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   Capítulo 56 Arrodíllate y discúlpate

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9898

Actualizado: 2019-07-08 00:02


Apenas la voz del gerente se desvaneció cuando Jeremías le dio una fuerte patada en la pierna. "¿Qué carajo acabo de escuchar? ¿Cómo se atreve a pedirle que se arrodille y se disculpe con ese hombre? ¿Acaso no sabe quién es ella?", maldijo él.

Haciendo caso omiso de la cara endurecida del gerente, Jeremías se acercó a Carlos y le iba a pedir que ayudara a Debbie, pero pensándolo bien, cambió de opinión y consideró conveniente no interferir en los asuntos privados de la pareja.

Así que sin pronunciar una palabra, él se dio la vuelta y caminó de regreso a su amiga, todos estaban estupefactos, sin entender lo que Jeremías estaba haciendo

El gerente no tenía idea de quién era Debbie, pero como una persona experimentada y con una mentalidad empresarial, conocía sus prioridades. Su jefe y otros dos invitados distinguidos fueron bloqueados por la multitud, por lo que los instó a abrirse paso, "Caballeros, por favor salgan del camino", él decidió resolver los asuntos con ellos después de que Carlos y sus amigos abandonaron el club.

'¡Hijo de perra! ¿Cómo te atreves a patearme? ¡Te juro que te romperé las piernas después de que mi jefe se vaya!', se juró el gerente a sí mismo.

En el momento en que Damon vio a su hermano, se dio cuenta al instante de lo que estaba mal con su tarjeta Platino, sus cejas se arquearon un poco cuando reconoció a la chica al lado de Jeremías. La emoción dominaba a Damon mientras se moría por presenciar la diversión que estaba a punto de comenzar.

Entonces le dio un codazo a Wesley y dijo en voz baja para que Carlos no lo escuchara: "¡Mira! La chica que rompió la cabina privada es la esposa de Carlos".

Wesley puso los ojos en blanco y luego siguió la dirección hacia donde señalaba, se hizo a un lado para mantener a Damon a un brazo de distancia, pero la alegría de este último se desvanecio ante la reacción de Wesley. '¿Qué le pasa a este tipo? ¿Por qué me está evitando como si tuviera alguna enfermedad contagiosa?', pensó Damon.

"Buenas noches Sr. Huo, Sr. Han y Sr. Li, ¡cómo me alegro de verles! No esperaba encontrarme con ustedes aquí, ¿están disfrutando la fiesta?", poniendo sus ojos sobre Carlos y sus amigos, Oscar reprimió su ira y caminó hacia ellos con una sonrisa hipócrita.

Damon mostró una sonrisa maliciosa, ya que sabía que este hombre estaba acabado porque había ofendido a la esposa de Carlos. Wesley, como oficial militar, consideraba a la gente mala como enemigos mortales y reconocía a uno cuando lo veía, ni siquiera giró la cabeza para mirar al hombre, puesto que sólo deseaba poder dispararle directamente en la cabeza en este instante.

"¡Ven aquí!", Carlos hizo un gesto, pero no era para Oscar.

Los espectadores se confundieron y se preguntaron con quién estaba hablando, Debbie, por otro lado, sabía que su esposo estaba hablando con ella. En ese momento, ya no era la misma chica que había destrozado la cabina privada momentos antes, inquieta, se acomodó l

rtuna con la condición de que debieras ser mi esposo toda tu vida?", Debbie realmente no pudo encontrar otra razón aceptable, excepto esta.

Normalmente, el matrimonio debía basarse en el amor, pero ella no lo amaba y tampoco le agradaba la idea de que él la amara. 'Espera, ¿existe la posibilidad de que Carlos se enamorara de mí?', pensando esto, Debbie no pudo evitar comenzar a reír.

'¿Cómo es eso posible? Un hombre rico y poderoso como él nunca se enamoraría de una chica poco afeminada como yo', pensó ella.

Carlos sirvió otro vaso de agua, se lo dio y le dijo: "¿No tienes sed? Has estado hablando desde que llegamos".

"Amm... Sí, tengo sed", Debbie agarró el vaso y bebió toda el agua de un trago. De repente, también sintió hambre, aunque esta noche se habían preparado muchos platillos deliciosos, no tuvo apetito en ese entonces y apenas había comido.

Eran pasadas las 8 de la noche y Debbie quería salir de la villa para buscar algo de comer. "Carlos Huo, quiero salir a comer algo, ¿vienes conmigo?", dijo ella.

Carlos sólo la miró sin decir nada, su esposa no sabía lo que tenía en mente y dio por sentado que él no quería. Entonces Debbie sacó su teléfono y dijo: "Como no vendrás conmigo, voy a llamar a mi amigo para que me acompañe".

"¿A quién?", preguntó Carlos.

"Jeremías, supongo que él tampoco ha comido nada", antes de que ella pudiera marcar su número, el teléfono se le fue arrebatado por su marido.

Carlos apagó su celular, lo puso en su bolsillo, caminó hacia la puerta y

Mientras se ponía los zapatos, dijo: "Agarra las llaves del auto, te toca conducir".

"¡Oh! De acuerdo", Debbie asintió, para ella esta era una buena idea ya que sabía que él había bebido mucho esta noche.

Debbie condujo el BMW con cautela, cuando se detuvo en un semáforo en rojo, inclinó la cabeza y echó un vistazo al hombre que estaba descansando en su asiento con los ojos cerrados. "¡Carlos Huo, llama a tu abogado ahora!", exigió ella.

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