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   Capítulo 69 Viene por ella

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9147

Actualizado: 2019-07-14 01:50


Al oír la conmoción, los cuatro hombres que estaban en la mesa dejaron de jugar al mahjong y se levantaron de sus asientos, rápidamente rodearon a Debbie. Los cuatro la miraron con seriedad como perros peleando por unos huesos, ella se quedó sin otra opción, tenía que luchar para salir.

Debbie tiró al encargado de la tienda al suelo y lo lanzó aullando de dolor, luego se tronó el cuello y estaba preparada para golpear su próximo objetivo. A estas alturas, los otros cuatro hombres podían ver que la chica no era fácil de vencer, uno de ellos sacó su teléfono y llamó a alguien, "Hay una mujer que sabe Kung Fu, envía a Herb y a Ron".

Al oír que venían más enemigos, Debbie planeó su huida, entonces soltó al hombre que estaba agarrando, aprovechó una oportunidad y corrió hacia la parte trasera de la tienda, buscando desesperadamente una puerta trasera, ¡pero no había ninguna!

Sólo era una habitación en la que había entrado por error. Cuando Debbie se dio cuenta de dónde estaba, quiso salir corriendo, pero la puerta de la habitación estaba cerrada con llave por esos hombres.

"Quédate aquí, saldrás cuando pagues el dinero", dijo afuera uno de los sujetos.

Ella se sacó el teléfono del bolsillo y quiso llamar a la policía, pero enseguida, otro de los hombres gritó: "Puedes llamar a la policía si quieres, pero nadie se atreve a meterse con nosotros, ni siquiera la policía, te dejo mantener tu celular porque no me preocupa que los llames".

Debbie no se creyó ese cuento y llamó a la policía de todos modos, ellos le dijeron que estaban en camino y que estarían allí pronto, pero una hora después nadie había llegado. "Entonces, estos imbéciles no estaban bromeando cuando dijeron que la policía no se metía con ellos", murmuró ella en voz baja.

Pasó un minuto o dos cuando los hombres que estaban afuera finalmente perdieron la paciencia, abrieron la puerta y

dos sujetos de aspecto extraño y voluminoso que medían más de dos metros de altura entraron y se pusieron delante de Debbie. Uno de ellos estaba masticando una nuez de betel, "¡Perra, dame tu bolso!", grito el sujeto, pero su pronunciación era tan mala que ella no pudo entender lo que acababa de decir. '¿Eh? ¿Qué tipo de lenguaje es ese? ¿Qué está ladrando?', a Debbie le tomó un largo rato darse cuenta de que él le estaba pidiendo su bolso. Buscando en su mochila, sacó su bolso y se lo entregó al hombre con la nuez de betel, "Aquí tienes, ¿lo ves? Soy muy pobre, no era que no quisiera esa hebilla con el símbolo de paz, la verdad es que es un lujo que no me puedo permitir. Sólo tengo 300 dólares, vamos, puedes abrir mi cartera y verlo por ti mismo".

El hombre de la nuez de betel se burló, "¿Qué estás haciendo? ¡Abre tu aplicación de p

ntemente arrastró a Debbie hacia el dormitorio, sosteniéndola con fuerza.

Cuando se abrió la puerta, una docena de hombres de aspecto feroz estaban parados afuera de la tienda, el hombre líder se percató de las sillas caídas, los escaparates rotos y su rostro se endureció.

El encargado estaba abrumado y asustado al ver a tales hombres en su tienda, especialmente por su líder, cuya presencia era tan intimidante como la de un demonio, en ciudad J, pocas personas eran tan distinguidas como este hombre. "¿En qué puedo ayudarle?", preguntó el encargado educadamente con una sonrisa, pero nadie respondió. El hombre líder entró en la tienda arrogantemente con sus nuevos zapatos de cuero, el GPS en el teléfono de Debbie mostró que se encontraba en este lugar. '¿Dónde está ella?', Carlos sacó su teléfono y marcó nuevamente el número de su esposa, justo como él había esperado, su celular se escuchó en el dormitorio.

En este momento, la boca de Debbie estaba cubierta, a través del hueco en la puerta, ella pudo ver a su marido afuera de la habitación. Estaba tan emocionada que quería gritar, pero todo lo que podía hacer eran gruñidos, el hombre de nuez cubría su boca tan fuerte que ni siquiera podía respirar.

El celular de Debbie todavía estaba sonando en el suelo, cuando vio que el identificador de llamadas decía 'Viejo' en la pantalla, casi lloró de alegría, ¡él había venido por ella!

Carlos miró al encargado, caminó hacia la puerta de la habitación apresuradamente y la abrió de una patada, lo que vio dentro del cuarto hizo que su corazón se rompiera en mil pedazos y su rostro se arrugó de coraje.

Debbie estaba detenida en el suelo por dos hombres, su ropa era un desastre, su cara estaba presionada contra el suelo, su boca cubierta y sus manos habían sido retorcidas detrás de su espalda.

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