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   Capítulo 9 Tres opciones

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8812

Actualizado: 2019-06-11 00:02


Todas las opciones eran inapropiadas. Por eso, Debbie no eligió ninguna. Del grupo de Consejo Directivo de la universidad, Curtis Lu, el hijo mayor de la familia Lu, era el encargado de la administración. Encerrar a un director era lo último que haría.

Sin embargo...Debbie chasqueó con la lengua. En comparación con directores de otras universidades, quienes solían tener más de cincuenta años, su director, Curtis, era joven.

Con solo treinta años, Curtis ya llevaba dos años trabajando como uno de los miembros del Consejo Directivo de la universidad. Por eso tenía muchos admiradores. ¿Cómo no enamorarse de alguien tan competente y con una apariencia tan encantadora?

Si Debbie se pudiera en contra de Curtis, su lista de enemigos aumentaría, y obviamente eso no era lo que quería.

Además, él era uno de los confidentes de Carlos y al igual que él, Curtis pertenecía a una de las cuatro familias más ricas de ciudad Y.

Meterse con alguna persona que tuviera contacto o relaciones con Carlos significaba problemas para ella.

Como una muestra de solidaridad, Jeremías y sus otros amigos también se inscribieron en la carrera del maratón.

Por lo que Debbie sintió alivio al saber que no estaría sola en la carrera.

Pensando en los 21 kilómetros. Debbie estaba amargada. 'Oh Dios, por qué dejé que la ira me dominara...', suspiró Debbie intensamente. 'Siento que voy a morir y estoy segura que será así'.

Entonces, resonó en su mente lo que Olivia le había susurrado al oído. 'Sabes, siempre hay otra manera si no quieres correr. Puedes simplemente gritar "¡Carlos, te amo!" diez veces, y luego te dejaré en paz', le había dicho Olivia.

Gimiendo, Debbie supuso que este era uno de los trucos de Olivia, a sabiendas del odio de Carlos por las mujeres. Un plan sádico, sin duda alguna.

Al analizar cuidadosamente las tres opciones que Olivia le había dado, ella al fin eligió una.

Finalmente llegó el día de la carrera, el cielo estaba nublado. Debbie llevaba la camisa de maratón al igual que sus amigos, hizo los calentamientos antes de la salida.

Sin embargo, cuando Debbie y sus amigos vieron a una antigua medallista de plata de maratón en la pista, se quedaron boquiabiertos. Inmediatamente comprendieron que estaban acabados. "Esto es malo. Esto es muy, pero que muy malo", dijeron todos unánimemente. "¡Oliva Mu!", Debbie apretó los dientes, "¡Me acordaré de esto!".

"¡Esa perra!", maldijo Jeremías, agitado. "¡Cómo se atreve a hacernos esto! ¡Le haré saber con quién está tratando exactamente!".

Debbie andaba callada, porque estaba furiosa con Olivia, pero sobre todo consigo misma. Si no se hubiera dejado llevar por la ira, nada de esto estaría sucediendo. No solo cayó en la trampa de Olivia, sino que además involucró a sus amigos.

Al sentir una mano en su hombro, Debbie vio a Karen radiante. "Oye, no tengas demasiada presión, ¿de acuerdo? Si no puedes continuar, para. Siempre podemos optar por la segunda opción, la cual es encerrar al director. No es gran cosa".

Esta vez, Karen sopesó las opciones de Debbie por sí misma. La primera estaba definitivamente descartada. No había forma de que Debbie escogiera la opción de Gustavo. 'En cuanto a la tercera...', Karen negó con la cabeza. 'No. ¿Con lo que pasó en el centro comercial? No creo que sea buena idea considerarla'. La mejor opción era mantener a Debbie lejos de Carlos. Con dos de las tres opciones descartadas, solo quedaba la de Curtis.

Pero, lidiar con Curtis no era sencillo. "¡Qué mierda de opciones son estas!", dijo Karen enojada. "¡Esto debería considerarse acoso!"

Abrazando a Karen, Debbie comentó: "No te preocupes. He ganado otras carreras, aunque distancias más cortas. Estoy segura de que puedo hacerlo. Además, es mi primer maratón, así que, ¿por qué no hago mi mejor esfuerzo?". La humillación de Debbie era el objetivo de Olivia, pero lamentablemente eso nunca sucedería.

"Además", continuó Debbie mientras soltaba a Karen, "Oliva es la última persona con la que yo querría perder".

"Jefa, no importa lo que digan los demás, ¡eres mi héroe!", declaró Kristina. "¡Tengo fe en ti!". La cantidad de trofeos que Debbie había ganado le impresionaba.

Debbie amigablemente le lanzó un beso a Kristina y sonrió con confianza. "Yo también me tengo fe. ¡Ahora, vayamos a nuestras posiciones y ganemos!". "¡Sí!".

