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   Capítulo 16 El vino

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 10430

Actualizado: 2019-06-18 00:02


Sentada en una mesa en la esquina de la cabina, Debbie observaba los cielos oscuros y aterciopelados salpicados de diamantes. Su estado de ánimo mejoraba mientras se deleitaba en la cena con exquisitos bocadillos y el sonido del vaivén de las olas que se estrellaban sobre la superficie del agua. De repente, sintió una ráfaga de viento frío mientras la brisa marina soplaba y acariciaba su piel. Por mucho que le gustara aquella sensación, Debbie prefirió ponerse de pie y se dirigió a cerrar la ventana. Habían salido de la tienda de ropa a toda prisa, y no notaron que su pañoleta se había quedado atrás. Por fortuna, las cabinas contaban con calefacción. Si no fuera así, habría tenido que pensar en cómo sobrevivir a una posible congelación.

Únicamente con su sombra como compañera, Debbie esperó y esperó, consintiéndose con deliciosa comida. No le molestaba para nada que la fiesta aún no hubiera comenzado. Era simple mitigar el aburrimiento.

Luego de dudar sobre comerse los bocadillos, Debbie sintió que su garganta comenzaba a arder. Así que se fue a buscar una bebida y, sin querer, pudo escuchar una charla sobre la familia Lu. Por lo que pudo oír, estaban esperando la llegada de un invitado distinguido, sin cuya presencia, la fiesta nunca comenzaría y el barco tampoco zarparía.

Entonces, el silencio se hizo añicos. Todas las mujeres caminaban hacia la puerta con furor, pero no se podía decir lo mismo de Debbie, quien permanecía sentada y solo observaba la escena.

Aquellas damas parecían pertenecer a familias acomodadas. No podían ocultar el gran sentimiento de emoción en sus rostros, pero su finura y sofisticación evitaron que gritaran.

Pocos segundos después, Debbie finalmente supo la razón de su euforia.

La sección de alimentos estaba ubicada por encima de las demás secciones, lo que le permitió tener una visión más clara de lo que ocurría en la puerta. Era él. Nada menos que su marido. La gente lo conocía como el soltero más rico en Ciudad Y debido a que pocas personas en la ciudad sabían sobre su matrimonio.

Finalmente, el distinguido invitado que la familia Lu y todos los demás habían estado esperando, apareció frente a ellos. En el momento en que Carlos llegó, el bote tocó sus bocinas, señal de que partía para navegar hacia el mar. Las festividades habían comenzado.

A pesar de poseer una personalidad tan alborotada, Debbie sabía en qué momento debía evitar los problemas.

Nunca fue su deseo iniciar una pelea con Carlos, especialmente en público. Pero, ese hombre fue quien había estado poniendo a prueba su paciencia. Así, Debbie prefería evitarlo como si tratara de una plaga.

Carlos y su pareja tuvieron el honor de realizar el primer baile. Todos tenían la mirada fija sobre ellos, suspirando y soñando mientras observaban la escena, todos excepto Debbie, que los miraba con desdén. Aquella mujer seguía en sus pensamientos, ya que la había insultado en el centro comercial hacía unos días.

Y, además, había otra pareja. 'Espera...' Debbie observó a la pareja de cerca. '¿Ese es el Director Curtis Lu?'. Debbie no sabía si era real lo que estaba viendo, sacudía la cabeza y debatía si sus ojos no la engañaban, especialmente con la cantidad de alimentos y bebidas que había consumido.

En un instante, su mente se aclaró. Se cruzó de brazos mientras pensaba: 'Claro, su familia es quien organiza la fiesta. Por supuesto que estaría aquí'. La pareja de Curtis vestía con un elegante vestido marrón chocolate, que deslumbraba a todos.

Mientras el primer baile se llevaba a cabo, aplausos y vítores se escuchaban en toda la cabina. Incluso Debbie aplaudió, pero solo para Curtis y su pareja.

Después del baile, la multitud se dispersó para disfrutar de la fiesta. La gente se reunía aquí y allá mientras algunos permanecían en la cabina o en la cubierta. Brindaban, aplaudían, hablaban y reían alegremente. Todos parecían felices.

Sin embargo, la gente sabia podía ver que la mayoría de las personas simplemente compartían cosas poco profundas y sin sentido entre sí. Podía ser que esas personas intercambiaran saludos, fueran educados, cantaran y bailaran, hasta brindaran. Pero, todo esto era meramente superficial porque ninguno de ellos compartiría lo que realmente pensaba.

En cuanto al amigo de Debbie, Jeremías, quien la había acompañado, estaba coqueteando con dos chicas y al parecer, tenía bastante éxito.

Un breve suspiro escapó de sus labios después de sacudir la cabeza. Como ya estaba llena, Debbie decidió pasear por la cubierta y disfrutar de la vista que ofrecía la naturaleza.

La cubierta estaba bastante llena de gente. Cuando la brisa sopló, sintió que el frío se introducía en su piel. Estaba helado afuera.

Cuando caminaba hacia la cabina con la intención de tomar prestada la chaqueta de Jeremías, se detuvo por completo al ver la situación tan íntima en que él y una de las chicas con las que estaba coqueteando estaban, en un momento se inclinó hacia adelante para besarla. Debbie decidió regresar, al sentirse incapaz de seguir hacia adelante por la bochornosa situación.

Apoyada contra el barandal y observando al mar, ella sonrió, 'Jeremías es un chico, después de todo. No debería e

star tan sorprendida. Los hombres se vuelven indefensos frente a mujeres atractivas'.

Enseguida, un pensamiento hostil la perturbó. 'Si fuera fea... ¿Jeremías todavía querría ser mi amigo?'.

