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   Capítulo 131 ¿Quién es ella para ti

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8801

Actualizado: 2019-08-06 00:02


Hacía más de dos años que Debbie no veía a Hayden. Pensaba que lo había olvidado, o que no se emocionaría cuando lo viera de nuevo, pero estaba equivocada.

Después de todo, lo había amado una vez, era imposible que no sintiera nada en absoluto. Dicen que nunca dejas de preocuparte por la otra persona, incluso si resulta no ser quien tú pensabas que era. Algo siempre perdura, siempre tira de ti. No importa cuán fino sea el hilo que te sujeta, el amor es siempre el lazo que une.

Sentía un dolor vacío en su corazón, solo eso.

Cuando Debbie se quedó en silencio, la sonrisa de Hayden se hizo más amplia. "Ha pasado mucho tiempo, Deb, te ves más sexy que nunca". La había estado observando desde que había entrado, había cambiado tanto que casi no podía creer que fuera la misma chica con la que había estado durante dos años.

Este encuentro había provocado que los recuerdos de los viejos tiempos se precipitaran en la cabeza de Debbie, quien se hundió en un pensamiento profundo. Dos años, era mucho tiempo para estar juntos, incluso si uno no sentía que era mucho tiempo mientras estaba en medio de todo eso. Y los recuerdos que dejaron, duran toda la vida. Y cuando todo termina, todas las cosas que solías hacer, los lugares a los que solías ir, los sentimientos unidos a esas cosas, permanecen. Debbie estaba perdida en sus pensamientos, no fue hasta que Jeremías le dio un codazo que reaccionó. De vuelta en el presente, rechazó a Hayden en voz baja. "Gracias, señor Gu, pero no les iba a pagar nada".

La suave sonrisa en el rostro de Hayden se hizo amarga ante su respuesta, estaba más allá de su comprensión cómo ella podía ser tan altanera. Solo estaba casada con un secretario, después de todo. Sin embargo, había sido tan audaz como para ofender a tantas familias poderosas.

"Deb, no seas así...", dijo Hayden.

En este momento, Curtis y Karina estaban a su lado, Carlos había insistido en que aparecieran. Estaban juntos en el auto compartiendo un momento íntimo cuando él llamó.

Curtis acababa de enderezar su traje, pero su corbata todavía estaba ligeramente torcida, su cabello normalmente perfecto un poco desaliñado, sin mencionar las mejillas ligeramente enrojecidas y la sonrisa tonta en su rostro.

"Debbie, ¿qué pasa?", preguntó Curtis.

Antes de que Debbie pudiera decir algo, la anciana de la familia Qin vio a Curtis y lo miró con expresión agria. "Déjame adivinar, señor Lu, ¿también te haces responsable por ella?".

Curtis sonrió y respondió con cortesía: "Sí, señora Qin, Debbie es joven y cometió un error, me disculpo por cualquier problema que haya causado".

Al escuchar esto

haber esquivado una bala de la chica, pero había una segunda. Mientras estaba en lo alto, Damon se acercó al displicente chico y le dio una patada en la pierna. "¡Tío! ¡Cállate ya! Tienes una bocota, ¿Quieres que te la rompa?", dijo.

Hasta un ciego podría decir que esa patada era solo para disimular, no le dolió en absoluto. Era evidente que Damon y Curtis estaban protegiendo a Jeremías y Debbie, y no iban a permitir que les pasara nada. Al mirarlos, las madres y sus hijas temblaron de rabia.

A esta altura, Hayden pensó que Emmett había llamado a Curtis y a Damon para respaldarlo. Por supuesto, al ser el secretario de Carlos, era totalmente capaz de hacerlo.

Con eso en mente, se dirigió a su asistente y le dijo: "Quinn, dale a cada una de estas jóvenes un cheque por el triple del valor de sus vestidos".

"Si señor". Quinn sacó la chequera y comenzó a redactar la cantidad solicitada, pero Debbie puso una mano sobre la lapicera del asistente. Respiró hondo y dijo: "Gracias, señor Gu, pero no necesito esto. Es mi culpa".

A medida que más y más personas se involucraban, Debbie se sentía peor, se volvió hacia los padres y sus hijas, dispuesta a disculparse. Sabiendo lo que trataba de hacer, Damon le ganó de mano. "Alguien me contó lo que pasó. No es culpa de Debbie, había más de diez de ustedes acosando a una chica así. No es justo", las regañó. Carlos había averiguado la verdad y se lo había contado, Damon no temía ofender a ninguna de las llamadas familias importantes.

'¿Qué acaba de suceder? ¿Unas pocas palabras de Damon y Debbie ya no tiene la culpa de nada? Incluso la hizo parecer como la víctima', comentaba la multitud. '¿Podré irme ahora?', reflexionó Debbie. Solo quería que esta noche terminara de una vez.

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