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   Capítulo 966 Evelyn Tang

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9175

Actualizado: 2020-03-08 01:07


Terilynn se tocó una de sus mejillas y después volvió su mirada al teléfono. Su corazón latía con fuerza mientras escribía una respuesta a Joshua. "Entonces lo tendré en mente".

Terilynn tuvo que esperar diez minutos para recibir la respuesta. Sus ojos se iluminaron al ver que Joshua le había enviado un mensaje de voz. "Terilynn, ¿tienes tiempo ahora? Acabo de terminar de cenar con mis amigos y vi que estaban lanzando fuegos artificiales. Está muy animado por aquí. ¿Te gustaría unirte a nosotros?".

'¿Fuegos artificiales?', repitió ella en su corazón.

En los últimos años, solo podían lanzarse en un área especialmente designada, por lo que Terilynn rara vez tenía ocasión de verlos. Cuando Joshua sugirió que se uniera y lo vieran juntos, su corazón se llenó de alegría. Pero... "No sé si mi padre me dejará salir".

Un instante después le llegó otro mensaje de voz. "¡Pregúntale a tu mamá!".

Sus ojos se iluminaron y se rio de sí misma. ¿Cómo no pensó en eso? ¡Debbie sí la dejaría! La chica saltó de la cama a toda prisa, y ya estaba casi en la puerta cuando se le ocurrió algo que le hizo fruncir el ceño. ¿Cómo llegaría hasta donde estaba Joshua? Ella no llevaba su carnet de conducir.

Desanimada, Terilynn se recostó en la cama nuevamente y comenzó a escribir. "Bueno, olvídalo. Me dejé el carnet de conducir en la universidad".

"No te preocupes por eso. Como no bebí alcohol, puedo ir a recogerte. Espérame a la entrada de tu mansión". Aquel mensaje de voz le devolvió la ilusión a la joven, y una amplia sonrisa se extendió por su rostro. Su mirada estaba radiante.

"¡Fantástico!" Terilynn se levantó y se sentó frente al tocador, observando detenidamente su rostro. Sacó sus cosméticos y se puso un maquillaje ligero. Con sus dedos flexibles, se aplicó una fina capa de brillo de labios naranja.

Luego fue al armario y eligió un abrigo rosa nuevo. Sus ojos se posaron en una bufanda blanca y se la puso alrededor de su cuello después de un momento de duda.

Por último, escogió un bolso pequeño y bajó corriendo las escaleras con su teléfono móvil en la mano.

Al principio, pensó que sería fácil resolver esto, pero cuando vio a sus padres y abuela sentados en la sala de estar, empezó a bajar las escaleras más despacio. Lo más importante era que Carlos no se diera cuenta. Bajó la cabeza y se dirigió hacia la puerta. Pero, ¿cómo no iba a darse cuenta Carlos de los movimientos de su hija? La miró entrecerrando los ojos, notó que llevaba un abrigo nuevo y frunció el ceño. "¿A dónde crees que vas? Ya es tarde".

Terilynn apretó los labios hasta formar una fina línea. Ahora que estaba lista, su padre no le daría una oportunidad. Miró a Miranda y a Debbie llena de expectación. "Abuela, mamá, mis amig

del brazo de su amiga. Le sonrió a Evelyn y se volvió hacia Sheffield. "¿Vinieron a ver una película?". Gillian miró a Evelyn fugazmente y añadió: "Sheffield, ¿quién es esta?".

Sheffield abrazó más cerca a Evelyn. "Esta es mi esposa, la señora Tang". Se giró para mirar a Evelyn y sus ojos se llenaron de afecto. "Cariño, esta es mi antigua compañera de clase, Gillian Chi".

Evelyn poseía una fuerte aura que la hacía parecer inaccesible y le confería dignidad. Su abrigo marrón claro y el par de botas altas negras la hacían aún más elegante.

Ella asintió con una sonrisa en su rostro. "Mucho gusto, señorita Chi".

Gillian la miró entrecerrando los ojos. Como una persona que siempre estaba a la caza de productos de marca, Gillian notó de un solo vistazo que el precio de la ropa de Evelyn era varias veces más caras que las que ella llevaba.

Se preguntó si Sheffield le había comprado esta ropa a Evelyn, a quien no le quitaba la vista de encima. Cuanto más notaba Gillian la belleza de Evelyn, con su figura y tono de piel envidiable, más celosa se ponía de ella.

Gillian, que tenía la costumbre de despreciar a la gente, pensaba que todo el mundo era inferior a ella. Y pocas personas tenían la capacidad de ponerla celosa hasta ese punto.

En un principio había estado muy segura de que podría vencer a la novia de Sheffield. Pero ahora que la veía cara a cara, se dio cuenta de que la situación era más difícil de lo que había imaginado. Por primera vez en mucho tiempo, Gillian se sintió inferior.

"Encantada de conocerla también". Gillian forzó una sonrisa y se volvió hacia Sheffield. "¿Por qué no nos dices cómo se llama tu novia? Tal vez podamos ser amigas, ahora que vivimos en la misma ciudad".

Sheffield también sonrió. "No hay problema. Empezaré de nuevo. Esta es mi esposa, Evelyn Tang".

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