ManoBook > Romances > Respira Conmigo

   Capítulo 996 La visita de Evelyn

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8754

Actualizado: 2020-03-18 01:53


El hombre miró a Evelyn, para luego enfocar su atención hacia Félix. "¿Estás seguro de que te refieres al mismo Sheffield Tang?", él le preguntó. Felix intercambió una mirada silenciosa con Evelyn y afirmó con la cabeza.

"Así es. ¿Conoce al Sr. Tang", él preguntó.

"¿Que si lo conozco? ¡Por supuesto! El muy imbécil se acostó con su cuñada cuando tenía unos quince años. ¿Quién no lo conocería?", él respondió.

Casi de inmediato, Evelyn levantó la cabeza para lanzarle una mirada fulminante al hombre, echando humo del coraje por aquel comentario.

Félix hizo una seña a Evelyn con los ojos, indicándole que se calmara, y luego le preguntó al hombre, "Lo siento, ¿cuál es su nombre?".

"¿Mi nombre? Soy Sterling Tang, hijo de Peterson Tang, el dueño de esta empresa. Sheffield es mi hermano menor", respondió el hombre. Cuando los ojos de Sterling se encontraron con los de Evelyn, le invadió un extraño sentimiento.

Sin embargo, antes de que Félix pudiera decir algo más, la cara de Evelyn se oscureció e intervino, "¿Cómo puede usted decir semejante barbaridad? ¿No se supone que debería apoyar a su propio hermano? ¿Por qué tendría que difamarlo? ¿Qué clase de hermano es usted?", le reclamó Evelyn.

El tono severo de su reproche hizo temblar ligeramente el corazón de Sterling. Aunque no era la primera vez que veía a esta distante mujer, sí era la primera vez que la tenía tan cerca. De hecho, en varias ocasiones que coincidieron en algún evento, Sterling había intentado acercarse a Evelyn, pero cada vez que lo hacía, se encontraba con un grupo de guardaespaldas que la seguía y la protegía en todo momento.

Sterling nunca se había imaginado que, bajo esa cara tan hermosa, había una figura tan imponente. Evelyn estaba parada allí, llevaba un modesto conjunto verde esmeralda, pero su aplomo y su elegancia eran suficientes para dejarlo sin aliento de la impresión.

Si mal no recordaba, Evelyn era tan solo dos años menor que él. Aunque la mujer tenía poco más de treinta años, tenía un encanto especial que la mayoría de las mujeres de su edad no poseían. Sterling no pudo evitar sentirse embelesado con Evelyn, cautivado por su impresionante belleza y su fuerte carácter.

Si en los últimos diez años en la empresa había aprendido algo, era que el Grupo ZL era el que tenía la sartén por el mango y controlaba la economía de la ciudad. Teniendo eso en mente, Sterling fingió una sonrisa amable y contestó, "Tiene razón. Lamento haberle molestado. Solamente estaba diciendo la verdad. No sé qué le trae por aquí o por qué ha venido a ver a mi hermano, pero debería tener cuidado con mi her

labras, pues Evelyn lo estaba poniendo en un aprieto.

Evelyn sabía lo que le preocupaba al hombre, así que dijo: "Hacemos una cosa, usted dime cómo se abre esta puerta, y entraré yo misma". La puerta de la oficina de Sheffield era un poco extraña porque no tenía cerradura.

Tobias explicó: "Hay un sistema de reconocimiento automático en la puerta. Para abrirla, deberá mostrar la huella dactilar o la cara que estén registrados y reconocidos por el sistema".

"Ven conmigo", Evelyn le dijo a Tobias. No tenía intenciones de irse sin ver a la persona por la que había venido.

Evelyn estaba parada frente a la puerta de la oficina, esperando pacientemente a que Tobias la abriera. Sintiéndose perplejo, el asistente personal se preguntó si debería hacerlo o no.

Habiendo perdido la paciencia, Evelyn se enojó y dijo: "Llame a su jefe ahora y digale que si no abre la puerta ahora, nunca más volverá a verme".

Justo cuando las palabras salieron de su boca, la puerta se abrió automáticamente antes de que Tobias pudiera siquiera hacer la llamada.

"¿Qué es todo el ruido afuera?". Una voz perezosa vino del interior de la habitación. "Tobías, ¿qué está pasando aquí?".

"Señor Tang, es...".

"¡Soy yo!". Evelyn entró en la oficina de Sheffield.

Cuando la vio, Sheffield sonrió y dijo: "Oh, ya veo, es la señorita Huo". Luego miró su reloj y dijo: "¿Hay algo importante de lo que quieres hablarme, señorita Huo?".

La oficina de Sheffield era tan grande como la de Carlos y, aunque la decoración era simple, todo dentro de esa habitación parecía tener algo especial.

Sheffield se dio la vuelta y caminó hacia ella.

De repente, la puerta de la oficina se cerró de golpe, dejando solo a los dos dentro de la gran sala.

Free to Download MoboReader
(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir