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   Capítulo 7 No quiero ser la señora Huo

Respira Conmigo Por PRUDENCIA SANDOVAL Palabras: 11142

Actualizado: 2019-06-09 00:17


Olga se burlaba, mientras se reía de Debbie. "¡Que muchacha tan ignorante! ¡Sabes qué! ¡Todo el Plaza Internacional Shining es del Sr. Huo!".

Debbie asombrada, volteó hacía Karen, mientras ésta suspirando fuertemente, cerró los ojos y agachó la cabeza.

'Debbie, ni siquiera sé cómo ayudarte en esta ocasión... Has insultado al Sr. Huo varias veces...', Karen levantó su cabeza para mirar a Debbie, mientras movía la cabeza. 'Me temo que no puedo ayudarte esta vez... aunque arriesgue mi vida...'.

Debbie miró a su alrededor y se dio cuenta de la opulencia que la rodeaba. Todo era deslumbrante; desde pinturas antiguas, artefactos preciosos hasta muebles de vanguardia. '¿No significa que legalmente yo también soy propietaria de este lugar?', Debbie, mostró una gran sonrisa al pensar al respecto.

No pudo evitar reírse a carcajadas.

Ante lo sucedido, todos la miraron como si fuera una loca. La multitud coincidió en que definitivamente ella tenía un problema.

Solo Emmett sabía la razón por la cual Debbie actuaba de esa manera.

'Entonces, ¿por fin entendió que también es dueña de esta plaza?'. A pesar de que la riqueza que representaba la Plaza Internacional Shining podría realmente causar que algunas personas enloquecieran. Sin embargo, Debbie no dejó que ese pensamiento la dominara.

Al ver a Debbie de esa manera, Jeremías pensó que había sido poseída, entonces se vio con la necesidad de hacer algo al respecto, por lo que se agachó, y recogió a su amiga quien se estaba riéndose en el suelo, y se la puso en el hombro.

Con la cabeza hacia abajo, Debbie empezó a observar que el piso se tambaleaba, por lo que inmediatamente giró la cabeza. Solo entonces comprendió lo que estaba sucediendo. De modo que inmediatamente gritó molesta, "¡Epa! ¡Jeremías! ¿Qué demonios estás haciendo?". Ignorando los reclamos de Debbie, Jeremías seguía cargándola. "¡Bájame! ¡No puedo dejar que él me ofenda de esa manera!", exclamó ella. Aunque Jeremías no iba a bajarla, Debbie sabía que aún podía ganar si decía la última palabra. '¡Tienes que hacerlo, Debbie!', se dijo con determinación.

'¡Debes decirle en su cara! ¡Asustarlo, para que acceda a lo del divorcio! ¡Pregúntale si preferiría ir al Departamento de Asuntos Civiles ya, para hacerlo de inmediato! ¡Díselo!'. Con una sonrisa descarada, Debbie levantó la cabeza y con absoluto desprecio, señaló a Carlos. "¿Ahora, escucha Car... mumm?".

Karen le tapó la boca a Debbie para evitar que sus palabras complicaran más la situación. Sonriendo a Carlos, Karen se disculpó humildemente: "Lo sentimos mucho, discúlpenos, Sr. Huo. Nuestra amiga está un poco alterada hoy. Nos iremos. Una vez más, disculpe a nuestra amiga".

Los demás también se disculparon, tanto Kristina como Dixon hicieron lo mismo, cosa que provocó que Debbie se enfureciera. "Lamentamos profundamente lo ocurrido, Sr. Huo. Nos marchamos".

Luego entraron al ascensor y se fueron. Jeremías todavía cargaba en su hombro a Debbie, recibieron miradas sospechosas mientras caminaban hacia el estacionamiento subterráneo. Al llegar al Mercedes de Jeremías, Debbie finalmente pudo bajarse. Solo entonces el chico respiró. "Deberíamos llevar a la jefa a un hospital psiquiátrico...", jadeó Jeremías. Estaba agotado, ya que había cargado a Debbie para evitar que ella hiciera algo que pudo haberles causado más inconvenientes. "Deberíamos... tratar de contactar al Director de ese hospital...", continuó Jeremías mientras recuperaba el aliento, "... y decirle que tenemos un caso especial que necesita atención inmediata". El pobre totalmente cansado, se dejó caer en el suelo y se sentó para recuperar el aliento. El silencio imperó en el grupo cuando compadecieron a muchacho por el arduo esfuerzo de haber cargado a Debbie hasta el estacionamiento.

