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   Capítulo 983 Te deseo una vida feliz

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8830

Actualizado: 2020-03-14 00:02


Carlos llamó a Dixon y rápidamente ordenó hacer algunos preparativos. Después de que todo estuvo en orden, colgó el teléfono y miró hacia la puerta de la habitación de Evelyn sumido en sus pensamientos.

Más tarde, al terminar la cena, Evelyn finalmente se armó de valor para llamar a Sheffield.

Sin embargo, para su decepción, el teléfono de Sheffield estaba apagado. "Lo sentimos, el suscriptor que ha marcado no está disponible en este momento, por favor, vuelva a intentarlo más tarde", fue lo único que consiguió escuchar

Evelyn intentó llamarlo varias veces más después de aquella, pero en ningún intento consiguió ponerse en contacto con él. Al final, tuvo que darse por vencida.

Desde el momento en que Evelyn supo que estaba embarazada, dejó de ir a la empresa. Carlos no dio ninguna explicación de tan repentina ausencia, y en consecuencia, la imaginación de la gente se disparó y empezaron a inventar rumores sin fundamento, a cuál más extravagante. Algunos pensaban que Evelyn estaba tan devastada por lo que le hizo Calvert que había decidido irse de la ciudad por un tiempo para sanarse el alma.

Con el paso del tiempo, el paradero de Evelyn se convirtió en un misterio. A pesar de todos los esfuerzos que hicieron los reporteros, nadie fue capaz de averiguar dónde estaba.

...

Dos años después, en Leafside Village, cerca de Ciudad D.

El pueblo era el hogar de una población bulliciosa asentada entre casas en ruinas.

Una minivan de siete plazas de color gris se detuvo lentamente frente a una pequeña clínica situada a la entrada del pueblo. La mujer que iba en el vehículo se quedó mirando el viejo dispensario sin bajar la ventanilla.

Sentada en el asiento trasero de la minivan, ella entrecerró los ojos para observar con atención y vio a un médico que examinaba con su estetoscopio a un niño que lloraba.

El uniforme blanco del doctor parecía relativamente nuevo. Ni su ropa ni su porte encajaban en aquel pueblo medio en ruinas.

Después de examinar al niño, el médico comenzó a escribir la receta en papel. "Dale primero las pastillas. Y cuando ya esté mejor, vuelve a darle la medicina china".

"Claro que sí. Gracias, doctor Tang". La madre del niño, quien iba vestida de manera sencilla y sostenía al niño en sus brazos, miró al doctor con gratitud.

Era el médico más competente y guapo de toda la zona. Siempre atraía una larga fila de pacientes que llegaba desde aquí hasta el otro lado de la carretera. Ya era pasado el mediodía, y este niño era su último paciente de la mañana.

Aunque parecía que en ese momento no tenía muchos pacientes, lo cierto era que Sheffield tenía una l

sta vez, él tenía una cálida sonrisa al decir eso.

"¿Cómo? ¿Es otra de tus admiradoras?". Eran muchas las mujeres que querían estar con Sheffield. Incluso las viudas del pueblo querían acercarse a él.

'¿Una de mis admiradoras?'. Sheffield no lo negó. "Bueno, parece que sí", respondió con una sonrisa.

"Ah, ¿y a ti te gusta ella?", preguntó la enfermera conteniendo la respiración expectante.

Mientras Sheffield sacaba su teléfono, respondió, "No, no me gusta".

Su respuesta alivió las preocupaciones de la joven. Afortunadamente, ella todavía tenía una oportunidad de estar con él, pensó.

Sin embargo, lo que Sheffield no le dijo a la enfermera fue que no quería que Evelyn fuera nada más que su amiga. Eso nunca. Negó que le gustara Evelyn porque las palabras 'me gusta' no bastaban para describir sus sentimientos por ella. Evelyn era la única mujer a la que había amado con todo el corazón.

Algo más tarde, Sheffield le envió un mensaje a Joshua. "Hola amigo, ¿me echas de menos?".

Joshua respondió casi de inmediato, "Sí, mucho. Te extraño tanto que estoy a punto de echarme a llorar".

"Bueno, parece que es hora de que regrese", respondió Sheffield con una sonrisa más grande.

Habían pasado dos años y era hora de saldar cuentas con algunas personas.

...

En la mansión de la familia Huo, en la Ciudad Y

Evelyn salió de la minivan y entró en la villa caminando sobre sus altos tacones.

En la sala de estar estaba Carlos, que sostenía a una niña en sus brazos. "Cariño mío, te acostaré cuando estés llena", le decía Carlos a su nieta. La bebé era Gwyneth, la hija de Sheffield y Evelyn.

Debbie oyó el ruido de los tacones de Evelyn y asomó la cabeza desde la cocina. "¡Evelyn, ya estás de vuelta! ¿Cómo va todo?".

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