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   Capítulo 71 Un hombre autoritario

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9530

Actualizado: 2019-07-15 01:48


En este momento, Debbie sintió que Carlos era mucho más confiable que otros hombres a su alrededor, como Jeremías y Hayden. Este último había admitido sin rodeos que todavía la amaba, a pesar de eso, no estaba allí cuando ella necesitaba su ayuda.

Sin embargo, cuando ella besó a Carlos en la mejilla, él la apartó suavemente, caminó hacia la mesita de noche y marcó el número de la recepcionista, "Hablo de la habitación 1206, necesitamos un botiquín, gracias".

Antes de obtener una respuesta positiva definitiva, Carlos colgó el teléfono, su esposa se sobresaltó. '¿De verdad? ¿Así es como usualmente le pide a la gente que le haga un favor? No creo que le vayan a traer pronto ese botiquín', dijo Debbie en su mente.

Sin embargo, a los tres minutos sonó el timbre, ella corrió a abrir la puerta y vio a una empleada del hotel parada afuera con un botiquín en sus manos.

"Muchas gracias", Debbie le agradeció educadamente y se hizo cargo del kit.

"De nada señorita", respondió la empleada del lugar.

Después de cerrar la puerta detrás de la chica, Debbie se acercó a su marido y le dio el botiquín, él lo abrió, sacó algunos hisopos y una botella de solución antiséptica antes de llevar a su esposa a una silla. "Siéntate, te limpiaré la herida", le ofreció Carlos gentilmente.

"¿De verdad? ¿Acaso sabes cómo limpiar heridas?", preguntó ella con absoluta incredulidad.

Él puso los ojos en blanco y respondió con indiferencia: "Hace tiempo estuve en la fuerza especial, limpiar heridas es algo insignificante para mí, es una de las habilidades más necesarias que debemos aprender".

"¡Realmente estuviste en el ejército!", exclamó Debbie. En una ocasión, ella pudo notar por su forma de pararse, que él había tenido algún tipo de entrenamiento para combate, pero no esperaba que su marido hubiera servido en la fuerza especial. No pudo evitar seguir preguntándole, "Entonces, ¿por qué dejaste el ejército y te convertiste en CEO? ¿No te gustó servir en el ejército?", dijo Debbie confundida.

Ella realmente deseaba verlo con el uniforme militar, seguramente luciría muy guapo así.

"Es una larga historia, te la contaré en otro momento", después de estas palabras, Carlos desenroscó la tapa de la solución, introdujo un hisopo y comenzó a limpiar la herida de su esposa con suavidad.

Luego se escuchó un fuerte gemido, aquella era una especie de solución barata y le provocó a Debbie una sensación punzante en la herida. Seguramente ella estaba teniendo un dolor insoportable, cada vez que su esposo limpiaba la herida con el hisopo, Debbie se estremecía de dolor. Pero aún así, ella era mucho más fuerte que otras chicas para resistir el dolor, cualquier otra mujer ya habría llorado si estuviera en lugar de Debbie.

Carlos se detuvo al escuchar su respiración entrecortada, estaba acostumbrado a este tipo de solución,

Las mejillas de ella estaban ruborizadas por la ansiedad, entonces dejó el teléfono a un lado, sujetó a su marido por la cintura con ambos brazos y lo besó en los labios. Después de un rato, Debbie levantó la cabeza y preguntó en un susurro: "¿Ahora confías en mí?".

Ya que ella tomó la iniciativa de besarlo, él no la rechazó, en cambio, quería más que eso.

Carlos la abrazó con fuerza, bajó la cabeza y la besó directamente en la boca con mucha pasión, sus labios eran exigentes y firmes cuando sellaron los de su mujer. Él la besaba con ternura y necesidad, luego la arrojó sobre la cama matrimonial. Después se inclinó y volvió a besarle los labios, "Quiero morder este labio", murmuró Carlos y jaló cuidadosamente el labio de su esposa con los dientes, ella gimió espontáneamente y él sonrió, lleno de satisfacción.

Temprano a la mañana siguiente, un hombre salió del hotel, seguido por una chica, ambos parecían estar de mal humor.

El rostro de él estaba lívido, mientras que la mujer parecía frustrada, no eran otros que Carlos y Debbie.

Tristán, quien llevaba la maleta de ella, los acompañó y no se atrevió a decir una palabra, pues podía sentir la gran tensión que había entre su jefe y la esposa de este.

'¿Acaso terminaron peleando otra vez? No, no lo creo, ¿o será que la tensión se debe a que al Sr. Huo no le gustó la habitación? ¿Acaso no durmió lo suficiente?', pensó él. Los pensamientos de Tristán avanzaban rápidamente, le había sugerido a Carlos un hotel de cinco estrellas, pero este último lo había rechazado directamente.

Realmente se sintió confundido, pero decidió mantener la nariz fuera de los asuntos privados de su jefe, no quería lamentarse por no haberlo hecho más tarde.

Al llegar a la sala privada del aeropuerto, Debbie se sentó frente a Carlos y le lanzó una mirada feroz, despues maldijo: "¡Eres un hombre autoritario, insensible y cruel!".

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