Cuando pensaron que Debbie no haría nada más, estaban equivocados. La chica salió del auto y agarró al agotado Jeremías por el cuello. Después levantó la mano, con la intención de abofetearlo. "¡Te enviaré a un hospital psiquiátrico!".

Antes de que Debbie pudiera cachetear a Jeremías, Karen la detuvo. "No, Debbie. Esta vez, Jeremías tiene razón. Necesitas ir a un hospital psiquiátrico. Definitivamente, no estás bien". Retirando la mano de Karen, Debbie también soltó a Jeremías. Karen continuó, "Sabes con quién estabas hablando, ¿verdad? Ese era el Sr. Huo, ¡por el amor de Dios!". Justo después de que Karen terminó su comentario, juntó las manos y murmuró, como si hablara a los espíritus: "Por favor, no dejen que el Sr. Huo nos mate. Por favor no dejen al Sr. Huo asesinarnos".

Apoyándose en el auto, Debbie se golpeó la frente con rabia. "Me voy a casa. No iré a la universidad esta tarde".

"¿Te vas a escaquear las clases otra vez?", Dixon reprochó a Debbie. Habían sido compañeros de clase durante mucho tiempo y ver que Debbie no había cambiado en absoluto ni se dejaba influir frustraba a Dixon. Aún después de tantos años, ella todavía despreciaba estudiar. Le dolía a Dixon, quien deseaba influenciar a Debbie, porque creía en el dicho que reza: "Si andas con buenos, puedes llegar a ser bueno".

Al abrir la puerta del Mercedes, Debbie se sentó al volante. "Sí, Dixon", respondió ella. "Otra vez". No había vergüenza o remordimiento en su tono. "Oye, Je...", pero negó con la cabeza antes de continuar. 'No, espera... el auto de Jeremías vale más que el de Karen... debería pedírselo a ella'.

Debbie sacó la cabeza, llamó a Karen y le dijo: "¡Oye, Karen! Necesito que me prestes el auto esta tarde".

Agarrando las llaves de su auto, K

aren se dirigió a Debbie pero, antes de entregárselas, se preocupó cuando miró a Debbie. "Jefa, ¿estás segura de que estás bien?".

'¿Cómo podría decirles que Carlos es mi esposo? Carajos, no me creerán', pensó Debbie. 'Si les digo eso, lo más probable es que estarán más convencidos de enviarme a un hospital psiquiátrico y no lo contrario'.

Asintiendo con la cabeza, Debbie le respondió a Karen para tranquilizarla: "Estoy bien. Sólo me calenté demasiado la cabeza. Además, no te preocupes, el Sr. Huo no causará problemas". Todo lo que Debbie quería hacer en ese momento era ir a casa y hablar con Carlos en persona con respecto a su divorcio.

Sacó su teléfono, escribió el número de Carlos y redactó un mensaje de texto. "Carlos, ¡quiero divorciarme! ¡Te doy un día para resolver este asunto!".

Al leer el mensaje que había escrito de nuevo, Debbie pensó que quizás era muy arrogante. '¿Y si él va tras mis amigos? Quiero decir, ya lo presioné... Sí... debería cambiar un poco el contenido'. Respirando profundamente, Debbie comenzó a redactar otro mensaje. "Señor Huo, por favor no moleste a mis amigos. Me disculpo por lo que pasó hoy. Me divorciaré lo antes posible. Si hoy está libre, ¿por qué no vamos al Departamento de Asuntos Civiles y presentamos la solicitud de divorcio...?".

Haciendo una pausa mientras escribía, Debbie pensó: '¿Por qué me estoy disculpando? No es mi culpa. Además, yo soy la que estoy enojada con él'. Revisando su teléfono de nuevo, tenía un conflicto sobre cuál mensaje enviar, finalmente Debbie desechó esa idea y decidió llamar a Phillip nuevamente.

"Hola Philip. Sí. ¿Me puedes dar el número telefónico de Emmett?", preguntó ella. Como Emmett era el asistente de Carlos, él debería saber bien las cosas. Una vez que Philip le envió el número, ella lo llamó.

