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   Capítulo 11 ¡Carlos Huo, te amo!

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9428

Actualizado: 2019-06-13 00:02


Carlos y Debbie compartieron frías miradas el uno con el otro. Él, con cierto retraso, le entregó el trofeo y el premio. Según lo programado, el CEO debía estrechar la mano con los ganadores.

Cuando Debbie recibió el trofeo y el premio con la mano izquierda, ofreció la otra para que pudiera estrecharla. Por apenas un segundo, Carlos miró su pequeña mano y simplemente la rechazó, luego miró a la chica y mencionó en voz baja: "Tus manos están sucias".

Esas cuatro palabras fueron suficientes para ofenderla.

Por suerte, ninguno de los presentes pudo oírlos. La multitud tenía sus ojos puestos en Carlos debido a que era el patrocinador. Quedaron muy sorprendidos cuando vieron que se negó a estrechar la mano de Debbie. Todo el mundo comenzó a especular al respecto.

'¡Si solo estuviéramos él y yo aquí, lo arrastraría al Departamento de Asuntos Civiles para obtener el certificado de divorcio y le daría una paliza!', Debbie apretó los puños con indignación. La ira se hizo evidente en su rostro, despreciaba demasiado a ese hombre.

Con cientos y miles de ojos que los miraban, solo podía tragar aquella humillación total.

Durante el tiempo que duró toda la ceremonia de premiación, Carlos estaba de espaldas hacia la cámara, por lo que solo las personas que estaban en el escenario vieron lo que había hecho.

En aquel momento, Debbie deseaba poder tirar a la basura aquel trofeo junto con el premio. El simple pensamiento de que los gérmenes de Carlos la habían infectado le disgustaba. Por supuesto, solo podía mantener ese pensamiento por dentro.

Una vez terminado el evento, Debbie y sus amigos volvieron a la universidad.

Al poner un pie en la entrada fueron detenidos por Olivia, quien le pidió a Debbie que cumpliera su parte del trato.

Tenía planeado como segunda opción encerrar a Curtis en su oficina. Sin embargo, Debbie recordó lo irrespetuoso que Carlos había sido con ella. 'Si por casualidad me ve confesar mi amor por él, ¡probablemente se enojaría tanto! ¡Oh, Dios mío, en realidad quiero ver cómo reaccionaría!', pensó para sí misma con regocijo.

Al reflexionar por un momento sobre su decisión, Debbie lució una astuta sonrisa y se dirigió con sus amigos a una de las arboledas ubicada en la universidad.

Por suerte, era fin de semana y había pocos estudiantes en el campus. La arboleda estaba cubierta por el silencio. Debbie se volvió hacia sus amigos e hizo un gesto para que esperaran hasta que ella terminara. Luego se adentró en el bosque y encontró un viejo árbol. De pie frente al árbol, alzó la voz más alta que pudo y gritó: "Carlos Huo, te amo. Carlos Huo, te amo...".

El trato fue que ella lo dijera diez veces y eso era lo que hizo justamente.

A la décima vez que ella gritó, hizo que las aves que estaban sobre el árbol salieran volando.

Realizando la tarea con facilidad, Debbie se dio unas palmaditas contra su pecho para calmarse. Lo que no esperaba era que apareciera un hombre detrás del árbol y cuando reconoció quién era él, se quedó pasmada.

¡El hombre era nada menos que Curtis! "Oh, Dios mío...", Debbie se puso pálida. '¡Por qué el señor Lu está aquí!'. se preguntó a sí misma. Frustrada, Debbie comenzó a sudar.

'¡Santo cielo! ¡Esto es tan humillante! ¡Podría decirle a Carlos sobre esto! ¡Tengo que salir corriendo como sea!'. Escondiendo su rostro en sus manos, Debbie giró y corrió a toda velocidad para alejarse de la arboleda.

"Jefa, ¿a dónde va?", preguntó Dixon confundido. "¿Algún oso la persigue?".

Al acercarse a una parada, Debbie se detuvo al ver a Dixon, luego se giró y con su vista se pusó a escanear el área. No encontró señales de Curtis. 'Supongo que no me reconoció', pensó la chica y suspiró aliviada. 'No me había visto muchas veces, Creo que fue solo en la oficina del decano'.

Cuando Debbie se enteró sobre la relación que tenían Carlos y Curtis, su mente y sus pensamientos descendieron como una espiral. 'Pero, ¿qué pasa si es que logró reconocerme y le cuenta a Carlos sobre esto? ¡Esperen, soy la esposa de Carlos y es perfectamente normal que una esposa hable de su amor por su marido!'. Mientras reflexionaba sobre aquello, pudo sentirse más aliviada. Al pasar junto a Olivia, lucía una sonrisa satisfecha, absolutamente orgullosa de lo que había hecho.

Mirando de reojo la figura menguada de Debbie de esa manera, provocó confusión dentro de la mente de la chica.

'¿Por qué está tan contenta? ¿Acaso no sabe que el Sr. Huo odia a las mujeres que tratan de cortejarlo?'. Esa confusión finalmente se transformó en molestia. 'Sonríe todo lo que puedas, Debbie Nian, porque estarás en problemas, una vez que el señor Huo vea esto'.

