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   Capítulo 130 Echados a perder por una copa de vino

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 7335

Actualizado: 2019-08-05 02:13


'¿Llamar a Carlos Huo?'. Olga tenía miedo. Ella y Carlos no habían hablado desde hacía mucho tiempo.

Como si recordara algo, Debbie se mostró sorprendida y le preguntó a Olga: "Entonces dices que eres la pareja de Carlos y que Carlos Huo incluso dijo a la prensa que tenía una novia. ¿Eres la chica a la que sacó del hotel?".

Jeremías sabía la verdad y hundió la cara en su manga para evitar estallar de risa. '¡Así se hace, Jefa! Está tan cambiada. Mucho más segura de sí misma ahora; dispara al aire y se pone a cubierto'.

Avergonzada, Olga se mordió el labio inferior. No tenía ni idea de quién era esa mujer. Ni tampoco sabía cómo responder. Cuando surgió la noticia, había investigado. Pero Carlos se tomaba muy en serio la seguridad, por lo que no había información disponible sobre aquella misteriosa mujer.

Había escuchado decir a Emmett que Carlos estaba casado, así que se preguntó si esa mujer era la misteriosa señora Huo.

Decidida a evitar la pregunta, Olga gruñó con descaro, "¡Mírate bien! ¡Husmeando en la vida privada de Carlos!".

Sentado en el sofá, Jeremías interrumpió: "Señorita Mi, solo por curiosidad, ¿eras tú aquella chica? El señor Huo dijo que la chica que llevaba en sus brazos era su mujer y tú dices ser su mujer. ¿Alguno de ustedes escuchó al señor Huo decir esto a alguien?".

Jeremías miró al resto de las chicas que estaban con ella. Ellas se miraron entre sí y poco a poco se fueron dando cuenta de todo. Resultó que ninguna de ellas había oído a Carlos referirse a Olga como su mujer. Olga era la única que hablaba de su vida con Carlos. Nadie más iba por ahí haciendo correr esos rumores.

Debbie le dirigió a Jeremías una mirada de complicidad, como si dijera: "¡Muy bien, amigo!". Luego dirigiendo su mirada hacia Olga, continuó, "Así que utilizas el nombre de Carlos Huo para intimidar a otras. ¿Lo sabe él?".

"¡Tú!". La ira se apoderó de Olga. Levantó la mano para abofetear a Debbie, pero ella lo esquivó cambiando de posición y usando sus brazos para mantenerse estable. La mano de Debbie se detuvo en el aire, pero su té no. El líquido negro salpicó desde la taza de Debbie y empapó la cara de Olga.

El té no estaba caliente, so

nder a ninguna de estas poderosas familias. "Indemnizaré a las damas por cualquier daño que hayan sufrido. Señor Gu, señor Qin, señor Yan... Les ruego que no se enojen", dijo.

Lucinda ayudó a Olivia a levantarse y la miró. No necesitaba preguntar para saber quién tenía la culpa. "Gracias señor Zhu. Pero no hay necesidad de eso. Es solo un vestido", dijo cortésmente la madre de Olivia.

Sebastian no entendía cómo, de repente, Debbie se había metido en una pelea con tantas mujeres al mismo tiempo. Él y Lucinda habían visto a Debbie desde el momento en que había aparecido en la fiesta. Todo estaba bien hacía un momento.

Entonces, una cálida voz que a Debbie le sonaba familiar dijo: "Pido disculpas a todo el mundo por este desastre. Les pagaré lo que sea necesario y también me disculpo en nombre de Deb".

Todos se giraron con curiosidad. Allí de pie, un hombre con un traje blanco sostenía con elegancia una copa de vino tinto con una mano, y mantenía la otra en el bolsillo. Era Hayden, de quien todos hablaban últimamente.

Llevaba un corte de pelo plano en la parte superior. Sus ojos almendrados brillaban energéticamente.

"Hayden", lo llamó su madre, Bianca Liu, mirando a su hijo con incredulidad.

Después de mirar a sus padres y a su hermana en silencio, Hayden caminó hacia Debbie y se detuvo frente a ella con una sonrisa afectuosa. Pero sus ojos lo decían todo. Escondidas dentro de esas gemas, yacen emociones muy complicadas.

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