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   Capítulo 1060 La mujer que llevo en mi corazón

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9060

Actualizado: 2020-04-08 00:54


Evelyn miró a Sheffield frunciendo el ceño. "Deberías haber nacido mujer y casarte con un hombre como Gifford", le dijo.

"¿Cómo?". '¿Gifford y yo?'. Solo de pensarlo, a Sheffield se le revolvía el estómago. Envolviéndola en sus brazos, Sheffield dijo, "No. Prefiero a mi Evelyn. Es verdad que a veces es una mandona, pero otras veces es tan tierna como una cierva. Además, ella me llama 'cariño'. ¡Mi Eve y yo somos perfectos el uno para el otro!".

"Eres lo más zalamero que he conocido, señor Tang".

"¡Oh! ¡Me han descubierto!", exclamó él sonriendo. "Lo cierto es que acabo de comer un poco de miel. ¿Quieres probar algo de esa dulzura que se me ha pegado a los labios?". Sheffield apretó su cuerpo contra el de ella.

Evelyn se echó a reír y dijo, "¡Suéltame, pervertido! ¡Eres un pesado!".

"Venga. Es tarde y estamos solos. No deberíamos desperdiciar un momento tan bueno".

"Vete. Aún estoy sin duchar".

"¡Maravilloso! Yo tampoco me he duchado. Vamos a hacerlo juntos", sugirió él en tono lujurioso.

"¡Ni lo sueñes!".

"Entonces, te quedarás atrapada debajo de mí", respondió él presionándola aún más. Evelyn podía sentir el calor que irradiaba de su cuerpo.

"¡Bien, vale! Como quieras", dijo Evelyn rápidamente.

Sheffield sonrió y le robó un beso. "Espera. Llenaré la bañera. Has tenido un día agotador. Un baño será mejor", dijo él.

"Sí, eso suena bien. Una de mis empleadas recolectó pétalos de rosa del lugar donde hicimos la propuesta de matrimonio y me dijo que me bañara con ellos. Están en el auto. Le pediré a Felix que los traiga", dijo ella. Después de la propuesta, Sheffield había pedido a los guardaespaldas que limpiaran el lugar. Pero cuando los empleados se enteraron de que las rosas eran rosas búlgaras importadas, cada uno se llevó unas pocas a casa.

Una de las empleadas, Lily, recogió algunos pétalos limpios y le pidió específicamente a Nadia que se los diera a Evelyn.

"Bien. Llámalo. Abriré una botella de vino tinto mientras tanto". Unos minutos más tarde, ambos estaban en la bañera. Resultaba refrescante. Una suave sonrisa asomó a los labios de Sheffield. Estaba en el baño con su amada mujer en brazos, bebiendo vino. En ese momento, sintió que su vida no podía ser mejor.

Se deleitó contemplando a Evelyn recogerse el cabello mojado. Tomando un sorbo de vino, él dijo, "Quiero que Gwyn también tenga el pelo largo". Le gustaban las mujeres con el pelo largo, pero Gwyn lo llevaba tan corto como él.

"¿Por qué? Un cabello tan largo da mucho trabajo", dijo Evelyn exasperada por su propia experiencia. Las mujeres empleaban mucho tiempo y esfuerzo en cuidados cotidianos.

"Esta bien. Yo me ocuparé de su pelo. Aprenderé a peinar y a tre

lla frase lentamente. "¿Qué mujer?".

Él se miró el pecho, bajo el cual se encontraba su corazón, y dijo, "La mujer que está en el lugar que se encuentra a un centímetro de la intersección de las líneas medias de mi clavícula izquierda y mi quinta costilla".

"¿Cómo? A un centímetro de la intersección de...", Evelyn murmuró para sí misma mientras miraba la mitad de su propia clavícula izquierda, "Y la quinta costilla... Sheffield, ¿dónde está la quinta costilla?".

A Sheffield le divirtió su mirada confusa pero seria. La besó en la mejilla, que se ahora estaba rosada por el baño caliente. "La mujer que llevo en mi corazón".

"La mujer que llevas en tu corazón...", ella se detuvo abruptamente.

"Sí, la mujer que llevo en mi corazón", repitió él sonriéndole.

De repente, ella se sonrojó y evitó mirarlo a los ojos. Evelyn fingió no saber y preguntó deliberadamente, "¿Y quién podría ser?". Ella quería oírselo decir a él.

"Adivina".

"¿Cómo puedo saberlo?", dijo ella.

Él sopló suavemente en su oreja. "¿Quién más podría ser aparte de la distante Evelyn Huo?", le preguntó, acercándola a él.

"¡Hey, para! ¡Aún no hemos terminado de hablar!".

"Bueno. Regresé por esta mujer llamada Evelyn Huo. Ella vino hasta la Ciudad D unas cuantas veces en busca de mí. No tuve el corazón para decepcionarla, así que regresé. Y para asegurarle a mi suegro que podía cuidar a su preciosa hija, me hice cargo del Grupo Theo. Quería que supiera que no soy un perdedor, que soy el CEO de una empresa. Pero no pensé que él fuera tan exigente. Mi suegro aún sigue rechazándome y se niega a bendecir nuestro matrimonio".

"No importa", dijo Evelyn con una sonrisa. "Tiene a Terilynn y a mi madre que están de nuestra parte. Tendré que mudarme de casa por un tiempo y dejar que papá se calme".

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