"¿Debbie?", una suave voz gritó, haciendo que se olvidara de sus pensamientos.

Recogió su cabello detrás de sus orejas y se giró hacia la voz. Era Curtis. "Buenas noches Señor Lu", le saludó cortésmente como él lo había hecho con ella.

Actuar duro o autoritario nunca funcionó en Debbie. Hasta ahora, le gustaba la forma en que Curtis enseñaba a los demás, era suave y gradual, al igual que su personalidad.

Al ver la piel expuesta de Debbie a la intemperie, Curtis suspiró mientras se quitaba la chaqueta y la ponía sobre su hombro. "Hace frío aquí afuera. ¿Por qué no te quedaste dentro?", preguntó.

Un sentimiento de cordialidad llenó el cuerpo de Debbie cuando escuchó que Curtis se preocupaba en verdad. "Comí demasiado, así que vine aquí a caminar para poder aliviar mi estómago". Debbie tenía que aceptar su gesto en ese momento, ya que se estaba congelando con la fresca brisa marina.

"Oh, ya veo". A Curtis le pareció divertida la respuesta de Debbie. "¿Viniste aquí con Jeremías?".

"Sí".

"Ese muchacho es un mujeriego", dijo el hombre mientras apoyaba los brazos en el barandal y miraba hacia el inmenso mar. "Te abandonó tan pronto como vio a esa chica bonita".

"Está bien. Es soltero", dijo Debbie de forma nerviosa. "Tiene el derecho de ser feliz y salir con quien quiera".

En ese momento el tema de conversación cambió. "Ven. Quiero que conozcas a alguien".

"¿Eh? ¿A quién?", Debbie se quedó absorta por las palabras de Curtis. ¿Por qué querría presentarle a alguien? ¿Trataba a todos tan bien? ¿O solo a ella?

En lugar de responder, Curtis extendió su mano, personificando la caballerosidad. No había mucha elección. Resignada, Debbie aceptó y lo siguió de regreso a la cabina.

Dentro de la sección de alimentos

Había tres personas que Curtis la quería presentar: Carlos, Olga y esa mujer con la que había bailado. Al ver a los dos primeros, Debbie sintió que el estómago se le revolvía.

'¿Carlos? ¿Estás bromeando?'.

Mientras Curtis saludaba a esas personas, su amigo Carlos lanzaba miradas afiladas que podían confundirse con dagas. Cada segundo era un martirio. La ira emanaba dentro del cuerpo de Debbie, tomando forma de una bomba que estaba lista para estallar. Sin decir una sola palabra, se dio la vuelta para irse, pero Curtis extendió su mano y se lo impidió. "Debbie, él es Carlos Huo, mi buen amigo. Ella es Olga Mi, su acompañante. Y ella es mi novia, Karina Song", lanzando un guiño hacia Karina, sonrió y continuó. "Karina, esta es Debbie Nian".

Al verse en tal aprieto, Debbie suspiró para sus adentros antes de girarse para ver a Karina. Haciendo caso omiso de las otras dos personas, se acercó a ella y sonrió. "Hola, Karina. Un placer conocerte". Un sin fin de preguntas aparecieron en su mente. Debbie y Curtis no eran de ninguna manera cercanos, así que, ¿por qué quería que conociera a su novia? Además, nunca habían hablado, excepto en la universidad. Nada tenía sentido.

Karina sonrió con delicadeza mientras tomaba la mano de Debbie con extrema ternura. "Hola, Debbie. He oído mucho sobre ti. Eres muy hermosa". Sin saber cómo reaccionar a los cumplidos, Debbie apretó los labios y solo se concentró en la voz de la mujer, que era suave y melosa.

"Ahora somos amigas, así que si alguna vez necesitas algo, solo pídemelo, ¿de acuerdo?".

Anteriormente nunca habían halagado a Debbie de esa forma. Ambas chicas sonrieron, compartiendo el tierno momento hasta que una voz las interrumpió de la nada "Karina, debes recordar que nadie puede ser un amigo verdadero. Necesitas abrir los ojos para que no te engañe la apariencia de una persona ya que un alma pútrida puede estar en su interior".

Tanto Karina como Curtis miraron a Carlos, horrorizados. Curtis había previsto que no estarían contentos de verse, pero esto era beligerante.

A pesar del desprecio de Carlos hacia las mujeres, él nunca había dicho palabras tan degradantes a una, ya que no era necesario. Cuando una mujer se ponía a coquetear con él y se le pegaba como un chicle debajo de su zapato, una simple frase emanada de sus labios podría producir el infierno para ella.

'¿De qué se trata todo esto? ¿Es por lo que dijo Debbie en el video?', Curtis reflexionó, tratando de entender la situación.

Mientras Debbie intentaba mantener su compostura y evitar problemas, ese hombre decidió echarle avivar el fuego. En consecuencia, la bomba explotó. '¡Ya basta!', Debbie le arrebató la copa de vino a Olga y se la arrojó a Carlos en la cara. "¡Debbie!", Curtis reaccionó demasiado lento para evitar tal escena.

Los murmullos llenaron el aire en el momento en que vieron a Carlos empapado en vino. Se produjo una charla incontrolable, todos hablaban mal de Debbie.

"¡Oh Dios mío!". "¡Madre mía! ¿Qué se le ha metido en la cabeza a esa mujer?". "¡Qué descaro tiene para deshonrar el rostro del Sr. Huo con el vino!".

"¡Está loca!".

"Sólo espera y verá. ¡Esa chica ya está muerta!".

"No hay forma de que el Sr. Huo tome esto a la ligera".

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