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   Capítulo 84 Lo siento

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9114

Actualizado: 2019-07-22 00:36


"¿Sra. Huo? ¡Jaja! Las mujeres están haciendo fila para ser la próxima Sra. Huo, ¿qué tal si nos divorciamos y le doy a alguien más el privilegio de serlo?", se burló Debbie.

El coche se detuvo con un chirrido, el cual sobresaltó a la chica en el asiento trasero, quien tragó saliva y se acarició el pecho para tranquilizarse. '¡Qué tonta soy! ¿Por qué tuve que molestar al que conduce este auto? "Víctima de accidente automovilístico" no es como quiero terminar mis días', se dijo Debbie a sí misma.

Carlos detuvo el coche junto a la carretera, unos segundos más tarde, se desabrochó el cinturón de seguridad, agarró varias bolsas en el asiento del pasajero y bajó el coche, luego abrió la puerta trasera y entró.

Al instante, Debbie se acercó al asiento de al lado para mantenerse alejada de su marido, estaba asustada, ¿qué será lo que él le iba a hacer?

Sin decir una palabra, Carlos puso las bolsas en el regazo de su mujer, ella miró hacia abajo y vio los tonos de lápiz de labios que él le había comprado anteriormente, en una de las bolsas estaba incluso la caja de labiales que Megan había abierto.

'¿Me compró un nuevo set? ¿O le quitó a Megan el viejo estuche tal y como yo se lo pedí?', musitó ella.

Como si Carlos pudiera leerle la mente, explicó: "Megan me devolvió esos lápices labiales, excepto la caja que ya había abierto, para reemplazarla, simplemente fui al centro comercial y compré la misma de nuevo".

Una tormenta de pensamientos inundó la mente de la chica, se quedó sin palabras después de mirar las bolsas, ella no sabía si debía ceder y perdonar a su marido o persistir en ignorar sus detalles. Después de todo, Debbie aún estaba enojada con su esposo porque este útimo había dicho que no era virgen, ¿cómo se había atrevido a decir eso?

De pronto, Carlos brincó como si fuera un gato saltarín y terminó apoyando las dos manos sobre su mujer, su rostro estaba tan cerca del de ella que podía sentir su cálido aliento contra su mejilla, mirándola a los ojos, dijo con sinceridad: "Lo siento mucho, no debí de haber dicho lo que dije". Lo que él dijo fue algo grosero, no era de sorprenderse que ella estuviera enojada con él.

Carlos había vuelto con los lápices labiales temprano esta tarde, pero Julie fue la única que lo recibió, ella le dijo que su esposa se había mudado a la residencia de estudiantes. De alguna manera, él comenzó a tener una profunda sensación de pérdida, nunca supo lo que tuvo hasta que su mujer se fue.

Cuando Carlos recuperó la calma, ya estaba en las puertas de la universidad, le marcó más de diez veces a Debbie, pero ella rechazó todas sus llamadas. Él no tenía más remedio que amenazarla.

Incluso ella se había subido la capucha de la sudader

baño de nuestra compañía, espero que te gusten... bueno, no importa, sólo espérame".

Después de un par de minutos, Debbie entró en el baño solo para encontrar a Carlos vertiendo un poco de aceite en la bañera, se quedó boquiabierta al preguntar con incredulidad: "Dime, hiciste algo malo, ¿verdad? ¿Y esta es tu forma de decir lo siento?". '¿Por qué de repente él está siendo tan bueno conmigo?

Ya se había disculpado antes, ¡y ahora Carlos Huo, el ocupado CEO de una corporación multinacional, está incluso preparando mi baño!', musitó ella. La chica se preguntaba si estaría soñando, esto era absolutamente irreal. No era que fuese una reina o rica, ella era simplemente Debbie, ¿por qué su marido estaba comportándose así?

"Sí", respondió él brevemente, había comprendido que no debió haber dicho esas duras palabras.

No obstante, ahora su esposa estaba intrigada, así que comenzó a preguntar: "¿Qué fue lo que hiciste? ¿Te acostaste con Megan cuando fuiste a buscar los lápices labiales?".

"¡Debbie Nian!", Carlos la interrumpió cuando sus preguntas subieron de intensidad, parecía herido e indignado y podía notarse en el tono de su voz. Bueno, lo hecho estaba hecho, ella no podía retractarse ahora, por lo tanto, decidió cerrar la boca de inmediato. Cuando él se dio la vuelta para agregar el aceite de baño, Debbie volvió a hablar y nuevamente, lo presionó, "Si realmente te acostaste con ella, no necesitas sentirte culpable, después de todo, nuestro matrimonio sólo es una fachada, si ustedes dos realmente se aman, simplemente me retiraré... ¡auch! Oye... ¿qué estás haciendo? ¡Suéltame!".

Ella tiró de su suéter con ambas manos intentando soltarse, pero gracias a Carlos, su chaqueta ahora yacía en el suelo.

"¡Si sigues insistiendo con esas tonterías, te bañaré yo mismo!", amenazó él.

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