ManoBook > Romances > Respira Conmigo

   Capítulo 126 En la fiesta

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9433

Actualizado: 2019-08-04 06:02


Cuando el auto se detuvo, Debbie se arregló la ropa y el cabello, "Emmett, llegamos diez minutos tarde, ¿crees que alguien se dé cuenta?", preguntó ella. Todo era culpa de Carlos, cuando Debbie estaba escogiendo un vestido, él se negó a colgar el teléfono e insistió en hacer una video llamada con ella.

Carlos escogió su vestido e incluso sus pendientes, era como si quisiera controlar todo el proceso. Además, él la había visto cambiarse y probarse cada vestido, eso había sido divertido. Había algunos secretos que un hombre nunca debería saber, por ejemplo, todo el ejercicio que tenía que hacer una mujer para que su cuerpo entre en un vestido, en conclusión, nadie debía enterarse de cuánto esfuerzo hacías para prepararte.

Por lo tanto, Debbie llegó al hotel diez minutos tarde, a pesar de ser una excelente conductora al volante de un automóvil deportivo.

"Está bien, no se preocupe por eso Sra. Huo", respondió Emmett, francamente aliviado de que se hubieran detenido. No había disfrutado el viaje hasta aquí, sino que más bien se preguntaba cuánto tiempo le tomaría dejar de temblar. Él salió del asiento del copiloto y corrió hasta el asiento del conductor, después de alisar su ropa, abrió la puerta para Debbie con una expresión seria en su rostro y le tendió la mano derecha. "Por favor Sra. Huo", dijo Emmett respetuosamente.

Debbie volvió a ponerse los tacones, que se los había quitado y los había puesto a un lado mientras conducía, luego, puso su mano sobre la de Emmett con gracia y salió del auto.

El equipo de relaciones públicas conocía a Emmett como el asistente de Carlos, cuando vieron que él era tan respetuoso con la mujer que salía del auto, todos supieron que debía de tratarse de una persona muy importante. Carlos no escatimó en gastos para asegurarse de que las personas cercanas a él estuvieran bien atendidas y obviamente ella era una de sus personas más allegadas.

En un par de tacones de 6 cm de altura, Debbie caminó cuidadosamente y un tanto nerviosa hacia el lujoso hotel, Emmett estaba a su lado y el equipo de relaciones públicas lideró el camino, dos guardaespaldas abrieron las puertas del vestíbulo y se mantuvieron en su lugar mientras ella entró. El jefe de Grupo Kasee acababa de pronunciar su discurso de apertura.

Pronto, todas las miradas se vieron atraídas por la mujer que acababa de entrar enfundada en un vestido de noche rojo. Debbie estaba sacando a relucir su lado atractivo, definitivamente, con ella aplicaba el dicho de: "Hermosas plumas hacen pájaros hermosos". La mujer a la que miraban había sido maquillada y vestida por un estilista de talla internacional, nada más que lo mejor para la esposa de Carlos. Ni siquiera las divas de la sociedad y las actrices presentes en el evento le llegaban a los talones a la belleza y exquisito porte de Deb

a a la oficina de la decana al menos dos veces al mes y sus notas eran siempre las peores de la clase.

Ahora, todavía tenía mal genio, pero cuando no estaba enojada, incluso parecía tierna. En su tiempo libre, ella practicaba danza, yoga, arreglos florales, piano y arte, especializándose en pluma y tinta. Debbie no había peleado últimamente ni había ido a la oficina de la decana desde hacía mucho tiempo y sus calificaciones habían subido a niveles respetables.

El que estuviera cerca de ella podría no notar estos cambios, ya que eran graduales, pero los que no la habían visto por un tiempo podían darse cuenta rápidamente.

Emmett pensó que así era cómo debería ser una chica: no demasiado gentil, ni demasiado dura o agresiva.

Carlos también había cambiado mucho, aunque su furia era más aterradora que nunca, y su rabia era un fuego que te quemaba cuando él se enojaba demasiado, pero cuando estaba de buen humor, hablaba más e incluso sonreía ocasionalmente.

Emmett se sorprendió por los cambios en ambos, los dos se habían transformado el uno al otro de maneras que él ni siquiera se hubiera imaginado.

Al cabo de un rato, un mesero se acercó y dijo: "Sra. Huo, hay algunos aperitivos en la sección de refrigerios, espero que tenga la oportunidad de probarlos".

Debbie miró a Emmett confundida, pero él la alentó, "El Sr. Huo lo arregló todo, pidió una barra de postres para que trabajara junto con el hotel para hacer estos aperitivos".

Una sonrisa de felicidad se dibujó en el rostro de Debbie, iluminando la habitación. 'Piensa en mí incluso estando fuera de la ciudad', se dijo ella.

Debbie siguió a Emmett a la sección de refrigerios, en el camino, se sorprendió al ver algunos rostros familiares: ahí estaba Olivia junto con Olga, también estaba Jeremías, quien estaba preocupado por si venía repentinamente Carlos, y algunas otras personas.

Free to Download MoboReader
(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir