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   Capítulo 12 Todo el mundo lo sabe.

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 12246

Actualizado: 2019-06-14 00:02


Eran las 9 de la mañana y Debbie estaba profundamente dormida en la sala multimedia. Ni se imaginaba que muchos estudiantes se habían amontonado afuera, en la puerta del aula. De pronto, comenzó a despertar, debido al ruido de la multitud.

Con la cabeza aún apoyada en el escritorio, sus ojos se abrieron lentamente y vio a los estudiantes. La estaban señalando, con actitud de burla en sus rostros. Le tomó unos segundos a la joven amodorrada aclarar su mente, hasta que por fin comprendió lo que estaban murmurando a lo lejos. "¿Es Debbie Nian? ¡Qué vergüenza!".

"Puso en ridículo a nuestra universidad, ¡esta! Mira lo poco femenina que es". "¿Cómo se atrevió a intentar seducir al Sr. Huo?".

"¡Exactamente! ¡Puso en vergüenza a nuestra universidad! ¿Cómo puede dormir tan tranquila después de lo que ha hecho?".

¡Boom!

De repente, el chismorreo fue interrumpido por un ruido estruendoso. Cuando voltearon hacía donde provenía el sonido, vieron a Jeremías parado y lanzándoles una mirada furiosa. El grupo se dispersó apanicado.

Aunque no les agradara Debbie, después de que se corrió el rumor, nadie se atrevió a jugar con fuego causando la ira de Jeremías. Todos sabían que el muchacho venía de una familia adinerada y tenía un carácter explosivo. A nadie le gustaría ser víctima de la ira de Jeremías.

A excepción de dos chicos que se quedaron en la puerta, quienes al parecer también provenían de familias ricas, por lo que la ira de Jeremías no les causaba miedo. Con una actitud de burla, uno de ellos, llamado Benton Shao se dirigió a la joven gritándole con una expresión poco amable: "Escuché que te gusta el Sr. Huo. ¿Es cierto o no?".

Sentada derecha en su silla, Debbie se levantó tan rápido que tuvo un ligero mareo. '¿Qué? ¿Que me gusta quién? ¿El señor Huo?', Debbie se quedó pensando, muy confundida con la situación. La expresión facial de la chica se nubló con una mirada de desconcierto. Frunció las cejas cuando por fin comprendió de qué la acusaba el chico. Tomando un respiro profundo, mostró su mirada más amenazante.

"¿Quién dice eso?", preguntó y puso los ojos en blanco. 'Juro que si descubro quién fue', pensó indignada, '¡le partiré el cuello al tipo!'. Por extraño que parezca, su pregunta solo hizo que los dos chicos entraran en un ataque de risa. "¿Qué es tan gracioso?", cuestionó ella al verlos.

"¡Jajaja! ¿No sabes?", preguntó el gordo llamado Erick Zhang, lanzando una mirada de complicidad a su compañero. "¡Ya eres famosa! ¡Todo el mundo sabe que te gusta el Sr. Huo!".

"¡Correcto!", dijo Benton Shao, quien llevaba un corte militar, asintiendo con la cabeza mientras le hacía una mueca. "Todo mundo te escuchó cuando gritaste: '¡Carlos Huo, te amo!', en el bosque". Y cuando Benton Shao intentó imitarla, puso una voz aguda y llorona. No se parecía en nada a cómo realmente sonaba Debbie, pero obviamente, su intención no era actuar de una manera realista, sino burlarse de ella.

Sorprendida, la chica se quedó sin palabras. Si bien era cierto que había gritado esas palabras en el bosque, no había nadie que pudiera haberla oído. Entonces, ¿por qué de repente todos lo sabían? '¡No! Espera un momento', pensó ella, aún sentada mientras daba vueltas en su mente en busca de pistas o ideas.

Entonces recordó que aquel día había un hombre detrás del árbol. ¡Curtis! Curtis estaba allí.

Debbie frunció el ceño. '¿Fue él quien difundió el rumor? Tenía que ser él', pensó, mirando con los labios fruncidos, mientras los dos muchachos parecían disfrutar al verla hervir de ira. Inclinando un poco la cabeza, maldijo en voz baja.

Luego volteó a ver a los dos muchachos y gritó violentamente, "¡Cállense ambos!". Y como no pararon de reír, Debbie empujó el escritorio, indignada. Las patas del mueble rechinaron contra el suelo mientras lo empujaba hacia el frente. "¡Lo digo en serio! ¡Váyanse a la mierda!".

Ser reprendido por una dama no les cayó nada bien a los dos chicos enojados. Era la primera vez que una jovencita los había callado de forma tan ruda. Anteriormente, habían escuchado que Debbie no era alguien que se dejara intimidar o acosar. De hecho, debían haber sabido que no era solamente una broma.

Entonces Benton Shao compartió una mirada de complicidad con Erick Zhang, quien medía 1, 65m y pesaba 105 kilos. Luego, al mismo tiempo, entraron en el aula y caminaron hacia la chica. Cuando Benton Shao se acercó, tomó el libro que estaba sobre escritorio que ella había empujado momentos antes y lo tiró al suelo despreocupadamente. Las comisuras sus labios se elevaron formando una sonrisa macabra.

Tan pronto como la situación parecía salirse de control en el aula, la mayoría de los compañeros de clase de Debbie abandonaron rápidamente el área. Por un momento, los dos jóvenes pensaron que era por ellos.

Sin embargo, en realidad fue porque vieron la cara de la chica, quien estaba a punto de darles una dura lección. '¡Maldición! ¿Son idiotas? ¿Cómo se atreven a provocar a la jefa? Será mejor que huyamos lo antes posible. Sino, también nos veremos envueltos en la pelea', pensaron todos.

Así que en menos de un minuto, el aula se vació como si hubiera un ataque de zombies, quedando solamente los dos chicos, Debbie, y sus amigos.

Tranquila y serena, a diferencia de su actitud hacía unos minutos, la atacada en cuestión se reclinó en su silla y miró fijamente a los dos chicos con una sonrisa amable. Los dos chicos, en cambio, abrieron bien sus ojos. La sonrisa de ella los desarmó por completo, y casi olvidaron por qué estaban allí en un principio. Se dieron cuenta de que se veía tan bonita, y comenzaron a preguntarse por qué no lo habían notado antes.

Mientras los dos muchachos estaban distraídos babeando sobre el fascinante rostro de Debbie, la joven se inclinó precipitadamente para recoger el libro que estaba en el suelo y lo azotó en el rostro del chico que lo había dejado caer hacía un momento.

Cayendo de rodillas, Benton Shao gritó de dolor. "Perra, ¿cómo te atreves ...? ¡Ay!", gimió el muchacho. Antes de que pudiera terminar la frase, el puño de Jeremías golpeó su cara. No ha

bía duda de que ese golpe dejaría su ojo hinchado y amoratado.

Antes de que alguien pudiera desquitarse, Jeremías retiró su mano y sopló sus dedos. Se sentó de nuevo y miró a los dos muchachos con incredulidad. "¡Vaya par de idiotas! ¿Qué les entró en sus cerebritos para que estén provocando a nuestra Debbie? Están coqueteando con la muerte, se los advierto", dijo en un tono indiferente, cruzando los brazos.

Mientras tanto, un termo le fue arrojado a Erick Zhang. "¡Ay!", gritó de dolor el chico, cubriéndose la cabeza.

"¡Tú! ¡Solo espera y verás!", Benton Shao amenazó y sacó su teléfono con las manos temblorosas. Después de marcar un número, puso el teléfono en la oreja. "Hermano, me están acosando en la sala multimedia, en el tercer piso. ¡Trae más chicos, y vengan rápido!".

A estos niños ricos les importaba poco el reglamento de la universidad. Todo lo que querían era provocar una pelea y, francamente, a Debbie le tenía sin cuidado.

'Qué pelea tan absurda, perturbando mi sueño', pensó la joven agotada. Jalando el escritorio hacia su asiento, retomó la misma posición en la que ·estaba antes de que interrumpieran su siesta y murmuró: "Despiértame cuando estén aquí".

Su total indiferencia por el intento de intimidarla solo los enfureció aún más.

Entonces, Jeremías le dio una palmada suave en el hombro y dijo: "Oye, no te duermas todavía. Démosle una paliza a estos dos primero". Últimamente, había estado con Debbie más a menudo, y como resultado, había tenido menos peleas con otros chicos. Entonces se dio cuenta de que estaba tan aburrido, por lo que estaba encantado de poder golpear a estos tipos.

Suspirando, la señorita se puso de pie, y estirándose con pereza, pateó la silla hacia Benton Shao, que era ·a quien tenía más cerca.

Cuando el joven gritó de dolor, Jeremías no podía ocultar la diversión en sus ojos. Ni siquiera se requirió mucho esfuerzo para encargarse del escuincle malcriado. Viendo la situación, parecía que el chico ya había perdido antes de que comenzara la pelea. Se agachó gimiendo, para sobarse el área de las piernas donde la silla lo había golpeado.

Mientras tanto, Erick Zhang caminó hacia Karen, quien lo había golpeado con un termo segundos antes, y quería darle una lección a la chica. Parados junto a Karen, Dixon y Kristina miraron con desdén a Erick Zhang. ¿Realmente iba a atacar a su amiga cuando eran tres contra uno? "Chaval, ven aquí. ¡Déjame enseñarte cómo pelear!", le dijo Kristina mientras ataba su largo cabello rizado con una liga, luego cruzó los brazos frente a su pecho, esperando que se acercara.

El ambiente en el aula se puso tenso. Los dos jóvenes no pudieron evitar temblar, ya que ellos eran cinco y sus refuerzos no habían llegado aún. ¿En qué se habían metido?

Sin embargo, aunque eran cinco, Dixon era un estudiante ejemplar a quien no le gustaba arreglar las cosas con violencia. Así que, como de costumbre, se quedó junto a la puerta para vigilar.

Antes de que los refuerzos pudieran llegar al aula, los dos muchachos ya habían sido molidos a golpes. Levantándose del suelo, Benton Shao se cubrió la cabeza hinchada y señaló a Debbie, gritando: "¡Dale una paliza a esa perra! a esta...", antes de que pudiera terminar la frase, una voz masculina se escuchó desde fuera del aula: "¿Qué está pasando aquí?". La atención de todos se dirigió al hombre que estaba en la puerta, y cuando se dieron cuenta de quién era, solo tenían una cosa en mente: "Oh, no".

Como Dixon estaba absolutamente inmerso en la pelea, no había notado la presencia del hombre frente a él y no pudo avisar a sus amigos. Justo detrás del hombre, una multitud se apiñó en el corredor.

El personaje alto y delgado entró en el aula con pasos lentos y firmes. Era el Sr. Curtis, su director, un erudito refinado, educado y amable por lo general, con lo cual, en esta ocasión, recibir una mirada de desaprobación del hombre era algo preocupante.

Como era de esperarse, todos los estudiantes involucrados terminaron en la oficina del director. Incluso los que habían llegado a la escena como refuerzos, quienes no tuvieron ni siquiera la oportunidad de lanzar un solo golpe, también fueron llamados.

Como resultado, al menos una docena de ellos formó una fila ante el Sr. Curtis, todos con la cabeza baja.

Todos sabían quién era él. Conscientes de que el hombre era de la familia Lu, no se querían arriesgar a ofenderlo, ni siquiera a dirigirle una palabra Habían sido convocados en la oficina con un objetivo: cómo había empezado la pelea. Sin embargo, nadie quería ser el primero en declarar. Por esta razón, unos se quedaron mirando al suelo, mientras que otros miraban el techo, o a cualquier punto, menos a los ojos del director.

"Díganme qué pasó", dijo el Sr. Curtis, quien con 30 años de edad, obviamente era más maduro que los jóvenes que tenía delante. Su voz era grave y, según la opinión de algunas chicas, atractiva.

Cuando Benton Shao intentó abrir la boca y decir algo, la mirada asesina de Debbie lo detuvo de inmediato.

El chico refunfuñó: 'Con que sabes pelear, ¿eh?', pensó mientras fruncía el ceño, "¡pues un día de estos contrataré a un luchador profesional para que te propine una paliza! Veamos qué puedes hacer entonces', pensó para sí.

Con una mirada aguda, Curtis notó, por supuesto, el intercambio entre Debbie y el chico. Como la joven tenía la cabeza agachada, no tenía forma de saber que los ojos del director estaban particularmente fijos en ella.

'¿Debbie Nian? ¿De dónde desarrolló este carácter? Tal vez esa actitud se debe a la ausencia de su madre', pensó el hombre y suspiró.

Empujando las gafas contra su nariz con el dedo índice, preguntó los nombres de todos los que estaban frente a él y los escribió en su computadora. Luego, le envió un correo electrónico al decano.

Sin embargo, algo llamó la atención de los estudiantes: el señor director ni siquiera volteó a ver a Debbie ni le preguntó su nombre. Todos, incluso la chica misma, estaban sorprendidos por este hecho, y solo entonces miraron a Curtis con ojos de asombro. ¿Acaso la conocía el director?

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