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   Capítulo 114 El hermano de Debbie

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8974

Actualizado: 2019-08-01 00:21


Dixon intentó analizar los motivos que podía tener Carlos para hacer esto. "Creo el señor Huo estaba tratando de vengarse de Jeremías por ti. Debió haberte visto golpear a Jeremías y supuso que él te había molestado. Les pidió a ustedes dos que respondieran a dos preguntas diferentes. La primera pregunta era extremadamente difícil, mientras que la segunda era bastante sencilla. De esa manera, tendría una razón para hacer que Jeremías bailara para ti cuando no pudiera contestar, mientras que tú sí lo habías hecho. Solo quería hacerte feliz. ¡Qué marido tan atento es el señor Huo!".

Debbie, Karen y Kristina estuvieron de acuerdo con el análisis de Dixon. Hasta ahora, era la única explicación que tenía sentido.

Jeremías sopló el polvo de tiza que tenía en la mano y le lanzó una mirada candente a Debbie. "¿Maté al abuelo de tu marido? ¿Por qué me trató de esa manera?", espetó furioso. "¡No solo le pidió al señor Lu que me vigilara, sino que también me pidió que bailara para ti y limpiara la pizarra! De ahora en adelante, voy a mantenerte a distancia. No puedo permitirme soportar sus celos".

Debbie puso los ojos en blanco y respondió: "Vamos, amigo, tú no eres mi amante. ¿Por qué iba a estar celoso de ti? ¡Baila para mí ahora, vamos!".

Jeremías golpeó la mesa, furioso por la idea de bailar para Debbie. Gritó hacia la puerta del aula como si Carlos todavía estuviera allí. "¡Carlos Huo! Me voy a acordar de esto el resto de mi vida. ¿Y sabes lo que dicen? ¡La venganza es un plato que se sirve frío! ¡Espera y verás!".

Debbie no estaba muy contenta de oírle gritar amenazando a su marido. "Jeremías Han, he grabado lo que acabas de decir. Creo que se lo voy a enviar a Carlos ahora mismo", le amenazó.

La ira desapareció inmediatamente de la cara de Jeremías. Con una mirada lastimosa, suplicó: "¡Por favor, no hagas eso, Jefa! Bailaré para ti aquí mismo, ahora mismo".

"¡Hazlo!".

Algunos estudiantes, que querían ver bailar a Jeremías, se quedaron en el aula, fingiendo que estaban estudiando. Pero Jeremías los ahuyentó a todos.

Hasta quería echar a Karen, Kristina y Dixon. Pero, Karen se aferró al brazo izquierdo de Debbie, y Kristina al derecho. Dixon, que también quería ver bailar a Jeremías, rodeó el cuello de su novia. Los tres estaban decididos a no abandonar el aula.

Aunque no quería hacerlo, Jeremías no tuvo más remedio que empezar a bailar.

Y la verdad era que su baile callejero no fue tan malo y logró impresionar a todos, excepto a Debbie, que se mantuvo fría e incluso bostezó.

Cuando vio a Jeremías agotado, a Karen se le ocurrió una idea. "Jeremías, ¿por qué no nos haces una danza tradicional Yangko*? Creo que sería

ía ocultado a Olivia, por temor a que pudiera destruir su relación.

"Así que estoy en lo cierto, ¿eh? ¡Él es tu marido!". Con una sonrisa orgullosa, Olivia continuó, "No me extraña que puedas gastarte doscientos mil dólares en productos para la piel. Viene de una familia acomodada. ¡Felicidades! Has encontrado un marido rico. ¿Entonces, qué pasa contigo y con el señor Huo? ¿Qué relación hay entre los dos?".

Olivia se moría por saberlo. No creía que Carlos pudiera ser el marido de Debbie, porque una vez le había pedido a sus hombres que la arrojaran al océano.

Debbie estaba realmente molesta y levantó la voz diciendo: "¡Olivia Mu, una palabra más y te voy daré una paliza!".

Asustada, Olivia retrocedió varios pasos. Luego, reuniendo algo de coraje, preguntó: "¿Tienes miedo de que la gente descubra que has engañado a tu marido? Supongo que el señor Huo no sabe que eres una mujer casada, ¿eh? ¡Qué puta eres! Pareces una chica inocente, pero en realidad eres una puta".

A pesar de la furia dentro de ella, Debbie no iba a tocar a Olivia, porque era la hija de su tía. Respiró hondo y pasó de largo. Olivia, sin embargo, la siguió y la sonsacó: "Si me cuentas tu relación con el señor Huo, te diré dónde está tu hermano".

Las palabras de Olivia detuvieron a Debbie.

Pocas personas en la ciudad Y sabían que Debbie tenía un hermano al que se habían llevado al extranjero cuando era un niño. Debbie solo sabía que tenía un hermano, pero no sabía dónde estaba y por qué se lo habían llevado.

Antes de su muerte, Arturo le había dicho a Debbie: "Ahora que eres la esposa de Carlos, puedo descansar en paz. La única persona que me preocupa es tu hermano. Debbie, si tienes ocasión, pídele a Carlos que te ayude a encontrarlo. Estoy realmente preocupado por él...".

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