Cuando Emmett recibió la llamada de Debbie, estaba manejando, llevaba a Olga a casa como su jefe le había ordenado. De modo que respondió la llamada a través de su auricular. "¿Hola?".

"Hola Emmett. Soy Debbie".

Al escuchar esto, Emmett miró a Olga, que estaba en el asiento del pasajero. Se aclaró la garganta y saludó: "Hola, Sra. Huo".

Efectivamente, el saludo de Emmett llamó la atención de Olga.

"No soy... No, no quiero ser la Sra. Huo más, así que me gustaría que dejaras de llamarme así", respondió Debbie.

"Bueno, sobre eso...", comenzó Emmett. "Dado que el divorcio aún no se ha realizado, de acuerdo con el protocolo, debo seguir dirigiéndome a usted como Sra. Huo".

La conversación quedó en silencio por un breve momento hasta que Debbie suspiró, "Bien. Pero, oye, ¿puedo preguntarte algo? El Sr. Huo no está irritado con mis amigos, ¿cierto? ¿Te ordenó que te deshicieras de mí o de alguno de mis amigos?".

Al recordar lo que su jefe le había dicho, Emmett respondió: "No. El Sr. Huo solo me pidió que llevara a la Señorita Mi a casa". Y que investigara a Debbie.

A Emmett le resultó extraño. Normalmente, si Carlos aborrecía a alguien, inmediatamente le diría a Emmett que se deshiciera de esa persona. Pero, con Debbie, solo le pidió que la investigara.

¿Acaso piensa Carlos que Debbie es atractiva? ¿Se siente atraído por ella?

Los hombres no pueden resistirse a una mujer hermosa después de todo. Era difícil para las mujeres lucir bien delante del Sr. Huo, incluso con maquillaje; y sin embargo, Debbie era hermosa por naturaleza, sin la necesidad de maquillarse. Era natural que a Carlos le gustara.

Al escuchar la respuesta de Emmett, Debbie suspiró profundamente. "¿Podrías enviarme la dirección de su compañía?".

Para evitar que Emmett tuviera algún problema, Debbie decidió ir a buscar a Carlos por su cuenta y negociar amigablemente sobre el divorcio.

Siguiendo las órdenes de Debbie, Emmett le envió la información que necesitaba. "Cuando llegue a la empresa, simplemente finge que no me conoces. Me sentiría mal por ti que Carlos te involucrara en nuestro problema". Debbie le avisó de antemano, "¿de acuerdo?". Ese hombre parecía mezquino. ¿Cuánto toleraría Carlos si había mostrado tanto rencor contra Debbie por un miserable beso? Era difícil predecir cómo reaccionaría si se enteraba de que Emmett sabía quien realmente era Debbie.

"Bueno...", Emmett dudó en aceptar. Pero Debbie esperaba que Emmett actuara de acuerdo a su petición.

"Emmett, si no aceptas, y no me divorcio...", comenzó Debbie, "un día, tendré que mencionarle al Sr. Huo que fue idea tuya no decirle mi identidad".

"Sra. Huo...".

"Lo siento, Emmett. No tengo otra opción", agregó Debbie. "Te invitaré a cenar la próxima vez, ¿de acuerdo?". Si Emmett ayudaba a Debbie, estaría eternamente agradecida.

Aunque no le gustó que una muchacha lo amenazara, suspirando, Emmett aceptó la petición de Debbie.

'Qué muchacha tan encantadora, y además, valiente', pensó Emmett. 'Una muchacha así era, sin duda alguna, el tipo que le gustaría a mi jefe tan distante'. Para asegurarse de que su jefe no perdiera a una muchacha tan especial, Emmett decidió que debía hacer algo para ayudar.

Mientras conversaba, era como si Emmett hubiese olvidado que Olga estaba en el vehículo. Ella se moría por saber quién era la 'Sra. Huo', Olga estaba intranquila en su asiento. Cuando terminó de hablar, Olga inmediatamente le preguntó, "¿Emmett, era la Sra. Huo?", preguntó, intentando disimular su curiosidad mientras fingía un tono de ignorancia. Sin embargo, Emmett sabía que no era así, porque Olga estaba inquieta. Cuando Emmett no respondió, Olga lo presionó con más preguntas. "¿Quién es ella? Dime su nombre".

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