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   Capítulo 1031 ¿Las vas comprar o no

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9132

Actualizado: 2020-03-30 00:02


El periodista ingresó sin problema alguno al lujoso complejo de apartamentos en el que vivía Sheffield. Incluso él no supo cómo había logrado ingresar a un lugar así de lujoso con tanta facilidad, sobre todo sin ser cuestionado por algún personal de seguridad.

De cualquier forma, ese no era el punto, más bien debía concentrarse en Sheffield Tang.

Cuando Evelyn terminó con su trabajo, ya había anochecido, así que le pidió a Felix que la llevara al apartamento de Sheffield.

Cuando Sheffield abandonó la ciudad hacía dos años, Evelyn estuvo ese lugar varias veces. Pero cuando comprendió que él no regresaría, dejó de visitar el apartamento.

Había transcurrido casi un año desde la última vez que Evelyn había ido. Así que se sintió algo insegura al colocar su dedo en el escáner de huella digital, pero para su sorpresa, la puerta emitió un sonido y se abrió.

La sala estaba completamente en silencio, parecía no haber nadie en aquel lugar.

Pero cuando ella entró en la habitación, Sheffield salió del estudio. "Hola, señorita Huo, que sorpresa tenerla aquí", la saludó Sheffield, quien ya estaba en pijama. Acababa de darse una ducha, por lo que su cabello aún estaba algo húmedo. Se apoyó contra la puerta, mirando a Evelyn con una sonrisa.

Cuando ella lo vio, le contestó sin mucho entusiasmo, "Solo vine por mi reloj".

"Está bien, ¿por qué no tomas una ducha, ya que estás aquí?", él le propuso.

Aquella reacción era justo como ella esperaba. Así que no había necesidad de que Evelyn fingiera más indiferencia, así que bajó su bolso y entró al cuarto de baño.

Media hora después, Evelyn salió. Sheffield se encontraba recostado en la cama, hablando por teléfono. "¿Y de qué te preocupas? Si no puedo vencerlos en una pelea justa, entonces jugaré sucio. Les demostraré de lo que es capaz una blanca palomita como yo, y se arrepentirán de haberse entrometido en mi camino", le advirtió Sheffield.

'¿Una blanca palomita?', pensó su amigo. Pero no solo Joshua se quedó mudo, pues también Evelyn se sorprendió por lo que acababa de escuchar.

"Bueno, se hace tarde, y no quiero seguir perdiendo más tiempo contigo. Mejor me voy a la cama. ¡Así es! Recuerda que acostarse temprano es bueno para la salud, así que no te quedes despierto hasta tarde o se te caerá el cabello. Buenas noches", Sheffield se despidió, y luego colgó el teléfono.

Evelyn, que ahora estaba sentada frente al tocador, finalmente rompió el silencio. "Quiero unas empanadas fritas", ella le pidió.

Sorprendido, Sheffield miró a través de la ventana y protestó, "Ya es tarde, ¿por qué querrías empanadas a esta hora? Puedes comerme a mí si quieres. ¿O acaso no soy lo suficientemente apetecible para ti?".

Evelyn negó con la

léfono mientras lo esperaba.

Al verla, él retomó aquella actitud infantil. "Señorita Huo, aquí tiene sus fideos instantáneos caducados".

Evelyn le lanzó una mirada fulminante y le contestó, "Parece que alguien ha olvidado su lección, ¿eh?".

Él prefirió no responder, y fue a cambiarse los zapatos. Luego de servir la comida, se la entregó y le dijo, "Buen provecho, no sabía qué relleno querías, así que pedí de todos".

La cara de Evelyn se iluminó, mientras tomaba las empanadas. "Gracias", le respondió con sinceridad.

Tomó un pequeño plato para ponerlas. Luego, ella lo acercó a la boca de Sheffield para después ordenarle, "Come". Podía considerarse como la recompensa para la servidumbre.

"Mmm", Sheffield obedientemente se comió la empanadilla de una sola vez.

Evelyn miró sus infladas mejillas y comentó, "Nadie puede resistirse a la comida".

"Solo quiero cenar rápido y luego ir a la cama", le replicó Sheffield, porque última vez, no había quedado satisfecho.

Evelyn no supo qué decir, pero se puso de buen humor ya que él le había conseguido lo que quería.

No obstante, eran demasiadas, y no pudo terminárselas. Le preguntó a Sheffield, que la había estado mirando todo ese tiempo, "¿Quieres que las tire, o que las deje en el refrigerador?".

"Déjalas en el refrigerador, mañana temprano las calentaré para el desayuno", él le contestó.

"Está bien". En ese momento Evelyn comenzó a limpiar la mesa, tan solo había dos platos para lavar, y Sheffield los retiró de la mesa. "Pon el resto de las empanadillas en la nevera", le indicó.

"Está bien", le respondió Evelyn.

Después de colocar la comida en el refrigerador, Evelyn se dirigió a la cocina. "¿Terminaste?", ella le preguntó.

"Acabo de poner los platos en el lavavajillas, no tardarán mucho", respondió Sheffield.

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