El grupo se mantuvo unido y se ubicaron en

las posiciones asignadas. Hasta que no se acomodaron, no estuvieron tranquilos. Sabían que tener una buena alineación podría aumentar la posibilidad de victoria.

Más de seis mil corredores se habían inscrito y había quinientos voluntarios. Los conocidos de los corredores de las universidades vecinas habían venido a animarlos y apoyarlos.

También había admiradores y fans del ex ganador olímpico, de algunas superestrellas y de la medallista de plata del maratón. Ambos lados de la línea de salida estaban llenos de una multitud de personas que aplaudían.

El evento empezó oficialmente, cuando un anfitrión ingresó y dio las palabras de apertura. "A todos los invitados, corredores, árbitros del evento, buenos días. En este hermoso día, estamos reunidos aquí en el Nuevo Distrito de la Ciudad Y...".

El anfitrión continuó su discurso y Debbie se adormeció. A continuación, el sonido ensordecedor del silbato resonó a lo largo de la pista; todos se prepararon para salir hacia adelante. Cantos de animación resonaron; cada quien apoyaba su favorito. Sorprendentemente también había personas que aupaban a Debbie.

"¡Vamos! ¡Debbie! ¡Vamos!". "¡Tú puedes!".

Al escuchar su nombre, Debbie volteó para ver que diez de sus compañeros de clase habían aparecido para apoyarla.

"¡Guau, mira a nuestros compañeros de clase!", dijo Jeremías con asombro. "¡Son increíbles!".

"Claro que sí", respondió Kristina mientras miraba a Dixon. "Claramente, tú y el delegado de clase les habían dado órdenes. ¿Quién se atrevería a no acatarlas?".

No había necesidad de mentir. Era obvio que los dos le pidieron a la gente que viniera y animara.

"¡Puf, venga Kristina!", Jeremías balbuceaba. "¿Tanto te cuesta mantenerlo en secreto?".

Agradecida por el gesto, Debbie le dio unas palmaditas a Jeremías y Dixon en la espalda. "Gracias, chicos. Haré lo mejor que pueda. No los decepcionaré".

"Jefa, no te presiones", expresó Dixon su preocupación. "Incluso si pierdes, te apoyaremos si escoges declararte a Gustavo o encerrar en su oficina al Sr. Lu". Teniendo en cuenta los eventos desagradables que ocurrieron entre ella y Carlos, Dixon no pensó que Debbie consideraría la tercera opción.

"Bien. No lo olvidaré", contestó Debbie. "¡Será mejor que estén a la altura de las circunstancias!, porque me acompañarán cuando le vaya a declarar a Gustavo". Es difícil encontrar amigos sinceros y Debbie se sintió increíblemente afortunada de tenerlos a su lado.

"¡Adelante, Jefa!", Karen intervino con una sonrisa. "Llévalos contigo y quizás Gustavo encuentre a uno de ellos atractivo y se olvide de ti".

El último comentario provocó la risa de las chicas. Mientras tanto, Dixon y Jeremías corrieron hacia Karen y la amenazaron con pegarle. Por consiguiente, un grito escapó de los labios de Karen. Distraídos, no pudieron escuchar el disparo. Sin embargo, todos los demás corredores ya tomaron ventaja.

La primera en actuar fue Kristina. Luego todos la siguieron. "¡Corran!", estalló la chica. "¡Ya nos han dejado atrás!".

Mientras tanto, Karen se colocó de primera en su grupo. Muy cerca, detrás de ella, estaba Jeremías. "¿Cómo se te ocurrió decirle a Debbie que nos llevara con Gustavo, Karen?", Jeremías resopló. "¡Mejor corres más rápido, porque estarás acabada si te pillo!".

"Oye. Acabamos de empezar", Debbie jaló de la camisa a Jeremías. "Ve más despacio. Estarás cansado en unos instantes si sigues así". Ganar no solo dependía de la suerte; uno debía considerar la estrategia también. Como una amante de los deportes, Debbie era consciente de que comenzar con mucha velocidad en una maratón era una pésima idea.

Transcurrió media hora. Tal como había predicho Debbie, los corredores que antes mostraban mucha energía ahora tenían poca.

La mayoría ni siquiera estaba corriendo, sino caminando.

Dentro de la sala VIP de la universidad, un hombre arrogante fumaba un cigarrillo mientras contemplaba la transmisión en vivo del maratón en un televisor de pantalla ancha.

"La colección de diseño del maratón de este año es producto del concurso de diseño STAR, también incluye los diseños del póster, la bolsa ecológica y la mascota oficial. Sr. Huo, ¿qué le parece?", preguntó Tristán Zheng, uno de los ayudantes de Carlos, luego de presentar su informe. Siendo el principal patrocinador del evento, Carlos permaneció imperturbable, con los labios apretados.

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