Sacando su teléfono, Olivia envió el vi

deo que había grabado a una persona.

De vuelta en el dormitorio, Debbie tuvo una sensación extraña que permaneció dentro de ella. Incapaz de precisar exactamente qué era, se sintió desconcertada.

Sin saber lo que pasaría, se puso a mirar el evento de maratón que había pasado. De repente, como si alguien más se hubiera apoderado de su cuerpo, al instante buscó la lista de participantes de la maratón. Entonces, se dio cuenta de algo...

'¡El nombre de esa perra ni siquiera está en la lista!', gritó Debbie en silencio. '¡Ella había planeado todo esto! ¡Sabía que el ex medallista de plata participaría en el juego, así que me tendió una trampa y me humilló a propósito!'.

Buscando cualquier objeto que la ayudara a desahogar su ira, agarró una almohada y la golpeó contra la pared. '¡Será mejor que empieces a dormir con un ojo abierto, Oliva Mu!', la chica maldijo internamente.

Mientras tanto, en el Grupo ZL.

Una gran sala de conferencias había sido ocupada por completo. Era el último evento de lanzamiento de los productos electrónicos y todos los reporteros tenían sus equipos configurados para capturar el evento en su totalidad.

Toda la población sabía que los productos del Grupo ZL siempre marcaban tendencia.

Los moderadores del evento llegaron a la sala de conferencias, conformado por Carlos y un selecto grupo de altos ejecutivos. Todas las cámaras estaban dirigidas sólo a los ejecutivos. En el protocolo de los reporteros prohibía estrictamente difundir las fotografías y vídeos en donde se veía a Carlos. De lo contrario, recurriría a obligarlos a eliminar las fotos y, en casos extremos, a demandarlos.

Una vez que Carlos y los altos ejecutivos tomaron sus asientos, los demás hicieron lo mismo. El gerente general dio el discurso de apertura del evento antes de entregarle la palabra al subdirector general para dar a conocer los más nuevos productos.

Todos los oídos estaban puestos en él.

El discurso terminó y lo que seguía era mostrar los diseños de los nuevos productos en el proyector.

En ese momento, el director tomó el control remoto y lo encendió. Sin embargo, no apareció ningún producto. En cambio, había aparecido una joven gritando frente a un árbol. Escuchar esa voz familiar al instante hizo que las cejas de Carlos se arrugaran al mismo tiempo.

"Carlos Huo, te amo. Carlos Huo, te amo...".

Eso estaba fuera del lugar. Nadie lo había visto venir. Todos los ojos se ensancharon como platos por el shock y se quedaron boquiabiertos por el impacto que causó.

La cara de Carlos se volvió severa ante aquel incidente. El simple hecho de escuchar su voz hizo que se sintiera muy molesto. '¿Esta chica de nuevo? Está en todas partes ahora mismo, ¿verdad?'.

No solo tenían a los empleados del Grupo ZL y los reporteros como su audiencia; más bien tenían a todo el mundo observándola.

Todas y cada una de las personas en esa sala de conferencias se fijaron en Carlos, tratando de anticipar su reacción. Su asistente, Emmett, estuvo allí y fue testigo de cómo se desarrollaba toda la escena. No pudo evitar preguntarse en su mente, '¿No es esa la señora Huo?'.

Incluso en aquella imprevista situación, Carlos se mantuvo serio e inexpresivo. Más aún, la gente lo estaba admirando. '¡Nada le desconcierta! ¡No es de extrañar que maneje con éxito un gran grupo!'. Con una expresión muy similar a la de Carlos, el subdirector general se dio cuenta de que alguien tuvo que haber manipulado su USB.

Al revisar que la información del producto aún se encontraba en el USB, escuchó la voz de Carlos, "Continua".

Justo después de que el detestable video de Debbie profesando su supuesto amor había terminado, la pantalla mostraba correctamente los productos.

Con poca consideración, Carlos sacó su teléfono y marcó el número de alguien. "Curtis, ¿conoces a una estudiante llamada Debbie Nian?", preguntó Carlos. Luego frunció el ceño y dudó: '¿Por qué ese nombre me es tan familiar?'.

"¿Qué pasa con ella?", Curtis preguntó en respuesta.

"¡Quiero que la expulses!", exigió Carlos. "¡Ahora!". Con certeza, no existía otra mujer que logrará golpear todo los nervios de su cuerpo. No había perdón para esta mujer. Pedir un derramamiento de sangre era algo muy exagerado, así que solo pediría que la expulsaran.

Los reporteros procedieron a borrar todo rastro de fotos y vídeos que habían logrado tomar, ya que no podían permitirse enfurecer a Carlos. A pesar de todo eso, el mundo entero prácticamente ya la había visto. En definitiva, los espectadores ya habían capturado todo lo sucedido en sus teléfonos. A medida que continuaban con el lanzamiento, se reveló la información de Debbie para que todo el mundo la conociera.

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