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   Capítulo 77 La pelea

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8898

Actualizado: 2019-07-18 06:30


"Debbie, si te conviertes en una superestrella, prometo ir a tus conciertos", dijo una de las personas en el barco.

"¿Por qué desperdiciaste tus talentos yendo a la Escuela de Economía y Administración? Debiste haber elegido una escuela de música, podrías ser una estrella del pop", comentó otra persona.

Pero Debbie sabía sus comentarios eran por Carlos, pensó que estaban tratando de adular a su marido, en lugar de alabar su desempeño como cantante, después de todo, habían sido vistos en la fiesta juntos.

Después de una hora, el bote regresó y atracó, pero la fiesta no terminó hasta después de la medianoche, fue entonces cuando Debbie finalmente vio a su marido, pero Carlos no estaba solo. Megan, quien estaba a su lado con una sonrisa, estaba despidiendo a los invitados con él, ambos eran tan guapos que parecían una pareja.

El hecho de verlos juntos molestó a Debbie, sin embargo, logró controlar sus emociones. Se acercó a ellos y tomó el brazo de su esposo, "Estoy cansada, quiero ir a casa", dijo ella.

Carlos comprobó la hora, ya era pasada la medianoche, pero antes de que pudiera decir que sí, Megan interrumpió con una sonrisa: "Tío, no vine aquí en mi auto, iba a dormir aquí esta noche, pero todos se están yendo y tengo miedo de quedarme sola, ¿me puedes llevar, por favor?".

Carlos no se negaría ante semejante petición, el corazón de Debbie se apachurró cuando escuchó a su esposo decir que sí. Ella sonrió irónicamente antes de sentarse en el sofá y jugar con su teléfono mientras esperaba que se despidieran de los invitados.

Finalmente, era la 1 de la madrugada y todos los invitados se habían ido, ellos subieron a un bote y comenzaron su viaje de regreso.

Cuando Debbie finalmente vio el coche Emperor de Carlos estacionado cerca, se sintió aliviada y comenzó a caminar hacia el auto, ella dio por sentado que debía sentarse en el asiento del copiloto.

Sin embargo, antes de que Debbie pudiera alcanzar el auto, Megan saltó felizmente, abrió la puerta de la parte delantera, "Tía Deb, vamos, es tarde", le gritó a Debbie.

Debbie estaba sorprendida por lo que la chica estaba haciendo. 'Por supuesto que sé que es tarde, pero, ¿qué diablos cree que está haciendo?

Si ella va de copiloto, ¿dónde se supone que debo sentarme? Yo soy la esposa de Carlos, ¿no debería sentarme junto a mi marido?', mientras Debbie reflexionaba sobre esto, su marido puso su mano sobre la cabeza de Megan de manera protectora cuando esta se subió al auto.

Después de que la chica entró, Carlos cerró la puerta por Megan y abrió la puerta de atrás para su mujer, de pie junto a la puerta, él extendió su mano derecha en un gesto

vió a marcarle, siguió llamándola e interrumpiéndola. Debbie se rindió tratando de conseguir un aventón, por demás frustrada y enojada, ella se sentó en la banqueta, mirando a la carretera.

Entonces su teléfono vibró, era un mensaje de Carlos. "Adelante, rechaza mi próxima llamada y

Verás lo que pasará", amenazó él.

Cuando volvió a llamar, Debbie respondió: "Sr. Huo, no sabía que habías perdido el sentido de la vergüenza para seguir llamando así, cuando alguien no responde tu llamada, significa que no quiere hablar contigo, ¿entendiste?".

La paciencia de Carlos se agotó, su rostro reflejaba la molestia que la situación le provocaba. Entonces vio una figura familiar junto al camino, entonces él colgó el teléfono sin decir una palabra.

Mirando su celular después de que su marido había colgado, Debbie sonrió débilmente, '¡Es increíble! ¿Ahora está enojado conmigo? ¿Cómo puede enojarse después de lo que hizo?', se dijo a sí misma.

Pronto, un coche se acercó, ella se puso de pie, los faros eran tan deslumbrantes que tuvo que girar la cabeza y cerrar los ojos mientras dio dos pasos hacia atrás. Cuando el auto se detuvo a su lado, reconoció que era el Emperador de Carlos, él salió del auto, caminó hacia su mujer y la atrajo a sus brazos con fiereza.

"¡Suéltame!", Debbie intentó liberarse, pero fue en vano.

"¿Por qué estás haciendo esto?", dijo él. Ninguna mujer con la que había estado se había atrevido a actuar tan difícil, tan decidida a hacer las cosas a su manera. Por otro lado, no entendía el porqué de la molestia de su esposa, él pensó que ella sólo estaba siendo irrazonable.

"¿Por qué? ¡Sabes por qué! ¿Cómo me atrevo? ¿Cierto?", respondió Debbie. Su sarcasmo hizo que Carlos pensara que era hora de que se calmara un poco.

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