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   Capítulo 1018 Haré que lo desees

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9576

Actualizado: 2020-03-25 01:17


Roscoe logró liberarse de los hombres que lo estaban sosteniendo, y miró a Evelyn con resentimiento. "Estoy bien, dejen de pretender que son amables. ¿De verdad crees que no voy a poder pagar la factura médica? ¿Por qué no simplemente te quedaste en la mansión de la familia Huo? ¿Por qué tenías que salir de casa y esparcir tu mal agüero con los demás? ¡En verdad eres una maldición! ¡Y eso nunca cambiará!", él le gritó.

Pero esta vez, Sheffield soltó las manos de Evelyn y se abalanzó contra Roscoe, propinándole una contundente patada en el estómago.

"¡Ay!", gritó Roscoe a causa del dolor.

Aquella era la patada más potente que Sheffield jamás había dado.

Roscoe, incapaz de reaccionar, se impactó contra la pared y se cayó al suelo.

Todas las personas que estaban en el corredor se asustaron tanto, que no se atrevieron ni siquiera a respirar, y mucho menos a tratar de detener a Sheffield.

Evelyn perdió el equilibrio cuando él se soltó de ella. Y si no fuera porque Felix la atrapó, ella también habría caído al suelo.

"¡Sheffield!", ella lo llamó, tratando de incorporarse e intentando apaciguar al colérico joven, tan ansiosa que estuvo a punto de estallar en gritos. Y al borde del pánico, le pidió a Felix, "¡Por favor, sepáralos!".

"Sí, señorita Huo", él le respondió.

Pero para sorpresa de Evelyn, Sheffield sometió en el acto a Felix, empujándolo y manteniéndolo al margen. Sin embargo, Felix se reincorporó rápidamente y comenzó a lanzarle una secuencia de rápidos golpes, que Sheffield bloqueó hábilmente.

Por su parte, Joshua pensó que no podía quedarse viendo cómo su amigo golpeaba a Roscoe hasta matarlo, así que también trató de detenerlo. "Amigo, cálmate", él le dijo.

Pero Sheffield se deshizo de Joshua y Felix, y después trató nuevamente de embestir a Roscoe. Pero cuando estaba a punto de molerlo a golpes, Evelyn se interpuso entre él y Roscoe. Mirando directamente a Sheffield, le gritó, "¡Detente, por favor!".

Su repentina aparición tomó por sorpresa al enfurecido hombre. Afortunadamente, él logró detener su patada a tiempo.

Evelyn lo tomó de la mano y le dijo con un tono serio, "Esto no es correcto, si continúas así, de verdad me voy a enojar".

Sheffield simplemente se encogió de hombros, acomodándose su ropa, para luego mirarla silenciosamente.

Aprovechando la oportunidad, Evelyn pidió ayuda para levantar a Roscoe y sacarlo de ahí.

Luego, ella le susurró a Felix, "Todo esto ha sido mi culpa, trae a alguien para que limpie todo esto, yo me encargo de los gastos".

"Como usted ordene, señorita Huo", él le respondió.

Luego, Evelyn se volvió para hablar con Sheffield, pero se dio cuenta de que él ya se había dirigido hacia la puerta.

Sin dudarlo, comenzó a seguirlo, llamándolo por su nombre.

Sin embargo, Sheffield simplemente aceleró el paso. Era claro que él no tenía

de afluencia de gente a su alrededor. Aquello la hacía sentir incómoda.

Pero la cara de Sheffield se llenó de desilusión. La sostuvo en sus brazos con fuerza y dijo, "No tienes que dar explicaciones, es claro que no me deseas".

"No, no es eso...", ella le contestó. Se habían separado por dos años, así que ella también lo deseaba con locura. Pero simplemente no podía hacerlo en ese momento.

Finalmente, Sheffield perdió la paciencia y, apartándose de ella, abrió la puerta para salir del auto. Azotó la puerta fuertemente, sobresaltando a Evelyn.

En silencio, ella se acomodó la ropa y se arregló el cabello, para después salir del auto.

Sheffield estaba apoyado contra la puerta del conductor, fumando un cigarrillo. Ni siquiera se dio la vuelta al escuchar el ruido de la otra puerta abriéndose.

Evelyn se acercó a él, diciéndole en voz baja, "Mira, debo encargarme de Roscoe. Así que iré a verlo, pero te llamaré si necesito algo".

Sheffield solo dio otra bocanada al cigarrillo sin decir palabra alguna.

Evelyn suspiró con impotencia, y se acercó a él. Se puso de puntillas para tratar de besarlo.

Pero cuando estaba a punto de alcanzar su mejilla, él la detuvo. Y quedaron mirándose el uno al otro. Casi no había entusiasmo en los ojos de Sheffield, solamente incomodidad. "Quiero estar solo", él finalmente le respondió.

Aquellas palabras hirieron a Evelyn, así que retrocedió, decepcionada.

Sin embargo, cuando estaba apunto de marcharse, la jaló Sheffield, la empujó contra la puerta del conductor y le besó los labios con la boca llena de humo.

El espeso olor a tabaco se esparció por toda la boca de la chica, quien frunció el ceño, pero decidió dejar que él continuara con su fechoría.

Luego de lo que había parecido una eternidad, Sheffield finalmente la soltó, presionando su frente contra la de ella. "Haré que lo desees", él le advirtió contundentemente.

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