Carlos.

Evelyn estaba confusa. '¿Qué quiere decir papá?'.

"No estoy tratando de reparar nada entre tú y Sheffield. ¿Pero ya ha sido capaz de derribar esos muros? Siempre fuiste la princesa de hielo. Y ahora dejas que te perturbe una simple foto". Y no era solo aquí. Ella también estaba distraída en el trabajo. Y eso lo enfurecía.

Avergonzada, Evelyn asintió, "Lo siento, papá".

Carlos se levantó de su asiento y dijo, "No puedo decirte a quién tienes que amar. Pero piensa en esto: ese es el tipo al que le entregaste tu corazón. Y mientras tú trabajabas, él estaba con otra chica. Quizá quieras pensar en eso. ¿Aún lo amas? ¿Todavía confías en él? Esas son preguntas que debes responder por ti misma".

Luego se fue, y Evelyn se quedó a solas con sus pensamientos.

Después de un largo rato, ella reaccionó burlándose. No era más que una foto. Cuando Sheffield estaba cerca de Dollie, era ella quien estaba siempre sobre él, no al revés. ¡Una foto no tenían ninguna import

pa de ese misterioso hacker.

Carlos tenía el presentimiento de que si no descubría quién era Anís Estrellado, el hacker podría llegar a arrebatarle el Grupo ZL algún día.

Llamó a Dixon por la línea interna y le dijo: "Ve a ver cómo va el proyecto de investigación de Sheffield. Mira a ver si ha recibido fondos nuevos y cuánto invirtió".

"Sí, señor Huo".

Dos días después, Dixon le dijo a Carlos desalentado, "Señor Huo, no pude encontrar nada".

"¿Qué quieres decir?" Carlos dejó su pluma pesadamente y miró al hombre.

"Hasta donde sabemos, Sheffield se encarga de las cuentas él mismo, mientras que el resto de su equipo solo es responsable de la investigación y el desarrollo del proyecto. No saben cuánto dinero se ha gastado ni en qué. Se oculta muy bien, y las personas que trabajan con él tienen los labios sellados. Es casi imposible averiguar algo...".

La cara de Carlos se puso lívida. "Entonces vigila a Sheffield y su centro de investigación y descubre adónde van a buscar materiales. Si sabemos quiénes son sus proveedores, ya es algo". No se creía que no hubiera forma de averiguar nada sobre Sheffield. Tenía una reputación que proteger.

"Sí, señor Huo". Dixon sacudió la cabeza con resignación y salió de la oficina.

En realidad, muchas personas querían saber más sobre Sheffield, y no eran pocas las personas que querían tener control sobre él y arruinarlo.

Sheffield también supuso que una persona de alto nivel lo había estado investigando recientemente, por lo que inmediatamente ocultó cualquier información importante y quemó lo insignificante, para que nadie encontrara nada, ningún detalle que pudiera delatarlo.

En la oscuridad de la noche, en el Grupo ZL.

Evelyn se frotó las sienes y miró la hora. Ya eran más de las 11 de la noche.

Bostezó mientras volvía a colocar los documentos en la carpeta y los puso en su escritorio. Estaba más que lista para dar por concluida la jornada laboral.

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