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   Capítulo 100 Mi voluntariosa esposa

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 10757

Actualizado: 2019-07-28 00:02


Cuando Debbie escuchó lo que Carlos dijo, se burló, "¡Jaja! ¡No me digas lo que debo sentir! ¿Eres un fanático del control o algo así? Lo siento, pero no hoy".

"¡Y tú eres tan imposible como siempre!", comentó su esposo, a quien no le gustaba ser desobedecido.

'¿Yo? ¿Imposible?', dijo ella en su interior. "¡Si yo soy imposible, entonces tú eres infiel!", los ojos de Carlos se abrieron ante las palabras de su mujer y la rabia de su mirada podía notarse a kilómetros de distancia. Luego de un par de minutos, finamente él dijo: "Tienes una lengua audaz y quiero probarla", antes de que Debbie pudiera darse cuenta, Carlos se inclinó hacia ella y presionó sus labios rojos contra los suyos.

"Mmm...", ella trató de liberarse de su abrazo, pero fue en vano.

Al darse cuenta de lo que estaba sucediendo, Emmett tosió para ocultar su incomodidad y luego levantó la división del auto para que la pareja pudiera tener un espacio privado.

El beso apasionado duró mucho tiempo y Debbie pareció asfixiarse, ella no sabía cuántos minutos duró el beso, pero no fue hasta que sintió el deseo incontrolable de su esposo que finalmente la dejó ir. Se sentó derecha, se acomodó la ropa y lo empujó, "¡Suéltame! ¡Dios, eres tan pesado!".

En cambio, Carlos se quedó dónde estaba, "Cariño, serás mía el día en que se vaya tu periodo, aún no lo entiendes... ¡te necesito!", dijo él susurrando en su oído, con un tono desbordante de lujuria. Lo más probable era que ella hubiera herido su hombría al rechazarlo.

El corazón de Debbie dio un vuelco, ella podía decir por su expresión que él estaba tratando de luchar contra su deseo. Por un lado, pensó que debería ceder, después de todo, podrían ser la única pareja en este mundo que no había tenido relaciones sexuales después de llevar tres años de casados. Pero por otro lado, esta era su primera vez y Debbie realmente se sentía nerviosa. "¡N... no... no te apresures tanto! Creo que necesitamos encontrar un maestro de feng shui para elegir el día perfecto...", tartamudeó ella.

'¿Necesito encontrar un maestro de feng shui antes de tener sexo con mi esposa?', Carlos se divirtió con su reacción y decidió seguirle el juego. "Creo que también necesitamos una conferencia de prensa para decirle al mundo que Carlos Huo está a punto de acostarse con su mujer, ¿te parece?", dijo él.

"Ja... jajajaja...", Debbie miró a su marido con vergüenza y murmuró: "Eso no es necesario".

Carlos retiró la mano del suéter de su esposa, se sentó en su lugar y besó sus labios suavemente, los cuales estaban un poco hinchados por su largo y apasionado beso, ¡ella realmente lo había provocado mucho! La voz de Carlos se suavizó cuando dijo: "Cariño, me equivoqué, no debí haberte molestado, por favor no te enfades más conmigo, ¿de acuerdo?".

Después de que su marido la abrazó y la llenó de besos, Debbie se sintió mucho mejor. Ahora que él se había disculpado, ella soltó un suspiro de alivio y se quejó: "Debí haber sido un mujeriego en mi vida pasada y tú fuiste una mujer que me amó profundamente y a la cual le rompí el corazón, por eso ahora me tratas así".

Carlos trató de reprimir su risita y dijo: "Creo que más bien sucedió al revés, por eso tú eres así conmigo

se auto, Debbie podría imaginar que una vez más llegaría a los titulares y todo lo que ella quería en este momento era paz y tranquilidad.

"¿Por qué no? ¿No quieres que la gente sepa que somos una pareja?", preguntó Carlos, con cara de pocos amigos. A pesar de que ella le había dicho que lo amaba en público la última vez, era porque quería vengarse de Olivia, él también lo sabía.

Carlos estaba frustrado y se preguntó por qué Debbie estaba actuando así, ella se sobresaltó un poco por su reacción. En consecuencia, puso una sonrisa apacible y explicó: "No me malinterpretes, jefe. Tú sabes quién eres, si la gente me viera en tu auto, no me dejarían en paz ni un sólo minuto, ¡te lo juro!".

"¡Bah! No tienes permitido salir a menos que me des un poco de dulzura", espetó él.

De repente, Debbie le rodeó el cuello con los brazos, lo besó en los labios y le llamó con ternura: "¡Cariño!".

Él la abrazó también, le sujetó la nuca y la besó cariñosamente, no dejó ir a su esposa hasta que ella tuvo suficiente.

Mientras Debbie estaba acomodándose su abrigo, Carlos presionó un botón para bajar la división del auto y le dijo a Emmett, "Abre la puerta para mi mujer".

"Sí Sr. Huo", respondió él.

'¿Es en serio? Puedo abrir la puerta yo misma', Debbie quería rechazarlo, pero Emmett ya se había bajado del auto.

Antes de salir, ella se cerró el abrigo, se levantó la capucha y tiró de los cordones para que sólo quedaran expuestos sus ojos.

Cuando Debbie entró en el dormitorio, Kristina todavía estaba dormida, pero no por mucho tiempo, al verla entrar corriendo y temblando a la habitación, ella sacó la cabeza de la colcha y le preguntó adormilada: "Oye Jefa, ¿cuándo te fuiste?".

"Acabo de ir a casa a buscar algunas cosas, por cierto, está nevando afuera, ¿por qué no disfrutamos de este paraíso invernal y nos tomamos algunas fotos?", mientras decía esto, Debbie sacó una almohadilla térmica del cajón y la enchufó, envolviéndola alrededor de sus manos, ahora se sentía mucho más cálida.

Sentada, Kristina miró la cama vacía de Karen y preguntó confundida: "¿No vino a dormir Karen? Me pregunto a dónde fue".

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